Golpear a la puerta de la Casa del Padre para rogarle por nuestras necesidades es un derecho de quienes somos hijos de Dios. A esto se le dice oración: es el clamor de un alma que se sabe cercana al creador y por eso no teme importunarlo.

orante

Jesús nos enseña que nuestra oración debe ser confiada y persistente. Y nos pone un ejemplo concreto para que descubramos que nunca será desoída por Dios. Sobre esto hablo en este video:

 

Y vos… ¿orás con confiada insistencia?

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Sacerdote. Párroco. Viejo bloguero que sigue utilizando las redes para evangelizar. En las buenas y en las malas... ¡hincha de River!