Síntesis del Congreso Regional de Catequesis de Paraná

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Desde la Junta Arquidiocesana de Catequesis nos enviaron la síntesis elaborada sobre el Congreso Regional de Catequesis que se realizara en Paraná. Esto hace referencia al encuentro realizado en la Mariápolis por 130 congresistas de la Región Litoral. El día domingo se hizo en el Parque Urquiza de la ciudad un acto abierto: de este fueron las fotos que puse en el blog, sobre todo de las catequistas de mi parroquia. Llegaron con este mensaje:

Aquí mandamos la síntesis del congreso regional. Están los testimonios recibidos hasta el momento.
Por favor,  intentemos que esto llegue a la mayor cantidad de catequistas posibles.
Dejémonos soplar, conmover e impulsar por el Espíritu que hace nuevas todas las cosas. Soñemos sin miedo y trabajemos sin pausas para que nuestra región sea una verdadera comunidad de enamorados.
Por El, con El y en El, todo.
Un beso y bendiciones…

Como la mejor manera que tengo de difundirla es a través de este blog, pego todo el contenido a continuación.

Ahora bien, como mi genio no es un genio mudo… mi sincera opinión… al final de todo (para no condicionarlos en la lectura)

“Anticipar la aurora. Construir la esperanza”
Congreso Catequístico Regional
Región Litoral
27-28-29 de mayo 2011

Comenzó el encuentro y comenzó la fiesta, la alegría, el reencuentro, la memoria, la gratitud. No podíamos partir de otro lugar que no sea el compartir. La región se sabe y se siente familia y como en toda familia la vida se comparte. El primer momento fueron las imágenes y la memoria de cada uno de los Congresos Diocesanos de la región. Luego hicimos presente el hacer de Dios en los dos congresos nacionales y en el camino mediato e inmediato de este III Congreso Catequístico Nacional.

Y la Palabra de Dios, escuchada y celebrada por toda la Iglesia en ese primer día de nuestro encuentro, salió a nuestro camino y nos dijo: “¡despierta, alma mía! ¡Despierten, arpa y cítara, para que yo despierte a la aurora!” (Sal 56,9) Y nos preguntamos para que estábamos ahí, y confirmamos: para estar atentos al Espíritu y ser fieles a lo que nos dice. Para escuchar como hermanos. Para asumir los desafíos del Espíritu. Para obedecer, desde la escucha, para animar, para alentar… y nos recordamos con la Palabra: “despierten arpa y cítara, para que yo despierte a la aurora”

REGIÓN LITORAL! ¡¡Que la aurora encuentre el cirio encendido y a nosotros velando!!

Presencia de Dios
“Presencias, huellas y señales de Dios en el mundo de hoy”

Creemos que el cosmos y la historia están llenos de señales del Señor. Juan Pablo II en Redemptoris Missio número 15 dice “Trabajar por el Reino quiere decir reconocer y favorecer el dinamismo divino, que está presente en la historia y la transforma”. Descubrir las presencias, huellas y señales de Dios es reconocer el dinamismo divino que hay en la historia y la transforma.  Dios está en el mundo, si nosotros no lo vemos el problema está en nosotros.

Juan Pablo no se queda con decir “reconocer”, dice también “favorecer” ese dinamismo divino que hay en la historia. Cuando los agoreros de la noche nos dicen que todo está perdido, que la cosa así no va más, el Papa Juan Pablo, que quiere anticipar la aurora dice que hay un dinamismo divino en la historia que la transforma. Nosotros, los que queremos anticipar la aurora, nosotros los trabajadores del Reino, simplemente debemos reconocer y favorecer ese dinamismo divino que ya está en la historia. Estemos atentos, el sol está llegando, se ven las señales: esa es la aurora. “En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos.” (Flp. 4,8)

