El celibato

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Una y mil veces sale el tema del celibato sacerdotal. Y la mayoría de las veces es considerado (sobre todo por los que no lo viven) como una carga. Este artículo lo publiqué originalmente el 29 de marzo de 2007. Quiero hoy volver a compartirlo, con algunos retoques.

Celibato

Me molesta que…

Me molesta mucho que se hable del celibato a partir de los enfermos (la pedofilia es una enfermedad) o los frágiles (la incontinencia es una fragilidad) y desde allí se generalice y nos pongan a todos en la misma bolsa.

Me molesta mucho más que los creyentes opinen sobre el tema con mentalidad humana dejando a un lado la mentalidad cristiana que deberían tener por el bautismo.

Me molesta, sobre todo, que se lo vea como una “institución” meramente eclesial. Y que, por eso, se diga que Jesús nunca lo aconsejó. Por eso es muy bueno volver a recordar las enseñanzas del maestro sobre este tema. Fue en el contexto de una enseñanza sobre el matrimonio y el divorcio. Al final, dijo esto:

“Algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!” (Mt 19,12)

Lo que sigue… es para “el que pueda entender”. El resto, abstenerse de la lectura: no comprenderán determinadas cosas para las cuales se necesita “inteligencia espiritual”.

El origen del escrito compartido

Revisando mis libritos de meditaciones personales (en el 2007), encontré este texto que escribí el primero de junio de 1.995. Si mal no recuerdo, fue durante un retiro espiritual.

Es una meditación sobre este tema a partir de 1 Cor 7,25-35. En esa fecha tenía año y medio de sacerdocio. Se los comparto porque luego de trece años de consagración, sigo pensando lo mismo (a pesar de mis limitaciones y fragilidades).

Hoy, con casi 23 años de ministerio, vuelvo a hacer mío este texto y a confirmarlo… en el medio de mis debilidades y caídas.

Un contexto bíblico general

El celibato… algo que hoy, y supongo que siempre, es muy difícil de entender. Ya Jesús mismo nos advierte de que esto es así en el texto citado de Mt 19,12. Si todos no pueden entender la virginidad por el Reino de Dios es porque debe haber allí algo que supere a la mera razón humana y que sea lo que le de su verdadero peso.

Entonces… ¿Quién puede entender?

Digámoslo así: el iluminado. Dios es luz (Jn 1,4) y derrama su Espíritu de claridad sobre nuestras mentes para sacarnos de la oscuridad y llevarlas al Reino admirable de su luz.

Con Dios en el corazón, teniendo los mismos sentimientos de Cristo Jesús (Fil 2,5) y guiados por el Espíritu de la Verdad, es que nos aproximamos al misterio de la virginidad consagrada. Y digo misterio en el sentido bíblico del término: algo que comprendemos a la luz de la fe porque Dios nos lo ha revelado.

Cuando perdemos el punto de vista de Dios para tratar este tema, es entonces cuando no lo entendemos y decimos disparates.

La reflexión de San Pablo

San Pablo cala profundamente en este tema. El da tres motivos y una razón para nuestro provecho. Está en el capítulo siete de su primera carta a los Corintios. El contexto general del capítulo es una pregunta que la comunidad le había hecho sobre cuestiones de sexualidad y matrimonio.

Allí lo primero que se hace es recordarnos que somos llamados por Dios a un estado de vida concreto. Y esta vocación se manifiesta en las circunstancias de la vida comunitaria, pero también en los sentimientos profundos de nuestra afectividad: “si no pueden dominarse, que se casen; porque más vale casarse que estar ardiendo” (7,9).

Los tiempos difíciles

El primer motivo son “los tiempos difíciles en que vivimos” (7,26). Una situación que parece ser una constante en la historia humana.

La “institución” matrimonial está en crisis. La cultura desvaloriza los vínculos y “justifica” el no-amor introduciéndolo en la pareja a través de la infidelidad o prácticas contrarias a la vida. “No les faltarán pruebas y yo quisiera evitárselas” (7,28) es la intención del apóstol.

No es una visión negativa del matrimonio. Dios prometió con el sacramento la gracia de estado para acompañarlos en el caminar juntos por la vida. Y Dios es siempre fiel a sus promesas.

De mi parte, con mi poca experiencia pastoral, charlando con parejas o alguno de los integrantes de las parejas, he podido constatar la veracidad de la afirmación paulina. Y más de una vez he pensado que soy yo el que se quedó con la mejor parte (Salmo 15,6).

