El proyecto pastoral fundamental de Jesucristo

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Los Evangelios nos cuentan que Jesús, un día se detuvo a contemplar a la multitud que lo buscaba con ansiedad. “Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor” (Mt 9,36). Marcos añade otro detalle: “Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato” (Mc 6,34). Jesús pone su mirada en la muchedumbre y, colmado de compasión, actúa en favor de los hombres.

A veces nos parece que Jesús actuaba sin una dirección concreta… como llevado por el viento de la “casualidad”. Pero Él era dócil al Espíritu Santo y llevaba adelante el plan de salvación ideado por el Padre para la humanidad. Así nada de lo que hacía era “casual”. Descubramos, de la mano de las enseñanzas de Mons. Giaquinta, las características de esa acción del Señor. Eso sí, les pongo muchas citas del evangelio para que las busquen en sus Biblias y así se transforme esta lectura en un estudio.

Un proyecto pastoral para salvar a todos

Jesús quiere congregar a todos (Mt 23.37) para que dónde él esté, estemos todos ((Jn 17,24). Su acción no está destinada solamente al Pueblo de Israel (Jn 10,16) y coincide con la de Dios Padre (Mt 18,14; Jn 6,39).Pero la acción de Jesús no es light como no lo es su llamado (Mt 7,13). Emprende una búsqueda misericordiosa que le costó la vida (Jn 10,11.15.17-18).

La muchedumbre a la cual se dirige no es ningún conjunto amorfo (Jn 10,3). Cristo ama a la muchedumbre humana, pero no al montón: ama a todos y a cada uno como si fuera el único (Ga 2,20).

Un proyecto realizado con amor misericordioso

La misericordia es un movimiento del corazón que impulsa a regalarse a sí mismo al prójimo, asumir sobre su miseria y realizar obras acordes a tal fin. Junto a la compasión de Jesús hay una obra de misericordia con la cual él subsana la miseria humana. (Mt 14,14; Mc 6,34; Mt 15,32; Mc 8,2; Mt 20,34; Mc 1,41; 9,22; Lc 7,13)

Un proyecto paciente

La instauración del Reino de Dios en la tierra no está circunscripta a ninguna frontera. Si bien la etapa de preparación estaba reservada a las ovejas perdidas de Israel (cfr. Mt 10,5-7; 15,24), la etapa de instauración tiene por escenario todo el mundo y solicita la adhesión de todos los hombres, por malvados que sean (Lc 14, 15-24). Jesús quiere congregar a todos (Mt 13,24-30.47-50). La razón es la paciencia de Dios, que “no quiere que algunos perezcan, sino que todos lleguen a la conversión” (2 Pe 3,9). (Cfr. Lc 13,6-9). Por esto la Iglesia debe organizar su obra pastoral en vista a predicar en nombre de Jesús “la conversión para el perdón de los pecados a todas las naciones” (Lc 24,47).

Un proyecto que espera la respuesta del hombre

La obra pastoral de Jesús fue un trabajar para dar gratuitamente a todos los hombres el don de Dios. Pero fue, también, un suscitar la cooperación del hombre para recibir esa gracia. De modo que solo fuese don gratuito de Dios, y todo fuese también, a su manera, obra libre del hombre. “Muchos son llamados, pero pocos son elegidos” (Mt 22, 1-14)

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