Pero no solo la historia y la sociedad están llenas de las presencias, señales y huellas de Dios. Mi vida, tu vida está llena de la presencia de Dios. El Dios de la brisa suave, como Elías (cf. 1 Rey, 19,12). No podemos estar distraídos. Personas que son presencias, señales y huellas de Dios en mi vida. Fueron y son mojones, boyas: amigos, mi esposo, mi esposa, hijos, ese cura y esa monja… Circunstancias que cambiaron la dirección de mi vida y allí descubro que estaba Dios. Pero no es cualquier presencia de Dios, es la presencia de un Dios amor, de un Dios Resucitado y compañero de camino, como el que camina con los discípulos de Emaús. Un Dios que me fue seduciendo en el camino de mi vida. Muchas de esas presencias fueron caricias en el alma. Quien no ve las huellas de Dios se vive quejando, es pesimista.

El que ve estas presencias, el que descubre las huellas y señales, es una persona agradecida al Señor, a los hermanos y a la vida; y esto lo lleva a ser una persona de alabanza.  Descubrir las presencias de Dios amor transforma nuestras vidas, nos hace alegres y esperanzados.

Seguimos sumando “¡Basta ya!” a la Proclama de Viedma:

Basta ya de ‘profetas de desventuras’ siempre dispuestos a anunciar acontecimientos  nefastos.
Basta ya de ‘agoreros de la noche’ espectadores de derrumbes.
Basta ya de ver noche y oscuridad.

Nosotros anticipamos la aurora, construimos la esperanza

Dios está presente en el mundo. “Basta ya de escandalizarnos,  de hablar mal del mundo”

Para anticipar la aurora: estar en vela…  distinguir las señales…  del Dios que YA está.
• El cosmos y la historia están llenos de señales del Señor.
• Mi vida… tu vida… está llena de señales del Señor.

El catequista es un baqueano, un práctico de las huellas, las señales de la presencia de Dios.

Solo pueden anticipar la aurora y construir la esperanza quienes descubren las huellas de Dios en el cosmos, en la historia y en su vida… y acompañan a otros a descubrir las huellas de Dios en sus vidas.

Un catequista que presiente, anticipa, vela y vigila…

No se espera la aurora de cualquier manera, sin presentir, anticipar, velar y vigilar no es fácil llegar despierto a la aurora. Y fuimos ayudados con algunas pistas sobre estos cuatro verbos, estas cuatro actitudes:

Presentir: Se presiente en las entrañas, no en la cabeza. Es un estremecimiento del corazón, es un corazón estremecido.
Presentir es saber antes, pro-gnosis: presagiar, augurar.
Presentir es saberlo antes en la piel, en la carne. Saber antes algo grande…

Anticipar: es tomar la delantera. Anticipar es un verbo de Dios por que El siempre toma la iniciativa, la delantera.
Hay que tomar la aurora, la mañana, el futuro.
Estar prevenido, vacunarse es anticiparse en el cuidado es “curarse en salud”. La Iglesia está llamada a prevenir antes.
Anticipar es la mirada clavada al fondo para profetizar, vaticinar. El profeta ve antes el paso de Dios.
Anticipar es aventajar.

Velar: es cuidar, custodiar, cubrir, envolver, celar.
El que vela está atento como el celoso. Velar es celar, no perder de vista.
El que vela atraviesa la noche. Trasnocha. Atraviesa la noche con la Luz de El.
Es despabilar, no dormir, estar atentos a los primeros síntomas. Es ‘hacer el aguante’. Mirar hondo, lejos, no la superficie.

Vigilar: es andar con cuidado. Estar a la escucha, en la mira avizorando.
Es la vocación de adentro. Centinela para proteger, amparar, resguardar, custodiar, abrigar. Patrulla lo que nos fue entregado como custodia.
Vigilar es resguardar.

Y antes de finalizar el día en pequeños grupos rumiamos este tesoro.

A la mañana siguiente el testimonio de una discípula enamorada reencendió nuestro ardor, nuestra vocación de discípulos y en comunidades de reflexión nos dejamos interrogar por el Maestro y nos animamos a hacerle a El todas aquellas preguntas que inquietan nuestros corazones.