Este es un motivo, por llamarlo así, “humano”. Vayamos a los otros dos que son más “teológicos”.

Todo pasa

El segundo lo expresa así: “todo esto pasa” (7,31). “Se descompone la figura del mundo” (7,31). “El tiempo es corto” (7,29). Es la mirada puesta en el más allá, en el Cielo, en la Vida Eterna.

Vamos peregrinando por la vida, pero nuestro destino está junto a Dios. Y en el Reino de los cielos no existe el matrimonio (Mt 22,30).

Por esto quién se consagra a Dios en virginidad está haciendo presente el “futuro”. El célibe es signo, en medio de los hombres, de la realidad definitiva del ser humano: vivir para Dios y con Dios. “Esta es la Vida Eterna: conocerte a Ti, único Dios verdadero, y al que enviaste, Jesús, el Cristo.” (Jn 17,3)

También por esto quién no tiene esperanza nunca podrá comprender y valorar el celibato. Si nuestro horizonte termina con la muerte, no podemos pensar nada más que es una tontería gastar así la vida. Pero el creyente sabe que la Vida es una aventura con futuro… y arriesga todo por ella.

Todo es para Dios

El tercer motivo se podría decir así: ser todo para Dios. Pablo nos recuerda que “el que está casado se preocupa de las cosas de este mundo y de agradar a su esposa, y está dividido”. (7,33) El nos quiere ver “libre de preocupaciones”. (7,32)

Hay que entender muy bien lo que significa el “corazón dividido”. La santidad en el matrimonio no sólo es posible, sino que es un deber. El verdadero matrimonio cristiano es el que marcha en pareja hacia el cielo: uno junto al otro, con-yuges.

Pero la realidad también dice que la disponibilidad no es la misma en un casado y en un célibe. El casado tiene otras obligaciones, familiares, que en cierta manera lo atan para una completa disponibilidad. La pareja y los hijos son un don inmenso de Dios… al que también hay que atender.

También está la realidad de algún marido o mujer que no tienen una vida cristiana intensa, sino sólo un barniz; y se transforman así en un escollo duro de salvar.

El célibe puede estar “consagrado totalmente” a Dios. Su persona, su tiempo, su vida, es de Dios y únicamente a Él le debe rendir cuentas (y esto con todo lo que significa este compromiso de rendir y rendirle cuentas).

La razón central

Pero, como decíamos antes, hay una razón que es el hilo conductor: “estén unidos al Señor, enteramente“. (7,35) Unión con Dios, uno con Dios. Ni más ni menos.

Más allá de los tres motivos, el célibe se siente y se sabe llamado a estar junto a Dios caminando por la vida. Y estar junto a Él es de la manera que El me pide.

En esto todos los cristianos somos iguales. Más allá del estado de vida que tengamos, lo que nos define es la comunión de amor: “vendremos a él y habitaremos en él”. (Jn 14,23). Para ser morada de Dios hay que cumplir los mandatos que el Padre nos ha dado a través del Hijo. Y cumplir los mandatos significa ser fiel al puesto que nos toca en el Cuerpo Místico, para el cual fuimos elegidos “antes de la creación del mundo”. (Ef 1,4)

Aquel que se entrega “enteramente” y que tiene su sólo deseo en el “estar unido al Señor” no ve como una imposición aquello que le desea el Señor. Por el contrario, lo descubre como un camino de amor.

Otros textos sobre el tema

1. Objeciones contra el celibato sacerdotal: la lista que hizo un Papa antes de escibir sobre el tema.

2. Los curas y el celibato: testimonios de lectores que recopilé.

3. El clero está tentado: un texto (a modo de exámen de conciencia personal) mucho más amplio que el tema del celibato. Pero es bueno tener en cuenta lo que ahí se dice.

4. Y no está de más que recen por los sacerdotes.

 

Como verán… mucho para leer. Pero si les interesa este tema pensando en la situación particular por la que está pasando alguien… lo mejor es rezar.

Sigue abierto el debate en la zona de los comentarios, al final de la página.

1 Comentario

  1. 1. Cristian Moya – Abril 6, 2007
    Ufff… gracias por compartir tan profunda y abiertamente sobre el tema… capaz haga lo mismo en el mío. Bendiciones Fabián.

