¿Se puede probar informáticamente la existencia de Dios?

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Una burrada total fue lo que pensé al leer esta noticia a fines de octubre. La difundió la agencia católica Aciprensa. Con un titular atrapante y una muy mala redacción, en la cual afirman algo y luego, confusamente, afirman lo contrario. El centro del contenido sería esto:

“A finales de los años 70 Gödel argumentó que, por definición, “no puede existir nada más grande de un ser supremo”, y propuso mediante argumentaciones lógico-matemático la existencia de Dios. Su intención era demostrar que el llamado ‘argumento ontológico’ –de un modo puramente lógico– de la existencia de Dios es válido.

Ahora, los científicos han demostrado, con un MacBook ordinario, que su argumentación era matemáticamente correcta.”

La enseñanza de un catedrático católico

En su momento pensé en comentarlo, pero no entiendo nada de matemáticas así que era meterme en camisa de once varas. Entonces recurrí a Tomás Alfaro Drake, un catedrático español que en su blog Tarraduca trata temas muy interesantes referidos a la relación ciencia y fe. Me envió la respuesta el viernes y me autorizó a compartirla con ustedes. La pueden leer completa en este link ya que la compartió también en su blog. Le transcribo la mayor parte:

“El otro día leí una noticia en la que se decía que unos matemáticos/informáticos de dos universidades de Berlín y Viena habían desarrollado en un ordenador el teorema de Gödel, llegando a la demostración de la existencia de Dios. Como mencioné el teorema de Gödel en la respuesta a Odifreddi que publiqué el 29 de Octubre, y expresaba en ella mi convicción de la indemostrabilidad silogística de la existencia de Dios, creo que debo dar mi opinión sobre esto por lo que pueda valer.

Pero antes, debo desfacer un entuerto y decir algunas cosas sobre la vida de Gödel. Kurt Gödel (Brno 1906, Princeton 1978) fue un genio de las matemáticas. En 1931, con 25 años, publicó un artículo con el nombre título de “Sobre proposiciones formalmente indecidibles de Principa Mathematica y sistemas relacionados”, en el que demuestra lo que ha dado en llamarse “teorema de la incompletitud”. En pocas palabras este teorema, demostrado incontrovertiblemente con la más rigurosa lógica matemática, viene a decir que en todo sistema lógico formal, tiene que haber proposiciones que no puedan demostrarse ni como verdaderas ni como falsas desde dentro del sistema. No voy a entrar ahora en definir que es un sistema lógico formal, pero las matemáticas son uno de ellos. O sea, que las matemáticas demuestran que hay proposiciones matemáticas indemostrables. Por ejemplo, la afirmación matemática de que cualquier número par puede expresarse como la suma de dos números primos, puede ser una de estas proposiciones indemostrables.

Este revolucionario teorema fue el que hizo a Gödel mundialmente famoso en el mundo de las matemáticas. Pero como muchos genios, especialmente los matemáticos, Gödel sufría graves trastornos psíquicos que le hacían un “bicho raro”. Por ejemplo, cuando en 1948 fue ante un juez americano para que le concediese la ciudadanía americana, Gödel le intentó explicar al juez que había descubierto un fallo lógico en la constitución de los Estados Unidos que permitiría la implantación legal de un régimen totalitario. Su amigo Einstein que hacía de valedor para conseguir esa ciudadanía, consiguió sacarle de la sala antes de que el juez reconsiderase la decisión, ya acordada de concederle dicha ciudadanía.