El paso de Dios cambia y convierte a la persona.
De la conversión pastoral a la pastoral de conversión

El paso de Dios siempre transforma. La conversión no es voluntarismo, no es esfuerzo propio, no es ‘un poquito más’… siempre es obra de Dios. “Señor haznos volver y volveremos”  Lam. 5,21 Volver a Dios no es volver a costumbres, a estructuras, a valores. Es Presencia de Dios que enamora, y por eso desespera, con la desesperación del enamorado, del desasosiego del enamorado que rapta, transforma, seduce, como Pablo, el que perseguía ahora seduce. ¡Como nos costaría hoy creer en esa transformación! Transforma como Mateo, de cobrador a seguidor, como Jeremías, de joven atemorizado a profeta fiel, como David.

La presencia de Dios convierte, la costumbre de Dios es ser creador por eso la conversión siempre es creación. Conversión es encontrarse con Jesús, tocar la intimidad, para eso está la Iglesia. Conversión no es un nuevo método, una nueva táctica. La conversión es una conmoción, algo que conmueve y empieza lo nuevo. La fidelidad es con las personas, no con las ideas, si fuera con las ideas sería ideología.

El catequista no es el defensor de la fe, del contenido, sino del continente, (como Moisés), defensor del que cree, está entre Dios y el que acompaña, porque el catequista es el mediador. No hay que ponerse de parte del contenido sino del continente, de parte de la persona.

Conversión pastoral es conversión de pastores, corazones nuevos de pastores harán un pastoreo nuevo. En las comunidades de reflexión nos preguntamos: ¿Qué estilos, modos, actitudes debemos abandonar en busca de una catequesis más pascual, en busca de un nuevo pastoreo? ¿Que éxodos debemos emprender?

Y en los grupos surgieron estos éxodos, que se convirtieron en gritos-afirmaciones:

– pasar de un catequista instalado a un catequista en búsqueda
– de un catequista funcionario a un catequista servidor
– de un catequista individuo a un catequista comunidad
– de un catequista contenido a un catequista testigo
– de un catequista ‘abombado’ a un catequista anticipado
– de un catequista para un tiempo determinado a un catequista permanente
– de un catequista ‘profesional’ a un catequista vocacional
– de un catequista de resultados a un catequista de procesos
– de un catequista aferrado al libro de catequesis a un catequista enamorado del Libro de la Palabra de Dios
– de un catequista tibio a un catequista apasionado
– de un catequista que solo mira el sacramento a preparar a un catequista del itinerario catequístico permanente (ICP)
– de un catequista que expone y propone a un catequista que escucha y aprende
– de un catequista que se corta solo a un catequista que trabaja en comunión
– de un catequista moralista a un catequista seductor
– de un catequista estructurado a un catequista dócil al Espíritu Santo
– de un catequista a término a un catequista artesano del encuentro
– de un catequista doctrinero a un catequista anunciador de Cristo vivo
– de un catequista obligación a un catequista invitación
– de un catequista improvisado a un catequista entregado
– de un catequista que guía y acompaña a un catequista que se deja acompañar
– de un catequista ritualista a un catequista fiesta
– de un catequista parlante a un catequista escucha
– de un catequista convicción a un catequista certezas
– de un catequista influenciable a un catequista convencido
– de un catequista de la caña a un catequista de la red
– de un catequista vacío superficial a un catequista que conoce y ora la Palabra
– de un catequista cumplimiento a un catequista testo
– de un catequista que queda con las 99 a uno que sale a buscar la oveja perdida
– de un catequista autoridad a un catequista corrección fraterna
– de un catequista estilo cuaresmal a un catequista pascual
– de un catequista fariseo a un catequista discípulo
– de un catequista transmisor de datos a un catequista propiciador de experiencias
– de un catequista satisfecho a un catequista hambriento
– de un catequista encerrado por temor a un catequista impulsado por el Espíritu
– de un catequista aislado a un catequista trabajador en comunidad
– de un catequista que impone a un catequista que invita
– de un catequista cosechador a un catequista sembrador.