    2. Esteban Trueba – Abril 15, 2007
    Todo muy lindo, pero mis preguntas al respecto son claras:
    Bien sabemos que hay sacerdotes que no cumplen con el celibato ( que eligieron y que aceptaron ) siguen en sus funciones, confiesan, comulgan, consagran los sacramentos, todo sigue igual sin problemas, el obispo obviamente hace la hermosa vista gorda ( o tengo que creer que no lo sabe?), mientras que los fieles ante el pecado estan al margen de la eucaristia ( recuerdo aun siendo niño cuando un sacerdote le nego la eucaristia a una excelente mujer cuyo marido la dejo, y ante sus ojos la condicion de separada la excluyo de la comunion )-
    Ademas vayamos al nudo de la cuestion, cual es el motivo por el cual los sacerdotes no se casan? primero y fundamental economico y de poder: si se casan deberian trabajar para obtener un sueldo para alimentar a su familia, sus bienes cuales son los propios, los de la iglesia??? que pasaria con la viuda? y si se divorcia? y la obediencia? a quien obedece al obispo o a la esposa?
    Que pasa ante mandatos del obispo que la esposa no este de acuerdo?
    Hoy la gente entiende muy bien que privar a un hombre o una mujer del amor de una pareja es ANTINATURAL ( mucho mas cuando es autoimpuesto) y tambien entiende que dentro de muchos años la iglesia va a cambiar de postura ( no es ningun dogma de fe el celibato de los curas) y va a decir que se equivoco, lastima que para muchos va a ser muy tarde ( como cuando reconocio los errores en la epoca de la inquisicion, la vista gorda en las dictaduras, en el nazismo, con los judios, etc. ) nos arrepentimos, pedimos perdon pero cuando todo paso.
    A ver si con este tema, reaccionamos y se dan cuenta que la gente no ve como un valor el celibato, todo lo contrario la iglesia, los laicos, el pueblo, al menos yo, me sentiria mas cerca de los religiosos, si tuvieran la posibilidad de ser casados o no y desde ese lugar mas cercano vivan el evangelio.
    Que vevencien y sean testimonios del evangelio, con su esposa, sus hijos, en el trabajo con su jefe compañeros de trabajo, su testimonio va a ser muy distinto.
    Como lo hacen entonces los protestantes?
    Padre, mis respetos que lo estimo mucho y quiero que se escuche mi opinion, y que no se cierren a algo que ya la gente cada vez esta menos de acuerdo.

    3. Fabián – Abril 15, 2007
    Estimado Esteban: me encantan que resuenen las voces y poder dialogar en este espacio virtual. Quisiera responderte algunas de tus cuestiones. Otras quedarán para algún post (inquisición; nazis y judíos). El silencio en la dictadura fue motivo de algún post anterior, pero volveré nuevamente en algún momento para seguir opinando y debatiendo. Ahora me detengo solamente en el celibato, que es lo que directamente nos interesa.
    Lo que escribí en el post es la dimensión teológica de un tema que tiene que ver con mi vida y mis opciones personales. Por eso, como decís: “todo muy lindo”. Es cierto, es el ideal detrás del cual vive. Y uno vive sus ideales como peregrino, con aciertos y con caídas. Para las caídas todos, sacerdotes y laicos, tenemos la conversión, la confesión y el volver a caminar. El problema es cuando vemos solamente las caídas y no alcanzamos a ver la grandeza del resto. Hace un tiempo Martini (creyente) y Eco (ateo) escribieron una serie de cartas que se editaron bajo el título “en que creen los que no creen”. En un momento quedaron de acuerdo en lo siguiente: discutamos acerca de los buenos cristianos y de los buenos ateos, porque si nos quedamos en los malos de cada grupo no avanzaremos en el tema y lo empantanaremos (no fue con estas palabras que lo expresaron, pero esa era la idea). Y me parece saludable proceder así para entender algo. Te lo digo con un ejemplo. Hace un tiempito en Estados Unidos se ventiló el tema de los curas pedófilos. Me sorprendió leer en Clarín que el 0,3% de los curas cometieron esa aberración. Y ese fue el tema que marcó a la opinión pública. El 99,7% de los curas estadounidenses padecieron el estigma y la descalificación gratuita. Que haya curas infieles no quiere decir que todos los curas seamos infieles. Ahora bien, frente a los curas infieles te propongo lo que nos enseña Jesús: la corrección fraterna, primero personal y luego la denuncia comunitaria (en ese orden). Junto a esto te digo que el post sobre Coherencia Eucaristica también vale para nosotros y nuestra salvación o condenación eterna (y si vivimos de la fe, esto no es un dato menor o insignificante).
    Con respecto a la excelente mujer de tu ejemplo, te comento que el sólo hecho de separarse no es causa para dejar de comulgar. Si un sacerdote le prohibió la comunión, el sacerdote obró mal y en contra de lo que enseña la Iglesia. No se puede comulgar cuando uno se ha separado y ha formado una nueva pareja. Esto es muy distinto (sexto mandamiento).
    El nudo de la cuestión que vos planteás son las cuestiones prácticas. Yo no hablé de eso porque di razones teológicas. En lo práctico el celibato es conveniente por la disponibilidad de la persona para los trabajos del Reino de Dios. Y como quién trabaja mano a mano con muchos laicos en distintos ámbitos, te cuento que esto no es un dato menor: Como yo no tengo que mantener una familia ni rendir cuenta de mis horarios a nadie, puedo estar más libre para muchas cosas que de otra manera me resultaría muy difícil realizar y no estar dependiendo de una remuneración. Como suelo decir: los curas somos mano de obra barata y disponible. Permitime una broma desde tu argumento: parece que gran parte de tu vida pasa por la obediencia a una mujer Esto otro te lo contesto apelando a tu fe: ¿vos creés sinceramente que Jesús fue ANTINATURAL porque se autoimpuso privarse del amor de una pareja? Yo, de mi parte, quiero imitar a Jesús también en eso.
    Tenés razón en el decir que el celibato no es ningún dogma. Es una práctica de la Iglesia Católica Romana. La Iglesia Católica Ortodoxa tiene otra costumbre: sacerdotes casados (aunque para ser obispo se necesita ser célibe, por razones teológicas: configuración con Cristo Cabeza, algo que me excede en el espacio el desarrollartelo aquí). No comparo con los Protestantes porque ellos no son sacerdotes, sino sólo pastores. Eso sí, el celibato es una práctica casi bimilenaria. Del celibato no depende el sacerdocio, pero si te acercas a un sacerdote porque es casado o te alejás de un sacerdote porque es soltero es (disculpá que lo plantee así crudamente) porque en definitiva no terminaste de entender lo que es un sacerdote.
    Gracias por tu aporte y tu sinceridad. Creo que este es un tema para seguir charlando largamente.

