Estamos hechos para la comunión, porque somos creados a imagen y semejanza de Dios. Esa es nuestra dignidad y por eso el ansia de plenitud siempre tienen que ver con el crecer de nuestros encuentros, nuestras relaciones, nuestro ser con los demás.

El Adviento es entrar en esa dimensión de la Vida ofrecida por el mismo Dios. Es, en definitiva, dejar que sea su poder el que nos transforme, nos divinice, nos haga participar de su mesa. Eso es lo que ora hoy la Iglesia:

Dignos

En el video lo explico brevemente:

 

¿Te das cuenta el banquete de amor que se te ofrece en cada Misa?

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Sacerdote. Párroco. Viejo bloguero que sigue utilizando las redes para evangelizar. En las buenas y en las malas... ¡hincha de River!