La experiencia religiosa 5

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Misterio tremendo

Puede parecer que estamos hablando de lindas teorías. Por eso quisiera compartirles el Salmo 29. Los salmos son oraciones que el pueblo de Israel (y su continuación, la Iglesia) utilizan para la oración personal y comunitaria. Este salmo tiene una característica especial: no fue compuesto desde la fe en Yahveh del pueblo judío. Pertenece a los himnos con el cual los “paganos” cananeos adoraban a Baal, el dios de las tormentas. El genio espiritual judío lo reelabora de acuerdo a su experiencia propia de Dios. Dice:

“¡Aclamen al Señor, hijos de Dios! aclamen al gloria y el poder del Señor!

¡Aclamen la gloria del nombre del Señor, adórenlo al manifestarse su santidad!

¡La voz del Señor sobre las aguas!

El Dios de la gloria hace oír su trueno: el Señor está sobre las aguas torrenciales.

¡La voz del Señor es potente, la voz del Señor es majestuosa!

La voz del Señor parte los cedros, el Señor parte los cedros del Líbano;

hace saltar al Líbano como a un novillo y al Sirión como a un toro salvaje.

La voz del Señor lanza llamas de fuego;

la voz del Señor hace temblar el desierto, el Señor hace temblar el desierto de Cades.

La voz del Señor retuerce las encinas, el Señor arrasa las selvas.

En su Templo, todos dicen: “¡Gloria!.

El Señor tiene su trono sobre las aguas celestiales,

el Señor se sienta en su trono de Rey eterno.

El Señor fortalece a su pueblo, él bendice a su pueblo con la paz.”

Podemos pensar que es el miedo natural a las tormentas y los truenos que tenemos (yo por lo menos). Pero detrás late una experiencia numinosa del autor. Luego vienen las palabras que la encierran en una comparación con los truenos tormentosos, aunque no es de eso en particular que se trata. Vuelvo a decir lo del comienzo: si no se ha tenido ninguna experiencia de Dios, esto es un lindo poema campestre. Si esa experiencia ha ocurrido lo rezaremos (o cantaremos) como algo que expresa lo que no podemos explicar pero vivimos en realidad: el misterio tremendo que se nos dejó ver.

(Esta serie comenzó aquí y continúa…)

1 Comentario

  1. Estimado padre Fabian, olvidando que el salmo 29 es un himno pagano que era de cananeos y se adoraba a Baal el dios de las tormentas y demas yerbas, a mi en particular me encanta mucho me llega en el alma este salmo porque hace sentir el poder y amor a DIOS cuando lo recitas o cantas, yo cuando pongo el CD para cantarlo,PONGO BIEN FUERTE YA QUE SIENTE EL ALMA LLENO DE LA GRANDEZA DE DIOS. No tengo encuenta que era salmo pagano, ya que yo no lo soy, tengo un DIOS TODO PODEROSO UNICO, Y ESO ES LO QUE ME LLEVA A RECITARLO O CANTARLO, ES UN SALMO PARA MI, EN EL CUAL ME RECUERDA QUE DICE ” YO SOY YAVHED, YO SOY TU DIOS ”
    La experiencia en DIOS hace que uno se renueve en Espiritu y Alma.
    Paz y bien. de Corazon a Corazon.
    UN ABRAZO EN CRISTO Y MARIA. ELBA.

  2. La intención no era hablar del salmo o del culto del cual procede. La intención era poner un ejemplo concreto, de una cultura no judeo-cristiana, de una experiencia del Dios majestuoso (y, por eso, dentro del misterio tremendo del que habla Otto). Es que la experiencia religiosa no sabe de religiones… las trasciende, va más allá.

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