    4. Fabio Pereyra – Abril 17, 2007
    Estimado Fabian:
    Algunos comentarios comparto, otros no tanto.
    Que pasara si alguien tiene ferviente deseos de servir a Cristo como sacerdote pero no tiene o no puede contener su deseo natural con el que Dios nos creo?, No sería mejor servir a Cristo con Esposa e hijos que no servirlo?, no cree usted que de esta manera la propia institucion(iglesia) esta limitando el llamado de la persona solamente por una imposicion que no es una orden ni mandamiento de Dios?,ya que lo que menciona Pablo es solo una sugerencia o consejo,pero nunca una imposicion para Seguir a Cristo como siervo de El.
    No cree usted que sería mejor tener la opcion de ser celibes o no?, Creo que si la Iglesia reconociera su error al imponer el celibato, tendria una mejor imagen, pero pareciera que el reconocer errores de la iglesia desde adentro de la institucion daría una imagen de debilidad, pero la debilidad es una condicion natural del ser humano, y la iglesia esta compuesta por seres humanos.
    Recuerdo el pasaje de la biblia donde dice que El Señor se hace fuerte en nuestra debilidad, que de hecho todos tenemos, y el que primero se anota en esta lista soy yo.
    Muchas gracias por poder opinar al respecto.
    Espero sigas bien.
    Te envio un abrazo!
    Fabio Pereyra
    http://reflexionesbreves.blogspot.com