Y como una consecuencia natural se compartieron a los pies de nuestra Madre, la Madre de la Luz, la Madre de la Aurora estos credos brotados del corazón de los presentes:

– Creo Señor que Jesús está presente en este Congreso y en las comunidades.
– Creo Señor que nos invitas a adentrarnos en tu misterio para reconocer los signos de tu presencia
– Creo Señor que tu amor paterno nos sostiene y fortalece y que velas por nosotros con la dulzura de una madre
– Creo Señor en la fuerzo del misterio
– Creo Señor que tu Espíritu acompañar y fortalece a la Iglesia catequista que presiente, anticipa, vela y vigila en la construcción del Reino
– Creo Señor que nos amás con locura
– Creo Señor que tu me llamas, que llamas a cada uno
– Creo Señor que todos recibimos un don para compartir
– Creo Señor que cada catequista es fruto de un desborde de tu amor
– Creo Señor que tu amor sana, libera, transforma la vida
– Creo Señor que la participación en este congreso, el trabajo en equipo, nos enriqueció a cada uno
– Creo que el Señor nos llamó y nos capacitó y por esto no podemos tener miedo
– Creo en el Señor vivo que palpita en la naturaleza
– Creo en el Señor que nos llama a pascualizar la catequesis.
– Creo en “el que esta” en cada uno de nosotros para darnos nueva vida
– Creo en una catequesis renovada que es transformadora
– Creo que nos llamaste para ser sacramento
– Creo en el catequista guía que acompaña para provocar el encuentro
– Creo en una catequesis acompañante de un proceso de Fe
– Creo en una catequesis gestadora de centinelas de la Aurora
– Creo en un solo Dios, creador de todas las cosas que nos ha llamado a ser fieles anunciadores de la Palabra
– Creo en el amor misericordioso de Dios Padre y que su Hijo Jesús nos toma de la mano y nos enseña a caminar junto a mis hermanos y en su presencia en la historia con el poder transformador de su Espíritu
– Creo en el Dios de la Vida que en este momento de la historia está gestando en nosotros una fuerte conmoción
– Creo en el Hijo modelo y artífice de una verdadera transformación
– Creo en el Espíritu renovador que nos apremia al cambio que ya está palpitando
– Creo en la Iglesia atenta y capaz de percibir las señales de Dios anticipando la Aurora y construyendo la Esperanza
– Creo en un Dios que tiene un doble oído para alegrarse por la sinfonía de su creación y para escuchar los clamores de sus creaturas
– Creo en un Dios que crea continua y dinámicamente al mundo
– Creo en un Dios que ya nos salvó
– Creo en un Dios que llega primero, que siempre toma la iniciativa
– Creo en un Dios que espera, que a cada cosa la pone su tiempo y la hace expresar en su momento
– Creo en un Dios que ama con el amor de mamá
– Creo en un catequista comunidad
– Creo en un catequista que propicia experiencia amorosa
– Creo en una catequesis de invitación
– Creo en el encuentro, el gozo y la fiesta

El último día esperamos la aurora en el abrazo del río e hicimos canto, oración y danza. Luego se nos sumaron más de 2000 catequistas de toda la región y la fiesta fue completa. Sepultamos la noche quemando y arrojando al agua las cenizas de los ‘basta ya’ gritados en Viedma y la danza de la luz inundó de imagen, sonido y voces el lugar.  La Palabra de Dios nos recordó su Presencia permanente haciendo santo todo lugar, todo espacio, toda situación. Proclamamos los nombres de Dios  y los obispos, primeros catequistas de sus diócesis bendijeron cada rincón de esta región Litoral, lugar- santo, lugar-Palabra, lugar de la Pascua. La llena de Luz, la Madre de la Aurora, nuestra Señora de la Dulce Espera  nos esperaba en el camino, fuimos a su encuentro y el lugar se llenó de su perfume. Y fue más canto, mas danza, más alabanzas…

Compartimos a viva voz las razones que nos hacen decirnos Felices:
¡Nos sentimos felices!

Somos pueblo de la alianza, de vínculos nuevos
¡Nos sentimos felices!

