O, más bien, misas por los enfermos y afligidos, como se prefiere decir en la Arquidiócesis de Paraná. Y yo estoy de acuerdo con tal denominación.

El año pasado tuvimos una reunión de más de 40 sacerdotes con nuestro Obispo, Juan Alberto Puiggari, para tratar ese tema. Nos iluminó con su experiencia el Padre Ignacio Peries (que está incardinado en nuestra Iglesia Local). Como resultado de las deliberaciones el Arzobispo prometió redactar unas normas que sintetizaran las cuestiones prácticas referidas a dicho tema. El 29 de abril de este año firmó el decreto 60/13 en el cual aprueba el “reglamento que concreta diversas propuestas que fueron oportuna y largamente dialogadas y consensuadas con los sacerdotes interesados y asesores autorizados”. Yo acabo de recibirlo ayer: me lo trajo el vicario parroquial que participó de la reunión de clero joven.

Dicho Reglamento es el siguiente:

Normas para la celebración de la santa misa pidiéndo por los enfermos y afligidos

  1. Las oraciones de curación son litúrgicas si aparecen en los libros litúrgicos aprobados por la autoridad competente de la Iglesia.
  2. En la celebración de la santa misa debe mantenerse el ritmo propio de la liturgia, evitando que una de las partes ocupe un tiempo excesivo en desmedro de las otras.
  3. Si se desea un momento penitencial más largo, se puede hacer como preparación para la santa misa. Lo mismo si se desea dar la bendición individualmente, debe hacerse al terminar la misma.
  4. Hay que aprovechar estos momentos para hacer una buena catequesis sobre la importancia de la misa, especialmente dominical, los sacramentos de sanación como son la reconciliación y la unción de los enfermos.
  5. Tiene que quedar claro que es el Señor, la fe en Él, el que sana. Los sacerdotes somos instrumentos.
  6. Dar una buena catequesis sobre el sentido redentor del sufrimiento como medio para asociarnos la Cruz de Cristo.
  7. Hay que insistir en que hay una sola misa.
  8. Hay que integrar la misa por los enfermos en la pastoral más amplia por los mismos (confesión, unción de los enfermos, visitas, la comunión a las casas, etc.)
  9. Debe ser muy transparente la intención de ayudar a los enfermos sin ninguna búsqueda de interés económico. Deben cumplirse al respecto las normas canónicas. El estipendio y un eventual viático por el viaje corresponde al sacerdote, la colecta de la misa es para el fondo parroquial.
  10. Es necesario evitar toda forma de histerismo, teatralidad o sensacionalismo, alejándose de todo lo mágico.
  11. El ministerio del exorcistado debe ser ejercitado en estrecha dependencia del Obispo y de acuerdo con el can.1172 y del Ritual Romano.
  12. Hay que mantener en la asamblea un clima de serena devoción y usar la prudencia necesaria si se produce alguna curación entre los presentes.
  13. En la exposición al Santísimo Sacramento no debe alterarse su sentido auténtico, en primer lugar suscitar la fe en la presencia real de Cristo, y crear un clima de adoración y luego pedir, con confianza y aceptación de la voluntad de Dios, la propia curación o la de otros.
  14. Se puede recorrer el templo con el Santísimo en un clima de gran respeto y unción.
  15. Se puede poner las manos en la cabeza para dar la bendición pero queda prohibido tocar otras partes del cuerpo.

Se cita el canon 1172 del Código de Derecho Canónico, el cual dice:

§ 1. Sin licencia peculiar y expresa del Ordinario del lugar, nadie puede realizar legítimamente exorcismos sobre los posesos.

§ 2. El Ordinario del lugar concederá esta licencia solamente a un presbítero piadoso, docto, prudente y con integridad de vida.

Si alguien está interesado en conocer más sobre el tema le recomiendo la lectura de la “instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación”. Ilumina bastante sobre el tema. Si hay interés, la puedo llegar a comentarlo en algún otro artículo.

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