La Virgen del dorado

141

¿Virgen “dorada” o del “dorado”? Le pregunté al abuelo que me toreaba a ver si yo me animaba a “echarle” una bendición. Y era del dorado, nomás… el popular “Salminus brasiliensis“. Entonces pasó a explicarme este caso curioso, mezcla de naturaleza y religiosidad popular.

Me contó que se había ido con unos parientes a pescar dorados en Paso de la Patria, en las vacaciones de julio. Y que, en la primera salida con la lancha, había sacado uno. Dicen que es de las pescas más trabajadas por la resistencia que pone el animalito… por lo menos eso mentan los que han sacado uno… aunque uno no sabe si es verdad o uno de los tantos cuentos de pescadores que siempre pierden por un pelo la pesca extraordinaria. Pero el abuelo pudo después disfrutar de su carne con sus amigos aquí, en Paraná. Así que podía presumir de un hecho que ocurrió.

Hasta ahí la cosa normal… una historia de pesca como tantas. Entonces desenvuelve un papelito blanco y me lo muestra. “Mire, padre, ¿no es acaso la Virgen?

virgen del dorado

Y sí… tenía la forma de una Virgen coronada, como la de Itatí. ¿La pueden ver? ¿Qué les parece?

Lo primero que pensé es que la había encontrado entre las tripas, que se la había tragado el dorado y el hombre tuvo suerte al destriparlo. Pero el abuelo me contó que es un hueso que está en el paladar de este pescado. Que hay que sacarla de allí. Y que todos los pescadores la hacen bendecir y la portan con sus implementos de pesca o en la canoa. Seguimos charlando un rato y luego se la bendije. Fue la imagen más “rara” que he visto en mi vida.

Cuando compartí esto en el Face una señora me dijo que, como hija de pescador, da fe de la veracidad de la existencia del cartílago. Pero también contó que es muy raro encontrarlo, ya que no son todos los dorados que posee este huesito con esta forma. Y agregó otro dato interesante: algunos otros dorados la tienen… pero con una forma similar a la imagen de San Antonio.

La ciencia nos dice que…

Me interesó el tema y descubrí que este hueso es parte del “arco hioides”, que es un conjunto de huesillos que le dan un marco a las cavidades de las branquias. Es un hueso que le da soporte a lo que se denomina la “lengua del pez”. En los dorados grandes puede llegar a medir hasta tres centímetros (como casi tenía el de la foto).

Entonces me meti a la wikipedia y leí esto:

“El hioides se desarrolla en el embrión a partir del cartílago de Reichert, proveniente del segundo arco branquial. Este cartílago se divide en tres segmentos en el transcurso de su desarrollo:

Segmento distal, que formará el asta menor del hueso hiodes.

Segmento medio, que se transformará en ligamento estilohioideo.

Segmento proximal que se convierte en la apófisis estiloides.

Estos tres segmentos van a formar la cadena hioidea, y a esta se le va a añadir otro segmento proveniente del tercer arco branquial, el tirohioidal, que van a formar las astas mayores del hueso hiodes.”

Y… la cosa sigue… pero me quedo con la Virgencita que me mostró el pescador. Es más bonita que tantas explicaciones científicas… ¿no?

Tu opinión nos interesa.

Ingrese su comentario
Entre su nombre aquí