Se me quemaron las lentejas

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No es para menos. Hoy por la mañana estuve recibiendo, catalogando, reenviando y agradeciendo el envío de los aportes de los Grupos Sinodales de Estudio sobre la primera cuestión. Es el trabajito que me toca hacer, junto a las muchísimas actividades y personas que están sinodiando de una u otra manera.

Me senté, luego de poner las lentejas al fuego, pensando revisar el correo y sólo estar unos 10 minutos… Problema: me levanté a la hora y media porque sentía un ligero olor a quemado… La foto lo ilustra.

Me puse triste porque tuve que pensar en cocinarme otra cosa para el mediodía.

Pero estoy feliz porque, hasta este momento en que les estoy contando la anécdota, ya han entrado 50 trabajos escritos con aportes. Si: 50. Y los han firmado 277 personas. Y falta todavía 6 horas para que se venza el plazo de entrega.

Feliz porque 277 bautizados de la Arquidiócesis de Paraná están sinodiando.

Feliz (y orgulloso, debo decirlo, pero orgullo del bueno, de ese que no es pecado) porque entraron 4 trabajos de grupos sinodales de estudio de mi parroquia. Podríamos decir que son 5 con el mío, que también aporté pero junto a otros que no son de la comunidad parroquial (no me quise sumar a ningún grupo de estudio parroquial para no condicionar sus ideas y aportes con mi presencia de párroco).

Qué quieren que les diga: estoy feliz de que se me hayan quemado las lentejas. No es para menos, ¿no?

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