    5. Fabián – Abril 20, 2007
    Estimado Fabio:
    Recién hoy puedo agarrar el teclado para compartir con vos la meditación sobre este tema. Creo que dará para mucho, como ha dado para mucho en el presente y en la historia. Solamente quiero acotar algunas cositas, más allá de lo que está escrito arriba..
    En primer lugar, creo que la antinomia no debe ser “servir o no servir” a Cristo. Un verdadero creyente eso no se lo plantea. La “antinomia” podría ser servirlo o como casado o como célibe sacerdote o como célibe soltero (podríamos agregar a los viudos o separados…) En la Iglesia Católica Romana está claro que el sacerdocio es para los célibes, lo cual limita “este” servicio (sacerdotal) pero no “el” servicio de los cristianos. Existen muchas maneras de trabajar para el Reino de Dios además del sacerdocio.
    En segundo lugar, tenés como supuesto al celibato como “un error” que la Iglesia debe subsanar para tener mejor imagen. Por lo menos me consuela el constatar que, como Iglesia, no nos manejamos con encuestas de opinión para hacer o decir algo… consuelo tonto el mío, pero consuelo al fin En tercer lugar, el post no lo pensé como una reflexión sobre “el” celibato de los curas sino como el porque de “mi” celibato. Por esto dije al comienzo que fueron unas meditaciones personales en el contexto de un retiro espiritual. Para fundamentar el celibato, hay textos magisteriales y de autores espirituales mucho más profundos que este humilde post.
    Te abro mi corazón. Yo abandoné todo para comenzar mi formación sacerdotal a los 23 años de edad. Estudiaba Comunicación Social en este tiempo (año 1987) y también trabajaba en una oficina comercial. Lo que más me costó abandonar no fue una futura familia (muy lindo lo que escribiste sobre tu hijita y tus sentimientos paternales). Lo que me costó profundamente fue la imposibilidad futura de la militancia partidaria. es decir, el servir a la sociedad a través de la participación en un partido político (algún día escribiré un post sobre mi opinión acerca de los curas militantes de partidos políticos). Esto lo digo para hacerte notar que todos debemos hacer opciones en la vida en algún momento. Lo importante es que esas opciones la hagamos desde la libertad y con el horizonte de la búsqueda de la mayor gloria de Dios y el servicio a los hombres.
    Me parece que todo esto da para seguir charlando muchísimo más.

    6. Fabio Pereyra – Abril 22, 2007
    Estimado Fabian : Gracias por tu respuesta!
    Es verdad el tema da para muchisimo mas, algunos conceptos me cuesta compartirlos ya que tengo otro punto de vista al respecto, por ejemplo el del celibato, pero como vos decis ,si esta eleccion que vos hiciste es de ayuda y no de tropiezo para vos entonces Bendito celeibato.
    Para ser sincero me parece mas interesante hacer enfasis en lo que nos une y no en aquello que no tanto.
    Creo que el Amor por Jesus es lo que nos une!
    Y eso es mas importante que otros temas relacionados a ciertas metodologias.
    Te mando un gran Abrazo!
    Fabio Pereyra
    hhtp://reflexionesbreves.blogspot.com

    7. martha – Abril 29, 2007
    Padre fabian
    Ustedes hablan sobre el respeto y el amor que nos debemos los unos a los otros.En lo particular me siento, a Dios gracias, llena de amor hacia mis semejantes. Por eso como parte de mi religion catolica pediria respeto por mis hermanos sacerdotes, que no se les juzgue por amar a una mujer, que se les respete a segun lo que ellos puedan y quieran en libertad, ya que si llegaron al sacerdocio fue por el llamado que Dios les hizo muy particularmente a cada uno de ellos, y los llamo sin pedirles nada a cambio, solamente que amaran con el corazon y atraves de ustedes hacer llegar a sus obejas la palabra, llena de verdad.
    jesus: solo una cosa les dejo que se amen los unos a los otros.
    Permitanles elegir a cada uno,en libertad, lo que quieran, por que de cualquier manera no dejan de ser sacerdotes, humanos y por consiguiente hombres.
    La vida, padre se vive dia a dia, con la gracia de dios, nadie sabe lo que le espera a la vuelta de la esquina.
    Ademas las mujeres somos una bendicion, o acaso no salieron ustedes de una.El que nos amen no es ningun pecado, sino una bendicion de dios, dense la oportunidad de amarnos, somos un complemento, asi empieza la vida: “hombre y mujer los hice”……

    8. juan carlos castro leal – Mayo 3, 2007
    P. Fabian,Todo el tema del celibato se puede resumir en algo, como lo afirma esteban, es un invento de la iglesia para fortalecer su poder y su bienestar economico. para los que no saben el celibato fue el resultado del concilio de Elvira, lease historia de los concilos. la iglesia tuvo que inventar la forma para evitar que las esposas e hijos de los curas se quedaran con las parroquias, salones parroquiales, vehiculos, adquiridos durante la administracion parroquial del… Padre, padre de familia y esposo, porque hasta ese concilio los curitas se podian casar. pienso que el amor natural no es un invento de los hombres, es obra del mismisimo creador y puede ir acompa;ado del llamado al servicio sacerdotal. los seminarios conciliares se han vuelto guarida de homosexuales en donde si el seminarista es del gusto de los formadores, pasa la prueba y logra la ordenacion, de lo contrario es sacado con cantidad de pretestos y se le colocan miles de trabas para que llegue a ordenarse……. esto algun dia tendra que cambiar….. Beto

