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Comunidad Los curas y el celibato

Los curas y el celibato

Los curas y el celibato es el tema por el cual a semana pasada me contactaron: que opine sobre el caso Lugo. Porque no conozco dicho caso sino es a través de los productos culturales que los medios de comunicación me acercan, es que no quise responder.

No es que tenga problemas de hablar sobre el celibato, de hecho lo hice aquí, aquí y aquí. Lo que pasa es que a la periodista le interesaba más la opinión sobre Lugo que mis palabras sobre el otro tema en cuestión. Quedó en consultarme sobre cualquier otro tema cuando necesite alguna opinión.

Durante esta semana he leído a varios "personajes" eclesiales opinar sobre el celibato voluntario. Con las razones de siempre y con el secreto orgullo de considerarse "héroes" porque se animan a decir las cosas que la "Iglesia oficial" no alcanza a ver porque está alejada de la realidad... que patatín... que patatán... En realidad son funcionales al sistema, pero ese es otro cantar y algo que, con secreta vergüenza, no se animan a admitir.

En una de las entradas ha habido una serie de comentarios que ponen de manifiesto la otra cara del celibato sacerdotal: la de la mujer enamorada de un cura. Los copio a continuación porque son un interesante testimonio que nos hace pensar desde un punto de vista interesado.

Breve dialogo sobre los curas y el celibato

María dijo el veinticinco de marzo de 2008:

Yo les quería contar que me enamore perdidamente de mi párroco, pero no pensaría jamás en decírselo porque tengo miedo primero a que me rechace y segundo a arruinarle la vida.

Los dos somos grandes y no se si él se podría insertar en la sociedad y si la Iglesia lo perdonaría, así que prefiero amarlo en silencio y bancarme esto sola o hasta que se me pase, pero por las noches no puedo dormir y siento un dolor en el pecho refuerte y me parece que no puedo respirar y cuando estoy cerca de él, el corazón me late a mil y tengo miedo de que se de cuenta (creo que algo presiente).

Cuando me mira me muero de amor y no puedo evitar clavarle mi mirada y amarlo mas y mas. No se que voy hacer. Mis amistades cuando hablo maravillas de él no les gusta o me dicen me parece que vos y el cura algo... No quiero que nadie se de cuenta porque me moriría de vergüenza.

Es la primera vez que lo cuento y el amor mío es verdadero y sincero, pero él eligió eso y lo tengo que respetar. Lo amo muchísimo.

Macu, a ella y a otras, les respondió el veintinueve de febrero de 2009

María, Ely y Abril, con fraternal afecto me atrevería a decirles que eso que sienten es algo así como un enamoramiento caprichoso, una jugada que les hace la tentación. El coqueteo y la seducción son parte de las actitudes culturales de los humanos, por lo que tal vez se caiga en ellos, pero de ahí a pensar en una relación… es una quimera.

Ningún sacerdote que probó las mieles del buen Dios dejaría todo eso por una mujer. Aunque ellos son sacrificados en otro nivel, gozan de cierta estabilidad: tienen techo, comida, trabajo y el mejor jefe (lo aman). ¿acaso creen que cambiarían todo eso por obligaciones, cuentas que pagar, una mujer y chiquillos que mantener, y otros problemas?

Me dirían: por amor sí. Pues yo creo que no. Es que el amor de Dios no tiene competencia! Ya sáquense esa idea de la cabeza con mucha oración, porque se hacen mucho daño. Todo lo admirable que ven en ellos es porque recibieron una formación para ser pastores, el seminario los prepara para eso, no para el matrimonio. Bueno, ojalá hubiera un lugar donde se pudieran preparar a los hombres para ser excelentes esposos y padres…y a las mujeres también!

Un abrazo.

Luego, María el primero de mayo de 2009 volvió con otro comentario:

Hola a todos!!! Yo me comunique por este único medio para contar mi intimidad que solo Uds.. saben.

Yo creía que me había enamorado de mi cura párroco, pero creo que era enamoramiento, tal como lo dice macu el 26/4. Cuando uno esta solo y necesita afecto, amor, que lo protejan, que lo mimen, quizás uno confunde amor de pareja con el amor que dan los sacerdotes a toda la comunidad. Y creo que eso me paso a mi.

Hoy puedo decir que nunca paso nada con el sacerdote y que él me brindo todo su amor de pastor y yo estaba necesitando afecto urgente y creía algo que no era, y también me sirvió para darme cuenta que lo que yo quiero es el amor de un hombre y que solo los hombres pueden dar, no digo que el sacerdote no pueda pero ellos están para otra cosa, para hacer el bien a la comunidad.

Me alegro haberme dado cuenta de esto sola y que no ocurrió nunca nada. Solo el tiempo nos ayuda a encontrar el verdadero camino. Un abrazo.

Macu, el cuatro le contestó:

María has sido muy sensata en replantearte lo que sentías, para darte cuenta de que estabas confundida. Sigue rezando para que nunca te falte claridad en los pensamientos. La oración te va a sanar e iluminar. Pídele al Señor que te ayude a encontrar “el buen amor”.

¡Que Dios te bendiga!

A lo cual María respondió el nueve:

Gracias, Macu!!! Muy agradecida por tus palabras.

Creo que todos necesitamos del amor para vivir, es como si fuera el combustible de nuestra vida. Sentir que nos aman es maravilloso, es la sensación más grande que uno puede vivir, sería muy bueno que todos no sintiéramos amados, con un amor sincero, fiel, verdadero...

Yo soy de las que apuestan al amor un 100%, pero siempre por el buen camino, tratando de no lastimar a nadie, pero cuando se instala en el corazón hay que encontrar la manera de sacarlo si creemos que en vez de amar estamos lastimando a alguien; y en mi caso era así. Dios me guiara para que encuentre la verdad!

Y que Dios te bendiga a ti también.

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