¿Cómo es Dios? Una pregunta sencilla que acarrea una respuesta compleja. Muy compleja. Tomás de Aquino, en el comienzo de su Suma Teológica, razonando sobre los indicios que dan la Tradición y la Sagrada Escritura, afirma que de Él, más que centrarnos en cómo es, debemos observar cómo no es. Para eso no hay que aplicarle todo lo que es incompatible con Él: la composición, el movimiento y cosas parecidas. De allí le dá a Dios tres «títulos»: es simple, perfecto y bueno.

Detengámonos en su simplicidad. Dios es absolutamente simple y eso se puede demostrar de muchas maneras:

1-  En Dios no hay composición ni partes de cantidad porque no es cuerpo. Esto es sencillo para todos. Para los que entienden algo de filosofía, sigue diciendo que «ni hay composición de forma y materia, ni de naturaleza y supuesto, ni de género y diferencia, ni de sujeto y accidente, queda claro que Dios no es un compuesto de ningún tipo, sino completamente simple».

2-  La segunda, también para los que tienen alguna noción de la filosofía aristotélica, recuerda que todo compuesto es posterior a sus componentes y dependiente de ellos. Por ejemplo, la torta es posterior y depende del huevo y la harina. En cambio, Dios es el primer ser (y eso lo demostró en algunas cuestiones anteriores de su libro).

3-  Avanzando dice que todo compuesto tiene una causa que lo origina. En cambio, Dios no tiene causa sino que es Él la Causa que lo origina todo.

4-  En la cuarta se mete con el tema de la potencia y el acto, pero como sabemos poco de metafísica, nos contentamos con registrar el tema.

5-  Y la quinta, para exasperar a los neófitos en filosofía aristotélica-tomista, se las copio textualmente: «porque todo compuesto es algo que no puede aplicarse a cada una de sus partes. Esto resulta evidente en todos los seres de partes distintas; pues ninguna parte del hombre es hombre, o una parte del pie es pie. En cambio, en todos los seres de partes semejantes, puede decirse del todo lo que se dice de la parte, como es aire la parte del aire, o es agua la parte del agua. Sin embargo puede decirse algo del todo que no es aplicable a una de las partes. Pues si el todo de agua mide metro y medio, lo dicho del todo no es aplicable a su parte. Así, pues, en todo compuesto hay algo que no es el mismo. Aunque esto puede decirse de lo que tiene forma, es decir, que tenga algo que no es el mismo (así en lo blanco hay algo que no pertenece a lo que se dice blanco), sin embargo, en la forma nada le es extraño. Como quiera que Dios es la misma forma, o mejor, el mismo ser, no puede ser compuesto en absoluto. Esto mismo lo expresa Hilario al decir: ‘Dios, que es la fuerza, no contiene lo débil; El, que es la luz, no admite la tiniebla'».

De todo esto, nos queda una duda: ¿si Dios es simple, porque complicarse con una respuesta tan compleja?

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Sacerdote. Párroco. Viejo bloguero que sigue utilizando las redes para evangelizar. En las buenas y en las malas... ¡hincha de River!