Somos testigos apasionados de la pascua, tu familia
¡Nos sentimos felices!

Somos comunión, que se conmueve ante el dolor del hermano,
¡Nos sentimos felices!

Somos hombres que vivimos de tu abrazo, de tu danza, de tu fiesta
y queremos ser abrazo, consuelo, hombro, caricia,
Partícipes fascinados de tu danza,  convidadores de tu fiesta para todos y constructores de esperanza.
¡Nos sentimos felices!

Este  es tu regalo, nuestro sudor y nuestra dicha.
De esto, nosotros somos testigos y te lo queremos compartir.

Y el relato de la mañana de Pascua resonó fuertemente y el pregón pascual cantado a los cuatro vientos anunció y recordó que JESÚS ES LA LUZ Y LA VIDA. En la Mesa del Pan compartido, la vocación a ser nosotros luz en el mundo fue profesada en el credo, confirmada en las ofrendas de las velas de cada uno de los presentes que fundidas en una sola masa se hará cirio del Congreso Nacional, alimentada por el Pan de los hermanos y soplada por el Espíritu Santo presente aleteando en medio nuestro, encendiendo corazones, provocando un nuevo Pentecostés en la Región.-

REGIÓN LITORAL! ¡¡Que la aurora encuentre el cirio encendido y a nosotros velando!!
Baruj Ata Adonai

Testimonio enviado por algunos congresistas

MEMORIA DEL CONGRESO CATEQUÍSTICO REGIONAL.    27; 28; 29 DE MAYO 2011-05-31

Y pensar que una vez dije:” OJALÁ NO NOS VOLVAMOS A ENCONTRAR PORQUE SERÁ RAZÓN DE QUE HEMOS CONTAGIADO DE TAL MANERA QUE OTROS VENDRÁN AQUÍ Y SEREMOS MAS TESTIGOS APASIONADOS DE LA PASCUA”.

Sin embargo cuando llegué ese frío viernes de mayo a Mariápolis(¡ que bella, no la conocía),  y encontré rostros, personas con las cuales compartí mi seminario, no pude mas que sonreir, salir al encuentro de ellos, y saludando, apretujando en un fuerte abrazo lleno de recuerdos de alianza, sellos de Amor, Amor Eterno, reencuentros de enamorados de Aquel que nos transformó la vida; y que bueno que nos volvimos a ver mejor que antes, son sonrisas abiertas y miradas profundas donde las palabras sobran porque hablan los gestos, los símbolos, los signos. Porque nuestros rostros y toda la postura corporal, hablan de que EL SEÑOR nos ha salvado, sanado, renueva su alianza y nos llama con seguridad y dulzura a acudir a su encuentro.

Y nos encontramos una vez mas en Su nombre y para Su gloria, y nuestra santidad en su tierra, Tierra Santa, para proclamar a los cuatro puntos cardinales que somos centinelas de la Aurora, porque nos anticipamos al mundo para anunciar EL REINO, porque somos apasionados testigos que proclamamos esperanza, porque somos pioneros incansables en predicar la PALABRA, y por eso al sonido de cítaras y arpas, despertamos a la aurora con la certeza de ser catequistas pedagogos, pascualizados, resucitados, viviendo y creciendo en comunidad, alimentándonos de la eucaristía, fuente y cumbre de toda vida, para que otros tengan vida, catequistas en el mundo para transformar, elevar, santificar al mundo que tanto amó Dios, hasta anonadar a su Hijo.

Catequistas de amaneceres cálidos, fogosos, radiantes, capaces de acompañar, escuchar, guiar, forjar, transitar, haciendo caminos, y todos con un mismo destino, porque en la casa del Padre hay muchas habitaciones y es nuestro Hermano Mayor quien se encargó de prepararlas para  cada uno de nosotros porque hemos sido amados, creados, pensados, llamados, convocados, por EL AMOR, en EL AMOR, y para EL AMOR.

