Paraná y la futura Santa Catalina de María

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Días atrás escuchamos esta noticia:

“El Papa firmó este jueves el decreto por el cual se acepta el milagro de la hermana Catalina de María Rodríguez, que pone a la moja argentina a un paso de la beatificación”.

El Instituto Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús de Tucumán, había sido fundado en 1872 por esta Hermana.

Catalina de Maria Rodriguez laica

La Sierva de Dios Catalina de María Rodríguez; en el siglo Josefina Saturnina Rodríguez de Zavalía, nació en la ciudad de Córdoba, el 27 de noviembre de 1823. Hija de Hilario Rodríguez Orduña y Catalina Montenegro, bautizada ese mismo día en la Iglesia Catedral de Córdoba.

Saturnina era la tercera hija del matrimonio, a los tres años queda huérfana de madre y a los seis de su padre. Quedan entonces al cuidado de sus tías.

Sus esponsales laicos

A los 17 años se despierta su vocación religiosa, mas, no encontró en aquel momento el lugar adecuado donde consagrarse a Dios; pues las únicas familias religiosas existentes en Córdoba, Carmelitas Descalzas y Monjas de Santa Catalina, eran de vida contemplativa y en ellas su aspiración de entregarse a Dios en el apostolado activo no encontraba respuesta. Esto la llevó a dedicarse al servicio de los Ejercicios Espirituales y continuar bajo la dirección espiritual de los sacerdotes jesuitas.

En 1848, al ser expulsados los jesuitas de Córdoba, Saturnina toma como director espiritual a un sacerdote del clero secular llamado Tiburcio López, quien ejerciera una fuerte influencia en ella cuando insistentemente la pretende en matrimonio el coronel Manuel Antonio de Zavalía.

Es así, que en 1852 contrae matrimonio con Zavalía, quien era viudo y tenía dos hijos, fruto de su primer matrimonio. Saturnina, a quien su única hija le naciera muerta, se dedicó enteramente a ser una verdadera madre para los dos niños.

Sus años vividos en Paraná

Acompañó a su esposo en todo momento, espiritualmente cuando él se veía involucrado en acciones bélicas y personalmente cuando lo trasladan en 1860 a la ciudad de Paraná, dejando en cada lugar, un testimonio de entrega incondicional en su vida matrimonial y de piedad y celo apostólico, tanto en la sociedad paranaense como cordobesa; pues al regresar ,en 1861, a su ciudad natal continua sirviendo los ejercicios espirituales y busca a través de su parentesco con el Presidente de la República, Santiago Derqui, que vuelvan los jesuitas a Córdoba.

Zavalía, una vez terminada su actuación política se dedicó a atender una estancia en Córdoba, donde falleciera  el 30 de marzo de 1865.

Una moción del Espíritu

El 15 de septiembre de 1865, cuando se dirigía como de costumbre a visitar el Santísimo Sacramento expuesto en la iglesia de las Catalinas, se sintió inundada por un fuerte pensamiento, que se convirtió en su

“sueño dorado”, edificar una casa de Ejercicios, y formar una comunidad de señoras que estuviesen al servicio de ella, que observaría las Reglas del Instituto de San Ignacio, enseñaría la Doctrina los Domingos a las niñas, y asilaría a esas mujeres que se lleva a los Ejercicios casi por fuerza y después de concluidos estos causa pena verlas volver a los mismos peligros…”

Saturnina debió caminar siete años marcados por humillaciones, contradicciones y hasta luchas con su entonces director espiritual Dr. David Luque, para poder ver realizada tal inspiración. Finalmente las dificultades se disiparon con la llegada del Padre José María Bustamante, quien alentó a Saturnina y la ayudó a reunir otras socias para fundar la nueva congregación.

Nace una nueva Congregación religiosa

Así, el 29 de septiembre de 1872, una pequeña comunidad comenzaba sus ejercicios espirituales y con ellos se iniciaba la fundación de una familia religiosa que desde entonces y hasta nuestros días es un centro de espiritualidad y de comprometida acción apostólica: la congregación de Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús.

El Dr. David Luque, quien continuara siendo el director espiritual de quien en vida religiosa se comenzó a llamar Catalina de María, fue nombrado, a pedido ella, por la autoridad eclesiástica director de la nueva congregación.