    9. Fabián – Mayo 3, 2007
    Estimado Juan Carlos. Tenés razón en algo: en ese Concilio se universaliza una práctica que existía. Por lo tanto no se inventa en ese momento. Creo que en eso fui claro.
    En segundo lugar, me molesta (no me apena, me molesta) que se piense que quien es célibe es homosexual. Vuelvo a hacer la pregunta que hice antes en otro contexto: ¿Jesús por ser célibe fue homosexual? Me parece que a veces decimos pavadas porque no pensamos o porque nos dejamos llevar por la cultura dominante, que está llena de estos sofismas indemostrables.
    Yo pertenezco al Consejo de Ordenes de mi Arquidiócesis y te puedo asegurar que lo que se da es al revés: cuando hay problemas de homosexualidad esa persona no se queda sino que se va. Si querés dialogar, hagámosló con altura, sin falsas acusaciones y con hechos comprobables, sobre todo cuando se hacen afirmaciones generales que salpican la fama de las personas.
    Bendiciones.-

    10. Fabio Pereyra – Mayo 23, 2007
    Fabian : En ese sentido estoy de acuerdo con vos.
    Creo que cada cual es libre de opinar lo que quiera, pero debe hacerlo con respeto hacia el que no opina de la misma manera.
    En el marco de la tolerancia y en la altura de lo que somos hijos de Dios.
    No debemos olvidar que uno de los frutos del Espiritu Santo segun galatas 5- 22 es : ser pacientes y amables
    Un abrazo!
    Fabio Pereyra

    11. Anibal – Junio 11, 2007
    Vivimos en una sociedad que el opinar es cosa corriente, se opina por el solo hecho de opinar.
    No se mide lo que se dice ni las consecuencias que pueden provocar el comentario.
    Pero un cristiano que se precie de serlo, debe conocer los limites que tiene que tener su conducta; publica y privada.
    Conocer lo que la palabra nos dice es de fundamental interés, pero como todo católico eso lo dejamos para el sacerdote y eso no esta bien.
    ¿Como voy a ir a la eucaristía si todavía no me reconcilie con mí prójimo?, ¿como voy a hacer una critica sino es de forma fraternal?, ¿como digo amar al que no veo y no amo al que veo?, ¿como voy a pedir misericordia si yo no soy misericordioso?…..
    El sacerdote es célibe por mandato de la madre iglesia y fuera de discusión para los laicos, no creo tener que opinar sin un profundo conocimiento del tema y no esta en mí el opinar por opinar.
    Pero para concluir diría como siempre al sacerdote no hay que dejarlo solo en la tarea parroquial, ya que todos somos iglesia todos tenemos que comprometernos; sin criticas desmesuradas.
    Ya no llama la atención ante un hecho lamentable, como los que diciéndose creyentes condenan sin medida.
    Un saludo en Cristo.
    Anibal.
    Grupo de oración. Effeta.
    Avellanada.

  2. Lo que a mí me parece es que ahora los curas tienen mucho más contacto con la gente y la juventud. Muchos no usan la sotana y se confunden con cualquier muchacho común y corriente. Y eso tal vez les desdibuja un poco el tema de ser consagrados. Las tentaciones están en todas partes. Algunas chicas van a los grupos parroquiales atraídas por los muchachos o lo que es peor, por el curita, y no por fe. La real intención siempre se devela cuando al tiempo dejan.
    A los curas los invitan a comer aquí y allá. Los entiendo; deben sentirse muy solos y hay buenos fieles que los quieren ayudar. Pero también está ese otro tema. Y están las feligresas que lo besan al cura por cualquier cosa, las “influyentes” que están siempre cerca y cuando pueden le calientan la cabeza (depende de cada sacerdote) y hasta las celosas, que miran con desconfianza a cuanta mujer se acerca al cura. Es decir, es más factible que el cura se tenga que apoyar en mujeres para llevar a cabo sus labores, que en hombres, los cuales escasean en la iglesia y en algunas parroquias brillan por su ausencia.

