El video analiza la vestimenta de Jesús, incluyendo su cabello, barba y calzado. Comienza destacando que las representaciones artísticas pueden no ser históricamente precisas debido a su propósito teológico o estético. Así diferentes representaciones populares, como estampitas y películas, que muestran a Jesús con distintos atuendos. En este contexto se explora el significado simbólico del color blanco y rojo en su vestimenta.
Se utilizan referencias bíblicas y hallazgos arqueológicos para tener una aproximación más precisa de cómo se vestía Jesús en esa época. Se señala que Jesús usaba sandalias como calzado común en ese tiempo y que la barba era una costumbre entre los hombres judíos. Y se pregunta sobre el tipo de túnica que Jesús llevaba, indicando incluso el largo que era costumbre popular.
El estilo de vestir de Jesús: descubrir la humanidad en su apariencia
En ocasiones, nos preguntamos cómo se vestía Jesús, qué tipo de ropa utilizaba, cómo lucía su cabello y si llevaba barba. A menudo, nos acercamos a estas representaciones artísticas y estampitas, asumiendo que reflejan fielmente su apariencia física. Sin embargo, es importante recordar que estas imágenes tienen un propósito teológico más profundo.
La Constitución Pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II presenta a Jesús como modelo del ser humano, el hombre nuevo hacia el cual nosotros nos dirigimos. Describe cómo Jesús, el Hijo de Dios encarnado, se unió de alguna manera a todos los hombres. En Él, el que está en nosotros, trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre y amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, semejante en todo, excepto en el pecado. Esta presentación resalta la humanidad de Jesús y nos invita a descubrir su conexión con nosotros.
Es importante destacar que los colores utilizados en las representaciones de Jesús tienen un significado teológico más que histórico. Por ejemplo, el color blanco, que a menudo se le atribuye, simboliza la gloria y la resurrección de Jesús. Hace referencia a la transfiguración de Jesús en el monte Tabor, donde su rostro resplandeció como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. Este color representa la gloria de Dios y se asocia con la vida eterna y la presencia divina.
Por otro lado, el color rojo simboliza la sangre derramada por Jesús en la cruz y su realeza como Cristo Rey. Estos colores no se refieren a la vestimenta física de Jesús, sino a aspectos más profundos de su ser.
Contrario a la representación icónica con una melena larga, Jesús no tenía el pelo largo, ya que en esa época no era común para los hombres judíos. El apóstol Pablo menciona en la Primera Carta a los Corintios que es una vergüenza para un hombre dejarse el cabello largo, mientras que para una mujer es una gloria llevarlo así. Esto nos indica que Jesús llevaba el pelo corto, probablemente cortado a la altura de la nuca.
Respecto a la barba, era una costumbre en el pueblo de Israel, por lo que es probable que Jesús también llevara barba.
En cuanto a la vestimenta cotidiana de Jesús, se puede inferir que utilizaba una túnica corta, que llegaba hasta la rodilla, y un manto para protegerse del frío durante la noche. La túnica era de lana y tejida rústicamente, de un color marrón o crema, y se solía llevar una sola túnica en el momento de salir, aunque en casa podían tener dos o tres.
El manto, por otro lado, era una prenda más resistente y duradera, que protegía contra las bajas temperaturas y las inclemencias del tiempo. Además, es probable que Jesús utilizara sandalias de cuero y llevara un cinturón para sostener su túnica y portar dinero.
El estilo de vestir de Jesús nos ayuda a comprender su humanidad y a valorar las cosas verdaderamente importantes en la vida. Si bien no tenemos una descripción detallada de su apariencia física, podemos inferir que vestía de manera sencilla y acorde a las costumbres de su época. Las representaciones artísticas y estampitas, si bien no son históricamente precisas, nos brindan una visión simbólica y teológica de Jesús.
A través de sus enseñanzas, Jesús nos invita a valorar la vestimenta como una forma de sentirnos bien, pero sin caer en la obsesión por la moda o las últimas tendencias. En cambio, nos anima a buscar el Reino de Dios y confiar en su providencia divina. Que este recordatorio nos inspire a centrarnos en lo esencial y vivir una vida conforme a los principios de Jesucristo.
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