 Catalina de Maria Rodriguez religiosa

Dos santos se cruzan

La Madre Catalina y el santo Cura Brochero se conocieron en la epidemia del cólera en Córdoba, y cuando el cura gaucho decidió poner la casa de ejercicios y el colegio de niñas le pidió ayuda a ella. En 1880, 16 hermanas parten a caballo, cruzando las sierras en el primero de muchos viajes.

Falleció el domingo 5 de abril de 1896. Al morir había cuidado con solicitud del rebaño que Dios le había encomendado; a veces visitando a sus hijas, que en ese momento eran más de doscientas; otras a través de sus cartas, que llegaron a ser más de 1600. Saturnina hizo realidad aquello de que la fe mueve montañas. Fue declarada “venerable” por Juan Pablo II.

Su Congregación en Paraná

Dicen que era “una mujer muy valiente y transgresora para la época”. “Empezó con la educación de la mujer cuando aún no se la tenía en cuenta”. Y estas hermanas, años después van a llegar a Paraná para hacerse cargo del conocido Liceo Pensionado Santa María.

La documentación obrante en el archivo de de esta congregación se inicia en 1891 y es un informe sobre la aprobación del Instituto Esclavas del Corazón de Jesús. El padre Luque le pide a  Mons. Gelabert que le ayude en las diligencias ante la Santa Sede para lograr esta aprobación y va acompañada de datos históricos.

Entre 1902 y 1903 encontramos cartas de la madre Rectora y Mons. De la Lastra, por la intención de que se instalen en Nogoyá. Y sigue esta correspondencia también con el Obispo Mons. Bazán a quien piden que escriba sobre esta comunidad y se ve que hay una especial relación por la cantidad de cartas que contiene este legajo.

Y aquí de la mano de Dios se van a juntar las donaciones de dos mujeres muy piadosas de la ciudad de Paraná y de estas también piadosas Hermanas Esclavas. En septiembre de 1926 se va  a concretar  el establecimiento de la comunidad en Paraná.

Por un lado la donación de la Srita. Dolores Velázquez, que el 26 de febrero de 1927  le escribe a Mons. Nicolás De Carlo, diciéndole que da gracias a Dios por poder ver realizada la obra de sus anhelos, la fundación de un pensionado para niñas estudiantes  dirigido por Hermanas y una casa de ejercicios espirituales atendidas por las mismas. “No solo doy mi plena conformidad al modo en que se emplea mi modesta donación del campo entregado”, dice la carta, a las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesus Argentinas. Mons. Bazán y Bustos había recibido esta donación de la Srita. Dolores Velázquez de un campo que luego de ser vendido; con ese producido se compró la propiedad del Dr. Federich.

Y el mismo Obispo había recibido también, una donación de la Sra. Micaela de Comaleras; la promesa de contribuir con 150.000 pesos a la construcción de un asilo para ancianos en los días de la gran Colecta Nacional Pro Paz Social. Pero después cambio la finalidad para la realización de esta obra del pensionado, Liceo y Colegio de señoritas que debía ser entregado a una comunidad religiosa. Esto lo atestigua la copia de la carta del 10 de marzo de 1927 dirigida a la Sra. Palma de Comaleras por Mons. Claudio Poyet, Vicario Capitular.

Mons. Bazán ofrecía al Instituto de las religiosas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, Esclavas argentinas esta fundación una vez que se hiciera efectiva la donación.

La señora Comaleras comenzaría la obra una vez que estuviera asegurada la comunidad religiosa. Quería Monseñor Bazán que la obra estuviera unida a la Casa de ejercicios, de modo que la misma comunidad atendiera las dos cosas. Encargó como ejecutor a Mons. Nicolás de Carlo.

Encontramos en esta documentación la copia de la carta enviada al Nuncio Apostólico de Argentina Mons. Cortesi, de fecha 24 de marzo de 1927, donde le informan de la obra y que habiendo fallecido Mons. Bazán y no teniendo las atribuciones necesarias el Vicario Capitular con Sede Vacante, pide la autorización para concluir esta obra.