Que  bueno poder proclamar que de la noche; DE LA NOCHE NO QUEDA NADA, porque nos hemos transformado en Luz que conduce a otros por EL CAMINO, para llegar a la casa del Padre. Por eso, estamos de fiesta permanente, con vestidos santos, que irradian luz, porque somos alcanzados por LA LUZ, como María, nuestra madre, medianera de todas las gracias, estrella de la mañana, pétalos de ternura, mirada que enamora, abrazo angelical, torrente de amor, fiel servidora, obediencia entregada, susurro de ternura de Dios, la siempre enamorada, la comunión de corazones, por eso…¡¡ ESTÁ LLENA DE LA LUZ DE DIOS!! Y nosotros, contemplándola, somos capaces de imitarla, porque todo hijo imita a su madre y quiere ser como su hermano mayor, y aspira ser como su padre y entonces…¿ PORQUE PERDEMOS EL NUCLEO? Es que si como comunidad de creyentes, permanecemos orantes, fieles a la Palabra, alimentados por SU CUERPO Y SANGRE, no podemos perder nada, porque, porque todo es ganancia santa, si tras sus huellas caminamos, por sus palabras nos guiamos, y de su cuerpo nos alimentamos. Sea pedido década día: “ SEÑOR, PON TU MIRADA EN MIS OJOS, TUS PALABRAS EN MI OIDOS, TU DECIR EN MIS LABIOS, TU QUERE EN MI MENTE, TU PERSONA EN MI CORAZÓN, PARA QUE TU QUERE SEA EL MIO, Y CRECIENDO TU EN MI, DISMINUYA YO EN TI”. AMÉN.

Y entonces poder GRITAR con música de arpa y cítara:” Creo que El Señor nos creó y nos capacitó y por eso no podemos tener miedo”.
“Creo en el Señor vivo que palpita en la naturaleza”.
“Creo en una catequesis gestadora de centinelas de la aurora”.
“CREO…CREO…CREO…CREO…”
Dios pasó, pasa y pasará siempre, hasta que la tierra toda, sea cielo perpetuo.
Porque no hay nada que no sea envuelto, abrazado, alcanzado por SU AMOR.

Catequista de Concordia

Anticipar la aurora  Construir la esperanza…

“Desde la aurora buscándote  voy, bastión y fortaleza mía…
¿Qué pueden decirte mi lengua y mi razón
sino adorarte con salvas de humana canción….?”

Alabado seas, Dios Padre Nuestro, por palpitar desde las miradas que buscan corazones deseosos de encuentro, de abrazos  que entrelazan vidas, sonrisas mezcladas de gestos que  anticipan Tu presencia… Alabado seas, Dios Padre Nuestro, porque en nuestra Región el camino recorrido por esa “nube de testigos” nos dan el pulso para  exclamar desde las entrañas “¡El cosmos y la historia están llenos de señales del Señor!”… Alabado seas, Dios Padre Nuestro, que desde los destellos de la aurora nos sigues diciendo que  los  “basta ya” son parte de la noche, esa noche que nunca triunfa!!! que las señales de Tu presencia son caminos de Resurrección… que  los “éxodos” no son “frases fuertes” sino un presentir la esperanza en un catequista-centinela que, desde el vigilar, velar se saben amados, llamados, convocados a vivir apasionadamente en TU AMOR!

Sea Tu Voluntad, Padre Bueno que, el latir de nuestra Región siga siendo el de la Comunidad de los Felices,  de los Inquietos… Sea Tu Voluntad, Hijo Amado que, contemplemos  esas “auroras” que viven, palpitan, sueñan, anhelan  un  nuevo Pentecostés en tantos rincones de nuestra región… Sea tu Voluntad, Espíritu de Amor que, desde la fidelidad a Tu soplo despertemos como Región a la Aurora…

Madrecita del Litoral, Señora de Guadalupe, no nos sueltes de la mano, sigue sosteniendo nuestro caminar como Región; no dejes de susúrranos la melodía de tu  “hágase”, de  tu “magníficat”. Señora de la Aurora, ruega por nosotros. Amen. (…)

