Este es el punto de partida para entender todo lo que pertenece a su ámbito. ¿Acaso estamos afirmando que lo relacionado con el cristianismo es irracional, ajeno a todo ejercicio sano de la razón? Yo no he dicho eso. Solamente dejo sentado que el punto de partida del creyente no es la razón que deduce de su entorno las cosas divinas. No tengo problemas con las pruebas de la existencia de Dios que el santazo de Tomás de Aquino pone en su Suma de Teología. Simplemente opino que no convencen a ningún ateo de que Dios exista.

Me parece genial el texto de Benedicto que puse al costado del blog (y que ya cité alguna vez). Por si cambio de plantilla y se pierde, se los vuelvo a recordar:

“Hemos creído en el amor de Dios”: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.”

Lo primero del cristiano no es una idea: de allí mi afirmación de que la fe no es racional. Hay un encuentro con Alguien que nos transforma la existencia. (Vuelvo a recomendar la lectura del post la esencia del cristianismo.)

Un pequeño ejemplo. Blas Pascal fue un creyente. También fue un gran matemático y filósofo moderno. Pero su vida se sobredimensionó por su fe en Jesús. Cuando murió encontraron un papelito arrollado y cosido a mano en su abrigo. Allí cuenta lo que motivó su existencia. Se los transcribo:

“En noviembre 23 de 1654, desde las 10.30 a las 12.30 de la noche.

FUEGO.

Dios de Abraham, Dios de lsaac, Dios de Jacob, no de los filósofos ni de los letrados.

Certidumbre, certidumbre, sentimiento, gozo, paz.

Dios de Jesucristo…Jesucristo…

Que nunca sea separado de Él”.

Esta experiencia, indescriptible pero cierta, le dio un sentido profundo de creyente a su vida. Y no fue una ética o una idea sino una Persona viva la que le salió al encuentro. Eso transformó al maestro en ciencias en humilde discípulo del Eterno. No renunció a la razón ni dejó de ser científico o filósofo. Simplemente subió un peldaño y pudo comprender, con otras luces lo que lo cotidiano le ponía como problema a su razón.

Por eso la fe es un acontecimiento que da paso a lo mejor del ser humano. Desde aquí viene la valoración positiva que tenemos de la razón. Y la fe, que no es racional, si es razonable. Es decir, podemos acercarnos a ella a través de la razón, para entender el tramado interno de la Revelación, para confrontar lo dicho por la Palabra con nuestra realidad cotidiana. Es lo que hace la teología. Este es el sentido de las pruebas de la existencia de Dios de Santo Tomás: son expresión de la razonabilidad de una fe busca comprenderse y entrar en dialogo con su cultura.

Es lo que intentaremos hacer para darnos algo de luz sobre el pecado original.

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Sacerdote. Párroco. Viejo bloguero que sigue utilizando las redes para evangelizar. En las buenas y en las malas... ¡hincha de River!