El Vicario Mons. Claudio Poyet en representación del Obispado y la Rda. Madre Gral. Margarita Luque acuerdan lo siguiente, sujeto a la aprobación de la Santa Sede a causa de hallarse vacante la silla episcopal.

Se entregará la propiedad al Instituto de las Hermanas Esclavas del sagrado Corazón de Jesús la casa sita en calle Buenos Aires, con las nuevas construcciones  a pensionado, casa de ejercicios y escuela de niñas.

Se concederá al mismo instituto uso y usufructo de la casa de calle Santa Fe destinada a casa de ejercicios.

El instituto se comprometía a establecer un pensionado de señoritas para alumnas del colegio nacional, escuela normal y Facultad de educación de la Universidad del Litoral con reglamentos adecuados.

Establecer y hacer funcionar un liceo de señoritas; una escuela de primeras letras. Atender  las tandas y la casa de Ejercicios. Quedando la curia a cargo de la conservación de la casa y los gastos de las tandas de ejercicios.

El Instituto se comprometía a mantener estas finalidades, pero si  el porvenir mostrara la mayor utilidad de otras obras de fin cultural religioso, podría modificarse de común acuerdo con la curia,  pero nunca enajenar la propiedad para levantar la fundación, dejarla o llevarla a otro lado. En cuyo caso volvería a la curia la propiedad.

El 8 de marzo de 1928 el Obispo Mons. Julián Martinez concede el permiso necesario para que el Instituto de las Religiosas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesus Argentinas pueda erigir una comunidad en esta ciudad, en el edificio de su propiedad sito en Buenos Aires nro. 125 y en Santa Fe N° 124–126, dice el texto de este decreto, que este día es el centenario del nacimiento del fundador del Instituto de las Hermanas.

El 22 de abril de 1934 el Obispo Auxiliar Nicolás de Carlo, bendice el templo que en honor del Sagrado Corazón de Jesús se levanta en el Liceo Pensionado. Están presentes la Superiora General Madre Ignacia Oliva, la Superiora Prov. Madre María Amelia Argañaras, la Rectora y comunidad, miembros del clero y publico. En esta capilla hay un vitral de la Madre Catalina de Maria.

Del año 1944 encontramos un informe enviado al Obispo sobre el Liceo Pensionado y dice que cuenta con el pensionado para estudiante,  escuela secundaria incorporada (comercial), escuela primara elemental Pedro Goyena, Academia de corte, mecanografía y Labores. Cursos libres de idioma, piano, pintura, etc.

En 1947 la Superiora General le envía a Mons. Guilland algunos ejemplares del Edicto sobre la causa de Beatificación y Canonización de la sierva de Dios Madre Catalina de María, Madre fundadora de las esclavas para que lo de a conocer.

El 2 de diciembre de 1963, en Córdoba en la Casa Madre del Instituto,  las Hermanas reunidas en consejo ponen a votación la decisión de dejar la Casa de Paraná por la escases de personal religioso. Por unanimidad, salvo el Obispo de Paraná se decide este cierre y al año siguiente se retiran de la Diócesis de Paraná. En este momento se hace cargo de la obra,  el Instituto de la Esclavas del Sagrado Corazón de Jesus Españolas.

En 1992 la Congregación de la Causa para los Santos revisa nuevamente el pedido de beatificación de la Madre fundadora. Este pedido fue entregado el 19 de abril de 1900. En 1991 el Presidente de la Conferencia Episcopal Cardenal Quarracino solicita celeridad en esta causa y que si hasta el momento no se había realizado ningún milagro que atribuible a la Sierva, podía ser oportuno exhortar a los fieles para que recen a fin de obtener del Señor un milagro de la Sierva de Dios.

En cuanto al destino de la casa, en junio de 1995 se escrituró a nombre del Arzobispado. Funcionó después en este edificio  la Casa de la Pastoral Universitario y en la actualidad la Pontificia Universidad Católica Argentina.

En este momento no está la  congregación en nuestra Arquidiócesis, pero quedaron en la historia las marcas de su paso, tanto de su fundadora como de las Hermanas que vinieron después.

1 Comentario

  1. Muchas gracias por darla a conocer. Lo compartiré en mi muro de Face para que otras personas sepan de ella. Dios la bendice.

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