  3. No entiendo el comentario de Milli, mejor dicho, lo comprendo pero eso no tiene que ver con el tema del celibato, creo que tiene más que ver con el tema de la dinámica de los grupos, es decir personas "influyentes", "celosas", "con segundas intenciones", "personas que se reunen a comer en casa de otras" y todas las posibilidades que se les ocurran, por ejemplo personas que naturalmente son líderes o más carismáticas, o más lindas o más inteligentes, o más lentas o más tontas o etc se ven en todos los grupos humanos. Con esto que quiero decir? Echarle la culpa a la ruptura del celibato a la "chica linda" o a la "madura picante" o a la "cheta con influencias" es solo ver una parte de la culpa y asimilar la mujer al pecado. Creo yo que nuestra Iglesia es una Iglesia de pecadores. Jesús buscaba a los pecadores, a los desheredaros, se sentaba a comer con sus amigos (parecido a los que nuestros sacerdotes hacen cuando van a comer con amigos) pero también se acercaba a los publicanos. En fin voy más allá: Supongamos que una joven va al grupo parroquial por los muchachos ¡Y qué!! quizas es el comienzo de que se vincule con gente con más vuelo espiritual y se transforme o conozca a un joven y se ponga de novia o no que trate de acosar a sus compañeros pero eso no significa que no pueda encontrar a Jesús. Yo creo que el problema es cuando los que estamos en la Iglesia nos autoproclamamos puros, castos y libres de pecado. Ahí entramos en la trampa de Satanás. Mejor decir soy pecador, está en mi naturaleza, voy a luchar contra él y voy a amar a mi prójimo y si un sacerdote rompe el celibato, imitar a Jesús, preguntarnos ¿Qué habría hecho Jesús? Creo que le diría estás perdonado, no peques más. Esto que escribo no es una justificación de nada, yo soy una mujer casada, nunca me atrajo ningún cura pese a tener trato muy frecuente por de tareas parroquiales ni nunca ninguno de ellos me hizo una sugerencia extraña (ojo empecé a trabajar en la parroquia desde los 27 años con sacerdotes de 40 o 50), con esto quiero decir que la apertura, la mutua colaboración, la presencia de la mujer etc no es lo que ocasiona la ruptura del celibato.

  4. Sería muy ingenuo pensar que el mundo actual con todas sus seducciones no le afecta de alguna manera al sacerdote, aunque no dudo de la acción de la gracia. Y por eso de que muchos en la iglesia se creen mejores que los demás estoy de acuerdo porque yo lo tuve que padecer en carne propia cuando me puse a trabajar en un grupo y algunos,los "que ya estaban" me ignoraban o me criticaban.Pero volviendo a lo del celibato, yo creo que sí tienen que ver ciertas circunstancias que distraen y le restan tiempo de espiritualidad al sacerdote para que pueda fortalecerse en esto de sus votos. Y lo hablo desde mi lugar de una pecadora más, no es un juicio ni me creo superior a nadie. Y nadie dijo que la culpa la tiene la mujer, sin embargo a los fieles no nos vendria mal hacer un poco de crítica constructiva. Para mí la comunidad parroquial no es un "grupo humano más", sino un lugar donde se intenta construir una mirada de la realidad más esperanzadora que la que ofrece el mundo, en el cual abundan el egoísmo y las vanidades. Hay cosas que los cristianos podemos cambiar, pero primero tenemos que "verlas". En este año especial, pido por todos los sacerdotes que, con sus consejos, me ayudaron en mi vida.

  5. Milli: Estoy re de acuerdo con vos. Yo salí publicada como ANONIMO y cuando escribí eso no es una crítica a lo que escribiste sino tratar de insistir que la apertura del Concilio Vaticano II hasta acá (inclusión de los laicos en la liturgia, mayor presencia de la mujer, que los sacerdotes no usen sotana, etc) se profundice y manifiesta en cuestiones que no sean solamente formales. Por eso trato de que esas cuestiones no sean equiparadas a una causal de ruptura del celibato para no dar pasto a los movimientos más reaccionarios. Milli, ¿te crees que en el año 1850 con la sotana hasta el suelo y las mujeres sometidas no interviniendo en la Iglesia ( ni en otros lugares públicos esto no es una crítica a la Iglesia) no había ruptura del celibato, mirá sino a Camila O'Gorman y Ladislao Gutierrez? Igual estoy de acuerdo que hay quizás más tentaciones en la vida pública que encerrados en un monasterios, pero por otra parte voy a repetir un comentario irreverente de un amigo mío para más datos un profesor de filosofía bastante crítico de la Iglesia con el que discuto lindo y parejo "La Iglesia Católica y en general todas las religiones monoteistas que tienen un decálogo moral le han hecho un gran favor a la humanidad al transformar el "sexo animal" en erotismo ya que la prohibición condimenta muchísimo…" En fin interesante ¿No? Besos