En sus últimos años, Gödel se dedicó al estudio de la filosofía, en particular de Leibnitz y Husserl. Esto fue como para Don Quijote la lectura de los libros de caballería. Su cabeza empezó a desbarrar. En 1970 Gödel empezó a hacer circular entre sus amigos una reelaboración suya del argumento ontológico para la demostración de la existencia de Dios de Leibnitz. Es a esta “demostración” a la que se refiere la investigación de los matemáticos/informáticos de Berlín y Viena. Pero estos científicos no pretenden haber demostrado para nada la existencia de Dios a partir del argumento ontológico de Gödel. Lo que afirman es que han sido capaces de “modelizar” en un programa de ordenador este argumento. Y se sienten muy contentos porque esto puede ser un principio para modelizar otros razonamientos complejos y avanzar en las conclusiones lógicas de los descubrimientos científicos. Por tanto, hoy por hoy –y creo que para siempre –la demostración silogística de la existencia de Dios (y de la no existencia) seguirá siendo una de las proposiciones formalmente indecidibles del teorema de la incompletitud de Gödel. Lo que pasa es que, en manos de determinados periodistas, lo mismo son las churras que las merinas y lo mismo de 3 que 33. Para qué vamos a distinguir entre el teorema de la incompletitud y el argumento ontológico de Gödel. Ambos son del tal Gödel ese. ¿Qué uno es una revolución elaborada por un genio en el mundo de las matemáticas y la otra es una elucubración de alguien que ha perdido un poco la cabeza. ¿A quién le importa eso? Que los propios científicos de Berlín y Viena dicen que no se ha demostrado nada. No vamos a estropear una buena noticia con la verdad, ¿no?

Así que, los que me habéis mandado esto, tranquilos, de momento, nada. Si Dios quisiera demostrar su existencia incontrovertiblemente, lo haría de una forma mucha más grandiosa y evidente para todo el mundo que el argumento ontológico de Gödel. Pero si lo hiciese, ¿dónde quedaría nuestra libertad para creer o no creer?”

 No existe prueba científica de la existencia de Dios

Tampoco se puede probar científicamente que no exista. No debemos caer en ninguna de las dos tentaciones porque sería tomar en broma la ciencia pidiéndole que nos de lo que es incapaz de dar.

Hay filósofos que han intentado demostrar con argumentos de razón la existencia de Dios. Es algo que algunos aceptan y otros no. La Iglesia nos enseña que “Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza mediante la luz natural de la razón humana a partir de las cosas creadas”. Sin embargo advierte que “en las condiciones históricas en que se encuentra, el hombre experimenta muchas dificultades para conocer a Dios con la sola luz de su razón”. Un desarrollo de esto lo podemos estudiar en el Catecismo de la Iglesia Católica (de allí están tomadas estas dos frases entrecomilladas) de los números 27 al 38.

A Dios… simplemente lo encontramos

Esta es la experiencia de un gran matemático, Blas Pascal. Esa es la experiencia que el Papa Francisco nos invita a tener. En su carta sobre la fe nos decía:

“Por tanto, es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe, pues cuando su llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo. Y es que la característica propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar toda la existencia del hombre. Porque una luz tan potente no puede provenir de nosotros mismos; ha de venir de una fuente más primordial, tiene que venir, en definitiva, de Dios. La fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida. Transformados por este amor, recibimos ojos nuevos, experimentamos que en él hay una gran promesa de plenitud y se nos abre la mirada al futuro. La fe, que recibimos de Dios como don sobrenatural, se presenta como luz en el sendero, que orienta nuestro camino en el tiempo. Por una parte, procede del pasado; es la luz de una memoria fundante, la memoria de la vida de Jesús, donde su amor se ha manifestado totalmente fiable, capaz de vencer a la muerte. Pero, al mismo tiempo, como Jesús ha resucitado y nos atrae más allá de la muerte, la fe es luz que viene del futuro, que nos desvela vastos horizontes, y nos lleva más allá de nuestro « yo » aislado, hacia la más amplia comunión. Nos damos cuenta, por tanto, de que la fe no habita en la oscuridad, sino que es luz en nuestras tinieblas.” (LF 4)

Creo en Dios porque lo “encontré” presente en mi vida, porque tuve una experiencia de su amor. Esa es la “gran prueba” de su existencia. El resto es comentario…

2 Comentarios

  1. Breve comentario: a la teoría de “un loco lindo” se agrega, o se opone (como uno quiera ver), la verdad de la fe. Para quien no tiene fe, ninguna explicación es suficiente. Quién tiene fe, no necesita explicaciones.

  2. las teorías son parte delo que se puede definir. a Dios los defines mirándote al espejo y diciendo que hecho por amor a mi prójimo y que echo por amor por mi

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