Los escrúpulos

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Hablar sobre los escrúpulos es un tema que parece una tontería para quién no lo padece pero es un calvario para el que lo sufre, para el escrupuloso. Para abordarlo correctamente, debemos hacer varias distinciones previas.

Qué significa

La palabra “escrúpulo” viene del latín y significa “piedrita”: es la pequeña piedrita que tenemos en el zapato y nos dificulta caminar con comodidad. El diccionario nos lo define como una “duda o recelo que punza la conciencia sobre si algo es o no cierto, si es bueno o malo, si obliga o no obliga; lo que trae inquieto y desasosegado el ánimo.”

Los escrúpulos pueden llegar en determinados momentos de la vida (incluso son parte momentáneamente de los estadios más superiores de la vida espiritual) y con el transcurso del tiempo, y del trabajo personal, se van. Cuando estas anomalías o perturbaciones que convierten a las personas en víctimas de estados de ansiedad, de indecisión, de angustia, persisten entonces pueden tener una raíz psicológica en lo que se llama TOC (trastorno obsesivo-compulsivo) y debe ser tratado por los correspondientes profesionales. La parte espiritual ayudará pero no sanará al escrupuloso, salvo un milagro divino. No nos referimos ahora a estos trastornos sino a los escrúpulos, sobre todo a los referidos a cuestiones morales.

Hay quienes ven en el origen de esta conducta a la duda por no comprender exactamente el alcance de una ley o de la propia acción realizada. Otros dicen que parte de un temor frente a lo que uno realiza. Así se dice que puede ser una enfermedad del entendimiento o del sentimiento. Más allá de estas disquisiciones de eruditos, nosotros podemos encontrar en el escrupuloso una “duda temerosa” que le hace vivir con inquietud e inseguridad todas sus acciones. Una duda que toca lo más profundo de su ser cuando se relaciona con el poder pecar o el haber pecado, es decir, con la experiencia de una ofensa deliberada a Dios.

Un “problema” sacramental

Un problema serio se le plantea al escrupuloso frente a la confesión: ¿hice bien todas mis confesiones anteriores? ¿Dije todo o me olvide de algo? ¿El sacerdote entendió lo que debía confesar o no dije las palabras correctas y aminoré así mi pecado? Esto sumerge a la persona en un estado angustioso del que solo va a salir con paciencia y obedeciendo a quién la dirige espiritualmente.

La tradición ha creado una serie de reglas para ayudar a los confesores a encaminar estas verdaderas torturas a que se someten algunas personas. Entre ellas sobresalen el lograr que el escrupuloso acepte, confíe y obedezca al confesor en las indicaciones concretas que este le da. También se debe evitar la confesión con una frecuencia obsesiva o repetir una y otra vez los pecados ya confesados.

El “problema” espiritual

Ahondemos ahora un poco más profundo en lo espiritual. San Juan de Ávila, en una carta a una señora, le explica de qué se tratan sus escrúpulos y le da remedios para afrontarlos:

“Los escrúpulos de las confesiones son tentaciones del demonio para atormentarte y quitarte la dulzura del corazón, y dejarte sin gusto de las cosas de Dios.

Porque el corazón escrupuloso no está bueno para amar ni para confiar, ni le parece bien el camino de Dios; y luego se va a buscar otros caminos donde más se deleite, por no hallar en el de Dios lo que le contentaba; y tiene la culpa el escrupuloso que levanta tranquillas donde hay paz, y no el camino de Dios, que es muy suave y muy llano.

Hagan burla de ellos, y sujétense a lo que les dicen sus confesores, y no se dejen llevar del escrúpulo ni del propio parecer, sino digan: «Mi Señor Dios no es escrupuloso; yo hago lo que me mandan de su parte; no tengo más que dar cuenta.»

Date, hermana, prisa en amar, y se te quitarán los escrúpulos, que nacen del corazón temeroso, y el amor perfecto echa fuera el temor (1 Jn 4,13). Ora al Señor, y decile: “Dios mío, ¡ilumina mis tinieblas!” (Sal 17). Y confía en su misericordia, que sirviéndolo vos, Él la hará con vos, y te dará a entender cada día qué te falta, para que lo remedies.”

De esta manera aconseja confiar en el Señor y caminar por los caminos de Dios. Es que cuando nos dejamos llevar por los escrúpulos perdemos la dulzura en el propio corazón (es decir, caemos en la amargura) y dejamos de gustar las cosas de Dios para caminar los caminos tortuosos que trazan nuestros temores. Son muy lindas las oraciones que invita a rezar.

El gran consejo de este santo es dejar de mirarnos a nosotros mismos y poner nuestra confianza en la presencia maternal del un Dios misericordioso que me perdona. Desde allí parte todo crecimiento sanador para el escrupuloso.