  6. como de costumbre, disfruto grandemente de las enseñanzas y me interesan las opiniones, aunque muchas veces, se desvían un tanto del tema. mi pobre opinión,refiriéndose a la frase de san pablo en corintios es si sería muy contradictorio a las actuales tradiciones que el celibato fuese optativo y, tal vez, muchas excelentes personas que comenzaron en el seminario atraídos por la vocación religiosa, y que luego, al paso del tiempo, advirtieron que era una pesada carga la que se les pedía, decidieron volver a la vida laical para no caer en tentaciones, luego de la ordenación. son para mí dignos de todo respeto por no querer defraudar el llamado y son ahora, buenos padres y esposos de familia. ante la falta de vocaciones religiosas, tal vez, no se podría considerar esta posibilidad?

  7. Cuanta razón Padre, gracias por compartir tantas cosas lindas. Es cierto que estamos viviendo tiempos difíciles y que difíciles que son. Pero con la gracia de Dios todo lo podemos!!!

  8. Personalmente pienso que el mayor problema es el vivir en sociedad laicista (o pareciera serla). Fíjate que antes lo que decía el cura era palabra mayor. Ahora la desinformación de los medios de comunicación hablando mal de la Iglesia confunden a los tibios. Es lamentable que los mismos católicos olviden lo principal de nuestra fe, Cristo!
    Como en toda institución se cometen errores, pero la historia nos enseña que los grandes santos supieron hacerle frente a los problemas siendo atacados incluso por la misma Iglesia, pero no por eso se rebelaron.
    Es cierto lo que usted dice de las feligresas, es bueno que cada cuál reflexione su comportamiento y en cuanto al sacerdote debe saber marcar límites cuando corresponda.
    No olvidar que todos los bautizados somos miembros, es de mal gusto escuchar católicos resentidos criticando su propia fe.

  9. Querido Padre Fabián, no es un pecado que los laicos opinemos en función del razonamiento que nos permite nuestra condición de humanos. Porque antes que nada los somos. Somos humanos creyentes, no de naturaleza divina. Dios puso en el hombre la razón para pensar. Cuando se toca el tema del celibato o la posibilidad de flexibilizar lo referente a la doctrina católica, ej: la eucaristía a personas separadas, etc..pareciera .tocar una cuerda sensible, como si se estuviera tentando al diablo. cuando en realidad son temas que deberían dirimirse con tranquilidad y no con fastidio. De la discusión —que no es pelea— nace la luz. Evitar los temas crea un estado represivo que llama volver a ellos en forma inveterada. En lo que a mí respecta, no tengo la sapiencia necesaria para determinar que es lo mejor en cada caso. Pero me asiste el derecho de considerar los temas de acuerdo a mi condición. Digo esto porque observo una resistencia por parte del clero cada vez que se cuestiona cualquier actitud vinculada con la religiosidad.
    Gracias, padre Fabián por su preocupación sobre el tema. .

  10. Hace unos días leía que una secta inglesa estaba aceptando homosexuales casados para ser sus sacerdotes y pensaba como todas las sabias enseñanzas de los padres de la iglesia y la biblia misma nos iluminaba para hacer lo correcto y como el cambiar todo con nuestras tercas cabezas nos daba como resultado engendros horrorosos de comunidades religiosas.
    El célibe es un eunuco por voluntad propia, se libera de la carga sexual para vivir junto al Padre y solo con su voluntad. No es hombre, ni mujer, ni hetero, ni homo.
    Es simplemente un ser humano dador de afecto y enseñanzas muy cercano al padre.
    Cuando uno se casa debe ser celibe y guardar la sexualidad solo para la pareja, pero cuantos cumplimos esto? Es imposible de cumplir? NO, pero es mas fácil ponerle miles de pretextos para hacer lo incorrecto.
    Cuando el amor al Padre es verdadero y profundo el celibato si es posible al igual que en la vida diaria la fidelidad es posible.
    Dios lo bendiga.

  11. Realmente Padre, muy lindo y valiente que salga a decir lo que piensa sobre este tema. yo estoy casado y, si quizás tenga razón Pablo, de estar un poco dividido, pero cuando se tiene al lado al ser que uno ama y que juntos llevamos en nuestro corazón y en nuestro ser a Dios. creemos sinceramente por nuestro compromiso con la Iglesia, con nuestros hermanos, que estamos cerca de Dios y del camino que el nos preparo. ademas hemos entregado nuestro matrimonio a El y que no hay cosas mas importantes que lo sustituya.

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