«Me lleva… y me deja«. Así se llama el libro digital que les había prometido el año pasado y que acabo de terminar de «imprimir» en este domingo lluvioso.

Me lleva y me dejaHace un tiempo alguien vino a mi parroquia para conocerme porque leía mis escritos en el blog. Y, también quería conocer mi Renault 19, al cual tantos escritos le había dedicado. Me sorprendieron las dos cosas. Sobre todo lo referente al auto… que tantas alegrías y dolores de cabeza me trajo. Como estaba en proceso de venderlo, me hice el propósito de reunir mis aventuras en un libro digital. Y aquí estamos.

Un poco de historia

¿Cómo comenzó esta historia? Yo era un feliz poseedor de un Volkswagen 1500. Pero había que hacerle varios arreglos grandes. Para eso estaba ahorrando. Varios conocidos me taladraban la cabeza para que invirtiera el dinero en algo más nuevo. A mí no me convencía la sugerencia porque con mi autito podía entrar en cualquier barrio… dejarlo estacionado… y salir con todo sin riesgo de robos.

El martes 23 de junio una de mis hermanas me llama porque mi mamá se había agravado. Terminé las clases y salí. Era una noche de esas en las cuales a las 21.00 hs. se sentía la helada. Tenía que hacer 80 km. hasta Hasenkamp. En eso el auto se me comienza a quedar… me desespero porque quería llegar sin tardar a ver a mi mamá. Estaba funcionando a gas… lo pasé a nafta y anduvo lo más bien: era el frío, nada más. Pero eso me hizo tomar la decisión de cambiarlo.

Por eso comienza el libro con lo que ocurriera tres días después, el paso a la Casa del Padre de mi mami. Hecho el duelo, muñido de mis ahorros y de un préstamo que me hiciera un sacerdote amigo (y que me pidió que no le dijera a nadie el asunto), salí en la búsqueda de un nuevo vehículo. Fue un amor a primera vista. Llevé un mecánico para que lo viera… me dijo que todo andaba “normal”.

Lo compré un 16 de julio. Ya hacer la transferencia fue el primer caos… los papeles no estaban del todo bien. A las dos semanas… calentaba demasiado así que le tuve que arreglar tapa de motor, junta de aros, radiador y bomba de agua… a los meses le hice el motor… y una infinidad de arreglos que ya ni me acuerdo y que no están contados en los escritos.

Al año me taladraban la cabeza para que lo vendiera. Yo lo arreglaba y me volvía a encariñar… hasta que debía sacar nuevamente plata de mi bolsillo. No miento si digo que lo pague más de dos veces: la compra y luego todos los arreglos que le hice. Quién lo compre se sacará la lotería: está bastante entero y el motor 20.000 km..

Un día en el Face alguien dejó un comentario a uno de los tantos artículos que había compartido. Allí me decía que dejara de quejarme por las cosas (auto), que eso no era de buen cura. Yo le respondí: “no me quejo… me río”. Es que tomé con humor lo que me pasaba… era eso o amargarme todos los días.

El porqué de un nombre

El título del libro hace referencia a la experiencia de salir de mi casa y no saber si regresaba en auto o en grúa. Y el subtítulo habla de aventuras. Es una palabra que me gusta mucho como la usa el Cardenal Newman el cual dice que la fe es una aventura (a partir de “venture”, en inglés) porque nos impulsa a un futuro pleno, el Cielo. Este auto me sacó algunas malas palabras… no lo voy a negar. Pero también me hizo hacer experiencias de encuentro con Dios (espirituales); reflexión sobre la realidad desde la mirada divina (teología) y me condujo a muchas actividades al servicio del hermano en la Iglesia (pastoral).

La primera intención fue solamente compartirles solamente los artículos del blog que hablaban sobre alguna peripecia del auto. Pero luego le sumé otros a los cuales me había llevado el auto. Y luego otros a los cuales había ido en otro auto o en avión. Y luego otras treas pastorales que había realizado en la sede parroquial, es decir… sin mover el auto. Y luego, como muchos eran en tono de broma, incluí algunos artículos de humor o irónicos… Cuando me di cuenta ya eran 45 las entradas. Pensé sacar varias… pero luego las dejé como están. Total… es libro digital… no se imprime.

La segunda intención del libro es compartirles la vida de un cura común y corriente, uno de los tantos que pueblan las parroquias de todos los lugares del mundo. Muchos no saben que nosotros, además de rezar, también tenemos familia y amigos. Es que somos personas normales que se han consagrado al Señor… pero seguimos siendo personas: con nuestras grandezas y miserias, con momentos de gozo y otros de frustración o desolación; con nuestras locuras y también con alguito de sabiduría que nos da la Palabra. Si encuentran detrás de tantas palabras a alguien semejante al cura de la parroquia en la cual viven, entonces ya me doy por satisfecho. Si me encuentran muy distinto… señal de que no conocen bien a su párroco.

Links de descarga

El libro lo compilé a través de LibreOffice y lo digitalicé a través de Calibre. Ambas herramientas son gratuitas. Es la primera vez que lo hago, por lo tanto soy consciente que el resultado no es de lo mejor… pero aquí está compartido el material. Les pongo un título con el tipo de documento que permite su lectura ya a través de una computadora (el primero) como una tablet o un celular (el resto). Ustedes elijan el que les conviene más. Haciendo click en el título se abre el archivo para su descarga:

Me lleva y me deja .pdf

Me lleva y me deja .epub

Me lleva y me deja .mobi

Me lleva y me deja .pdb

Me lleva y me deja .azw3

Si alguien quiere hacer un comentario o un aporte, lo invito a dejarlo en mi blog. El título de cada artículo enlaza a su correspondiente página. Y, más abajo le dejo la dirección general del sitio.

Este libro no es tan gratis como lo promociono: simplemente rece una oración por mí.

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Sacerdote. Párroco. Viejo bloguero que sigue utilizando las redes para evangelizar. En las buenas y en las malas... ¡hincha de River!