Un libro que no voy a leer… por ahora

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Desde que tengo conciencia de mi vida me ha gustado muchísimo leer. Los libros son una de las pasiones de mi vida. El leerlos y el comprarlos. Por eso cuando entro en una librería tiembla mi billetera… los pocos pesos que suele tener se quedan casi todos allí.

El año pasado, de visita en el Monasterio Benedictino Nuestra Señora del Paraná, entré en su librería. Conté las moneditas y me fui feliz con dos libros. Uno sobre la  historia de la Misión, que estoy leyendo para mis clases de Teología Pastoral. El otro… ahhh… el otro… lo compré por su título: “Oyente de la palabra”, de Karl Rahner. Había escuchado muchas veces de este libro en los que este teologo planta los fundamentos para una filosofía de la religión. El texto que compré es de Editorial Herder y es la “edición refundida” por J.B. Metz en 1976 (el original del autor era de 1963). Me entusiasmaron muchísimo los capítulos que presentaba el índice: la apertura del ser y del hombre; estado de ocultamiento del ser; el lugar del libre mensaje de Dios. Como tenía otras lecturas en curso, quedó para ser disfrutado en las vacaciones… en estas vacaciones.

Hoy lo reencuentro en la pila que tengo de lecturas atrasadas. Lo abro para ojearlo. Al azar leo esto en la página 70:

“Pues bien, el primero de estos dos aspectos, o sea, la fundamental cognoscibilidad del ser, nos ha mostrado al ser como un estar consigo, como una unidad primigenia de ser y conocer. Por otra parte, la cuestionabilidad del ser parece a su vez suprimir esta modalidad. ¿Por qué, pues, se ha de preguntar por el ser, si en todo caso el ser es un estar consigo, una reflectividad sobre sí mismo? Cuando el preguntante pregunta por el ser, debe él mismo «ser» ser, puesto que cuando pregunta sabe ya del ser, pero en realidad sólo puede saber del ser (según la primera tesis de nuestra ontología general) en cuanto él mismo es lo sabido. Y, sin embargo, el que pregunta «no» puede «ser» el ser por el que pregunta, pues de lo contrario debería -según esta misma tesis- hallarse en incontestable identidad con ese mismo ser por el que pregunta. El ente que pregunta es en este sentido no ser; no está en identidad con ese ser al que se aplica sin más nuestra primera tesis de ontología general. El modo de ser que se puede predicar del ente que pregunta no es, por tanto, simplemente y en todos los respectos el ser mismo al que se aplica sin más la primera tesis.”

Es interesante lo que dice… pero… es evidente que no va a ser una lectura distendida de verano. Es más… con toda seguridad no será lectura de este verano: ha vuelto a la pila de libros en lista de espera.

1 Comentario

  1. Padre: Yo sí que no voy a leer ese libro. De solo leer el fragmento que trnascribió, me marié, un engorro. Hay que leer cada párrafo como 10 veces para entenderlo. Será que la filosofía no fué nunca mi fuerte. Soy arquitecta y profesora de Matemáticas. Para mi 2 +2 son 4- Perdonen mi “simpleza”

  2. ja, ja, ja.. no se torture leyendo devaneos de alquien que quiere sentirse importane desarrollando lo ovbio.
    A mi me pasa lo mismo que a Usted, las librerias son para mi un lugar de grandes tesoros y de billetera que se deshace.
    Amo los libros, los leo, los releo, los presto, los regalo.
    A veces me pasa lo que que está contando. Tengo uno que trata de los mensajes de la Virgen, que está tan mal redactado que no se puede seguir el hilo de la idea de la autora. Salta de un dato a otro, dentro del mismo párrafo, no respeta la estructura logica de los párrafo.
    Está como el suyo, esperando.
    Saludos.

  3. Huuu no, tan solo con este fragmento se me hizo un lio en el mate.
    O me quede en el tiempo, o, a lo mejor tengo que empezar a leer mas. Pero la verdad prefiero lo sencillito y facil. Estoy de vacaciones y quiero seguir así, jaja, al menos x ahora, ya me vendran meses para pensar.
    Saludos

  4. Karl Rahner, un perfecto hereje. No habra otras lecturas mas provechosas para la salvacion del alma?

  5. ja. Me hizo acordar los grandes debates filosoficos que teniamos en la facu sobre el ser y la nada. Uu abrazo

  6. por dios padre, prefiero leer mafalda, (sin ofender) me quede en la frse de: ser o no ser jajajaj

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