 

(Este artículo fue publicado el 15 Ago de 2013. Le he agregado algunos detalles y vuelto a publicar en la fecha de hoy porque sigue despertando interés este tema.)

17 Comentarios

  1. esto que leí me ayudo mucho , porque yo siento que soy escrupuloso espiritual. Actualmente estoy transitando mi lucha con la ayuda del señor y estas lecturas..

  2. me encanto su articulo! Llevo 27 años con este tormento😢😢. Ya sane milagrosamente hace 7 años pero estoy en una horroble recaida. Ando buscando si existe en alguna parte del mundo algun retiro espiritual para escrupulosos …. Me urge sanar otra vez!!!

  3. Ana, soy sacerdote y me encantaría ayudarte. Vivo en Madrid (España). No sé si te vendrá bien. Un saludo.

  4. soy escrupuloso y la paso muy mal. consulte a una calificada psiquiatra y me dijo que no era transtorno obsesivo compulsivo. mi confesor me ayuda mucho.

  5. Buenas tardes Padre. Tengo una duda. Hoy fue mi primer día de clases en la universidad y falté por pereza. Es un pecado mortal? Desde ya gracias y le comento que soy una persona escrupulosa. Muchas veces me cuesta bastante poder discernir si algo que hice fue o no pecado, y si lo fue si fue venial o mortal.

  6. padre soy de Arg. y me confieso a menudo desde mi conversion espiritual muchas veces despues de mi confecion siento que algo me falta; no siento alivio. a veces me olvido de algunos pecados veniales. vuelvo a confesar mis pecados graves porque me cuesta perdonarme a veces cuando duermo o en el dia algo me dice que mi confesion no sirvio que Dios no va perdonarme. mi alma se angustia mucho porque mi niña pequeña de 10 años fallecio. se que ella esta en el cielo. yo quiero alcanzar la gracia de Dios para estar con ella. y me llena de dolor esta situacion. le pido que me saque esta duda. gracias

  7. Hola. Mi novio hace años padece de escrúpulos y está muy mal. No encuentra un buen confesor y gente que lo entienda. Y pueda aconsejarlo bien. Necesita ayuda. Agradecería

  8. Hola Padre, me pasa que hay veces que no puedo rezar y no porque no quiera,sino que hay veces que cuando rezo un montón de malos pensamientos acompañados a veces de imágenes que ofenden a Dios invanden mi mente,pero yo no quiero tener esos pensamientos y al momento que viene algún mal pensamiento a mi mente mientras rezo le pido perdón a Dios y le pido que me los saqué y no permita que vengan a mi mente,porque en verdad yo no deseo tener esos pensamientos y hay veces que me torturan tanto que lloro y no puedo continuar con mi oración por temor a ofender a Dios.Son esos escrúpulos?

  9. Eso pueden ser escrúpulos o un montón de cosas distintas. Por eso te aconsejo que hables con un sacerdote cerca tuyo para que te guíe espiritualmente. No puedo hacer eso desde internet… se necesita el cara a cara.

  10. A mi también me sucede eso Stella. Es desilusionante.. Pero mientras tú no los aceptes no es pecado. Cuando se me vienen imágenes asquerosas yo lo que hago es, decir cerrando mis ojos Ave María Purísima Sin Pecado Concebida, y lo repito y lo repito y lo repito y lo repito imaginando y admirando la gran pureza de la Santísima Virgen. Y ahi se van esos feos pensamientos.

  11. Li- por lo general estos malos pensamientos vienen a mi mente mientras rezo o cuando estoy haciendo cualquier actividad y hablo con Jesús o cuando miro una imagen de un Santo estos malos pensamientos me molestan todos los días, pero cuando rezo es el peor de los momentos porque no puedo rezar tranquila incluso a veces llego a pellizcarme la mano de esa manera pienso más en el dolor de aquel pellizco y me olvido aunque sea por un momento de esos malos pensamientos.Yo no deseo tener esos pensamientos y rezo todos los días pidiéndole a Dios que los saque si es a su Santa Voluntad. Pero cuando vienen a mi mente lo que suelo decir es “A los pies de la Cruz de Jesús” o inmediatamente intento imaginarme a Jesús en la Cruz o a la imagen de la Virgen María pisando la serpiente. Realmente es un tormento porque a veces me salta la duda de si habré consentido o no esos malos pensamientos y ahí es cuando me invade una gran angustia y tristeza.Y el peor martirio de todos es no poder rezar ante el Santísimo en paz.
    Li- Rezaré por ti .Dios te Bendiga y la Santísima Virgen te acompañe. 🙂

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