¿Contenido resultado de un uso, por lo menos, manipulador y burlesco del Señor o producto de la catequesis popular? Es la primera pregunta que nos podemos hacer, casi espontáneamente, al ver en imágenes a Dios promocionando un sitio web.

A mí, cuando la vi por primera vez, me llamó la atención y me provocó una sonrisa. Al buscarla para compartirla en este viernes de videos, noté unos datos que no me parecieron del todo ubicados. Se las comparto:

Particularmente, no me gusta eso de “cuando se cansó de ser Dios”. Si me interesa como manejaron la creación de Dios Padre y la venida de Dios Hijo. Más allá de las cancheadas de presentar el genio argentino del que se contagió un chino que ni habla español (“fría cuesta más”), no creo que le podamos pedir contenido teológico más profundo.

Al verla me acordé de la serie bíblica del Clío 2. La busqué en el Youtube y conseguí este video que recopila las tres publicidades en las cuales aparece Jesús, el cuál es definido como “grande por dentro” (para asociarlo al espacio interior del auto, que es lo que se quiere vender… después de todo).

En la primera se hace referencia a María Magdalena, en su pasado de prostituta y en su conversión luego de un encuentro con el Señor que le hizo descubrir la grandeza de su corazón y la libertad para elegir un nuevo futuro. Me encanta como presenta al bautismo como la fuerza regeneradora.

La segunda presenta a Lázaro. En realidad es el tema de la muerte como fin de todo, como un acabar en la nada… frente a la luz del resucitado que proyecta nuevos bríos para continuar caminando. El usar de la muerte para hacer publicidad es una apuesta muy fuerte del publicista: muerte y dolor no se debe asociar nunca a un producto que se quiere vender. Ni siquiera a la publicidad de una funeraria. Así que es un desafío que asumieron y, a mi ver, lo lograron vencer.

La tercera es la crucifixión de Jesús, rodeado de los dos ladrones y con la aparición de Poncio Pilatos. Al final culmina vivo y marchando hacia un horizonte luminoso: ¡Resucitó!

Es impresionante la cantidad de detalles que tiene. Luego de una primera mirada los invito a que la repasen porque seguro que se perdieron de varios.

Cuando apareció esta serie del Clío 2 participé de una reunión nacional de responsables de pastoral de comunicación. Nos pasaron estos videos para debatir sobre el tema. A muchos no les gustó que se utilizara la imagen de Jesús. Incluso se utilizaron términos muy duros para referirse al tema. Uno de los presentes, Nelson, tenía una agencia de publicidad y, casi llorando (todavía me acuerdo de su rostro angustiado), dijo que a él le habían enseñado que su profesión era digna y que la podía usar para evangelizar. Que el lenguaje de la publicidad debe decir en un minuto lo que en otros soportes lleva más tiempo (una película o un libro). Hoy, con el tiempo transcurrido, la vuelvo a ver y me maravillo de cómo lograron presentar a Jesús de manera tan magistral… y le vuelvo a dar toda la razón a Nelson. También me vuelven a la memoria estas palabras de Juan Pablo II:

«El primer areópago del tiempo moderno es el mundo de la comunicación, que está unificando a la humanidad y transformándola —como suele decirse— en una « aldea global ». Los medios de comunicación social han alcanzado tal importancia que para muchos son el principal instrumento informativo y formativo, de orientación e inspiración para los comportamientos individuales, familiares y sociales. Las nuevas generaciones, sobre todo, crecen en un mundo condicionado por estos medios. Quizás se ha descuidado un poco este areópago: generalmente se privilegian otros instrumentos para el anuncio evangélico y para la formación cristiana, mientras los medios de comunicación social se dejan a la iniciativa de individuos o de pequeños grupos, y entran en la programación pastoral sólo a nivel secundario. El trabajo en estos medios, sin embargo, no tiene solamente el objetivo de multiplicar el anuncio. Se trata de un hecho más profundo, porque la evangelización misma de la cultura moderna depende en gran parte de su influjo. No basta, pues, usarlos para difundir el mensaje cristiano y el Magisterio de la Iglesia, sino que conviene integrar el mensaje mismo en esta «nueva cultura» creada por la comunicación moderna. Es un problema complejo, ya que esta cultura nace, aun antes que de los contenidos, del hecho mismo de que existen nuevos modos de comunicar con nuevos lenguajes, nuevas técnicas, nuevos comportamientos sicológicos.» (RM37)

(Dicho sea de paso… esto de que “los medios de comunicación social se dejan a la iniciativa de individuos o de pequeños grupos, y entran en la programación pastoral sólo a nivel secundario” es una realidad tan real… ¿no?)

Pero, sobre todo, me interesa que notemos lo que subraye con negrillas: hay que comunicar con nuevos lenguajes. Todo un desafío que, creo, no hemos encontrado todavía la manera correcta de hacerlo.

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Sacerdote. Párroco. Viejo bloguero que sigue utilizando las redes para evangelizar. En las buenas y en las malas... ¡hincha de River!