“Más vale tarde que nunca” dice el dicho. Pero en Comunicación Institucional, en cuanto a trabajar la imagen que se percibe a través de los medios de la propia organización, muchas veces tarde equivale a nunca. Esto es algo que los Obispos argentinos deberían aprender. Y este es un caso concreto desde el cual se deben sacar consecuencias para luego trabajarlas a través de las oficinas de prensa diocesanas.

 

Los hechos en la memoria

Nos enteramos por varios medios que se realizaría el primer casamiento “igualitario” por la Iglesia Católica. El mismo lo llevaría a cabo un sacerdote de la Diócesis de Santiago del Estero. Distintos medios, tanto de orden local como nacional, levantaron la noticia afirmando que (de una u otra manera) que esto marcaba un cambio de paradigma hacia el interior de la Iglesia Católica.

Un día antes de que se celebrara el Obispado dio a conocer un comunicado que lo pudimos leer textualmente en el “Diario Panorama” de Santiago del Estero. La Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) recién lo difundió el lunes… cuando todo había ya pasado. Allí aclaraba que:

“(…) únicamente se entiende por matrimonio el acto de la voluntad, por el cual el varón y la mujer, naturalmente concebidos como tales desde el seno materno, se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable por la que constituyen entre sí un consorcio para toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de los hijos.”

Clarito… pero no prohibió a ese sacerdote que hiciera la ceremonia en ese comunicado. Seguramente debe de haberlo advertido en privado, lo cual es el primer paso que se pide que se haga en casos de relajación moral o pastoral. Yo hablé un largo rato por teléfono con el experto en Derecho Canónico de mi Arquidiócesis y me dijo que no podía haber ninguna sanción en este tema que no sea fruto de un juicio eclesiástico. Y que este se sustanciaba luego de que se lo corrigiera y siguiera actuando de manera contumaz… Esto por una cuestión muy lógica: se sanciona un delito… que es delito recién después de que se comete. Por eso el Obispo no pudo hacer nada más que advertir verbalmente al sacerdote y sacar dicho comunicado para dejar sentada la postura de la Iglesia (Ojo: la postura: no del Obispo… ni del Sacerdote… ni siquiera del Papa Francisco… ¡de la Iglesia!).

La percepción de los hechos por los protagonistas

Por las fotos que hemos visto (que no se las muestro aquí porque no quiero tener problemas con el copyright, pero que pueden conseguir con una simple búsqueda de google) se nota que ha habido algún tipo de ceremonia religiosa en un templo católico (concretamente en la Parroquia del Espíritu Santo). El lugar había sido arreglado con la alfombra y los cordones en los bancos como se hace en los casamientos. Había allí dos personas, una de traje negro y otra, más alta, de vestido blanco con un ramo de flores en las manos. Estaban ubicados en el primer banco y junto a ellos otras dos personas, un hombre y una mujer a la manera de los padrinos. Presidía la ceremonia el Padre Sergio Lamberti, que estaba revestido con alba blanca y estola verde. En alguna foto tiene la mano elevada como que está impartiendo la bendición.

Los medios, que reseñaron sus palabras durante la ceremonia, dijeron que aclaró que “no estamos celebrando el sacramento del matrimonio católico, sino el amor de Dios entre los hermanos”. Para la ocasión eligió proclamar el Evangelio de las bodas de Caná y lo explicó diciendo que “estamos reunidos celebrando el amor de Dios en nuestras vidas, un amor que estaba desde el origen de nuestra existencia” y como “Jesús siempre está presente en el camino que nos toca recorrer y por eso le pedimos que renueven el compromiso de estar juntos, como lo vienen haciendo hace ya 29 años”. La aclaración de que “Dios no hace excepciones de personas” también estuvo entre las palabras suyas que se rescataron.

La persona que “visitó” la Iglesia (al final les digo el porque de las comillas), en cuyo documento nacional de identidad actual dice que se llama Luisa Lucía Paz, luego de la fiesta fue entrevistada por Página 12. Allí nos cuenta que, luego de visitar los “contrayentes” por separado al sacerdote, “el 30 de agosto fuimos a una reunión con los padrinos: mi íntima amiga y el mejor amigo de José y dos testigos” (para quienes no entienden esta cita, es el proceso normal que hacemos los sacerdotes para hacer el expediente matrimonial previo a la boda…).

Con respecto a la ceremonia misma, entraron por la puerta lateral pero tuvieron un cortejo: “una nena llevaba los anillos, otras tres nenas tiraban flores y un nene llevaba la luz: un candelabro con una vela.”. Y dice que: “Bendición de los anillos hubo, eso sí. Yo personalmente creo que si se canta el Ave María ya es un casamiento.”

