La Senadora por la Provincia de Entre Ríos Blanca Osuna integra la comitiva oficial argentina que asistirá a la beatificación de Juan Pablo II. Pueden leer la información y enterarse sobre el resto de los integrantes aquí.

La verdad, me ha indignado la noticia. No pongo en juicio sus valores o conductas personales, es decir, aquellas que pertenecen al ámbito de su vida privada: es cosa de ella y su conciencia. Pero es una incoherencia que asista al acto vaticano quién se pose en una actitud diametralmente opuesta con las enseñanzas de quién será beatificado. Y me estoy refiriendo concretamente a su participación en la sanción de la ley de matrimonio homosexual. En este artículo podemos encontrar como fue el resultado de la votación en el Senado de la Nación (y para no olvidarlo, en este otro como votaron «nuestros» diputados entrerrianos).

Ella misma, en su página web personal, había aclarado su posición (copio):

Al respecto la senadora Osuna sostuvo que el Matrimonio Igualitario busca generalizar el pleno ejercicio de un derecho para todos y todas, sin discriminaciones. La media sanción perfecciona el ejercicio de un derecho, como en su momento lo fue la extensión del voto femenino, impulsado por Eva Perón. No se trata de la creación de un nuevo derecho ni de un nuevo instituto, sino del reconocimiento de un derecho para toda la sociedad. La media sanción representa un importante avance en materia de igualdad de derechos y de libertades individuales, es una definición superadora de la discriminación en normas actuales, de aceptación de la diversidad y de respeto a las diferencias. La democracia debe garantizar el ejercicio pleno de los derechos a todos los ciudadanos y ciudadanas sin condicionamientos, en especial por las cuestiones que atañen a sus vidas privadas.

La media sanción no se pronuncia, ni corresponde hacerlo, sobre cuestiones de fe, de conciencia o de la convicción íntima de ninguna persona. No fuerza ni obliga a nada, ni a nadie. Por el contrario, iguala a los adultos ante la ley cuando optan por la forma de contrato civil que implica el matrimonio, es decir tanto las obligaciones como los derechos que dicha opción implica. En definitiva, se trata de la igualdad de derechos frente a la ley y cuyo único garante es el Estado.

Muy políticamente correcto. Pero en contraste evidente con lo que piensa el futuro beato, por ejemplo, en este texto que se publicó con su expresa aprobación:

Si todos los fieles están obligados a oponerse al reconocimiento legal de las uniones homosexuales, los políticos católicos lo están en modo especial, según la responsabilidad que les es propia. Ante proyectos de ley a favor de las uniones homosexuales se deben tener en cuenta las siguientes indicaciones éticas.

En el caso de que en una Asamblea legislativa se proponga por primera vez un proyecto de ley a favor de la legalización de las uniones homosexuales, el parlamentario católico tiene el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar contra el proyecto de ley. Conceder el sufragio del propio voto a un texto legislativo tan nocivo del bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral.

En su página la Senadora informa cual serán sus actividades en esos días:

El programa oficial del que participará la delegación argentina consta de tres partes: la Vigilia del 30 de abril en el Coliseo romano; la Misa por la beatificación del 1º de mayo en el Plaza San Pedro celebrada por el Papa Benedicto XVI; y la Misa de Acción de Gracias del 2 de mayo en la Plaza San Pedro presidida por el Cardenal Tarciso Bertone.

Terminada la ceremonia de la beatificación, el Papa y los cardenales concelebrantes se dirigirán al altar de la Confesión en la Basílica de San Pedro, donde se encontrará el féretro de Juan Pablo II, a fin de realizar una oración. A partir de esa tarde, se podrán venerar los restos de Juan Pablo II.

Espero que la participación en esos eventos de oración le ilumine su conciencia. Sinceramente lo espero.

 

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