Un nuevo comunicado episcopal

Este 21 de septiembre, nos informa AICA, Mons. Vicente Bokalic (obispo de Santiago del Estero) y Mons. Ariel Torrado Mosconi (su obispo auxiliar) sacan otro comunicado un poco más extenso y aclaratorio. Lo pueden leer desde este link de la agencia informativa. Pero prefiero transcribirlo también aquí para que no necesiten navegar tanto por la web. Dice:

“Ante lo acontecido en esta diócesis de Santiago del Estero afirmamos lo siguiente:

La íntima comunidad de vida y amor conyugal, que ha sido fundada por el Creador y provista de leyes propias, se establece sobre la alianza del matrimonio, que es un vínculo sagrado que no depende del arbitrio humano, sino que el mismo Dios es el autor del matrimonio.

El matrimonio cristiano consiste en el acto de la voluntad por el cual el varón y la mujer, naturalmente concebidos como tales desde el seno materno, se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable por la que constituyen entre sí un consorcio para toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de los hijos. Esta alianza matrimonial fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados.

Ésta es la única concepción de matrimonio entre bautizados; y es inválida e ilícita toda otra forma de unión. Por lo cual no es posible hacer ninguna celebración religiosa que no corresponda a esta naturaleza del matrimonio.

Se recuerda que por el respeto debido al sacramento del matrimonio y a la comunidad de los fieles está prohibido a los pastores, por cualquier motivo o pretexto incluso pastoral, efectuar ceremonias de cualquier tipo que contradigan esta concepción del matrimonio. En efecto, tales ceremonias podrían dar la impresión de que se celebran nupcias sacramentales válidas y como consecuencia inducirían al error sobre la concepción cristiana del matrimonio.

También recordamos que la Iglesia enseña que toda persona deberá ser acogida con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará todo signo de discriminación injusta. Se invitará a todos los bautizados a fundamentar su vida de fe en la Palabra de Dios que nos ofrece la salvación y nos llama a la conversión. Para vivir, perseverar y crecer en la fe debemos recurrir a la oración, los sacramentos y la caridad.

Actuando de este modo, la Iglesia católica profesa la propia fidelidad a Cristo y a su verdad; al mismo tiempo se comporta con espíritu materno hacia todos sus hijos, en particular con los que están en las periferias existenciales.»

Se los traduzco con mis palabras. El Obispo dijo algo así como: «tengan en cuenta que lo que hizo este muchacho cura, junto a esa pareja de personas y los que les acompañaron, fue una perfecta obra de teatro, una parodia de lo que es un sacramento». Y, por eso, se desprenden dos conclusiones.

La primera… si es teatro no hubo matrimonio ni nada que se le parezca. Así que, chicas y muchachos, no se ilusionen con tener ceremonias matrimoniales quienes no estén en condiciones de no tenerlas: la harán pero no pasa nada y lo único que queda es el recuerdo de una foto y la resaca matutina de la fiesta que se mandaron.

La segunda, dirigida al cura (y a todos los curas como yo), fue como decirles (a la manera del barrio en el cual vivo): “hermanito, date cuenta de que estás meando fuera del tarro y eso no te hace ni bien a vos ni a nadie… de lo que haces solo queda un tufo que descompone a todos, especialmente al que quiere respirar aire puro…”. Bueno… lo dijeron de manera más teológica y elegante… pero es lo que dijeron. Sin intención de ofender a nadie. En todo caso, si encuentran palabras más elegantes las pueden dejar al final como comentario de este artículo.

Volviendo a la primera frase de este artículo… con esto llegar tarde es nunca llegar. Ya se instaló en el imaginario colectivo popular que se realizó un matrimonio “igualitario” en la Iglesia Católica, en la Argentina que es el país del Papa. Este excelente comunicado debería haber salido en lugar del escueto y tímido primer comunicado. Ahora vamos a tener que remarla… por no haber sido claros en un primer momento. Lamento también que el Episcopado no se haya pronunciado como cuerpo. Estimados Obispos, de onda con los comunicados que hablan de la droga, la pobreza y la exclusión… pero nuestro pueblo necesita sobre todo que sus pastores les aclaren al toque las cuestiones doctrinales: los lobos rondan por el rebaño buscando a quien devorar. (Esto último lo digo al aire digital… si total yo sé que ningún obispo lee mi blog… ni el mío 😀 ). Nuestro pueblo necesita más comunicados con el contenido de este tipo. Esto sí, en tiempo y forma, porque llegar tarde es nunca llegar.

(Artículo escrito el 22/09/2014 en mi blog y que quiero volver a compartir en este momento en la web porque el tema es de candente actualidad)

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