Cada vez que  quería iniciar el relato, memoria, resonancia… aparecían como flashes rostros, miradas, momentos, palabras… Palabra de Dios en cada hermano!! : ENCUENTRO De pintar sería “predominio de luz”, claridad, calidez… ¡brindis de LUZ!!! No había lugar para los oscuros, los fríos!!!: FIESTA

Encuentro, brindis, luz, fiesta todos sinónimos de FELICES. Felices desde el encuentro con catequistas que, desde toda la región, veníamos con esa mezcla del qué, cómo pero… en Él, por Él, con Él. Fiesta que se anticipaba con lo compartido, charlado en  las comunidades de reflexión: ¡Tierra santa! Anticipo de fiesta: compartir como región el despuntar de una aurora río adentro, con esa mezcla de frescura y calidez que sólo el Creador nos sabe regalar cada día. Anticipo de fiesta: compartir la oración  en  la aurora de un día del Señor lleno de bondades. FIESTA llena de colores, como es la Región ¡Bendita tierra! FIESTA que se volvió canto, danza, alabanza, acción de gracias a los cuatro vientos!!!

¡Gracias a la Comunidad de Testigos que, no sólo soñaron el Congreso, sino que pusieron todos sus dones al servicio de la Región! ¡Benditos sean en el Dios de la Vida!

Catequista de Gualeguaychú

Bendito seas Señor

Padre Bendito, Jesús cercano, Amor sin medida,
Si, bendito seas, Comunión de Amor.
Anticipaste la aurora compartiendo tu luz;
Resonó tu Palabra y nos convocaste a anunciarla.
Nos sentimos felices
Y necesitamos tu impulso…
¡Bendito seas Señor por esta Fiesta maravillosa!
Porque todo fue una fiesta, desde que llegamos el viernes por la tarde.

La fiesta comenzó en el quincho, donde compartimos la merienda y los ecos de cada congreso diocesano, en las palabras y las sonrisas de los amigos, en los abrazos apretados, verdaderos gestos de amor de tantos hermanos conocidos. Ya desde ahí, se podía palpitar la alegría, respirar la Presencia fuerte del Padre que armó su carpa en Mariápolis y se quedó entre nosotros. No puedo describir con palabras tanta felicidad, ¿cómo se explica la alegría del alma? ¿cómo hablar de este regalo, de este amor sin medida?. ¡Bendito seas Señor por esta Fiesta maravillosa!

Presentir, Anticipar, Velar y Vigilar. Con estos cuatro verbos tratamos de descubrir juntos los signos de la presencia de Dios en nuestras vidas. Unidos en un mismo corazón, el sábado nos sumergimos de lleno en el terreno de Dios, contemplamos las preguntas del Maestro…”Y ustedes ¿quién dicen que soy?”. Nos animamos a hacerle preguntas…¿por qué yo?. Nos enamoramos de sus respuestas porque en El vivimos, nos movemos y existimos. El nos seduce, nos enamora, nos conmueve, nos convierte, nos transforma formándonos a su imagen. Nosotros somos también de su raza, nuevos catequistas de la raza de Dios. ¡Bendito seas Señor por esta Fiesta maravillosa! Por el brindis de luz frente a la imagen de tu Madre en la noche del sábado.

¿Y el domingo? ¡Qué maravilla, qué gozo esperar la Aurora en el río! ¡Cuántos regalos Señor, cuanto privilegio! ¡Un domingo inolvidable! ¡Qué derroche de amor, de amistad, de alegría y de Gracia! ¡Me llevo puesto el Congreso, me lo llevo en la piel!
“Anticipar la Aurora, construir la Esperanza”

…María del Buen Viaje, Señora de Morón
Camina con nosotros para construir la esperanza
Y compartir la fiesta…
Bendeciré al Señor en todo tiempo
Su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
Que lo oigan los humildes y se alegren.
El ángel del Señor acampa
En torno de sus fieles y los libra.
¡Gusten y vean que bueno es el Señor!
¡Felices los que en El se refugian!

Centinelas: no podemos callar lo que hemos visto y oído, juntos y a los cuatro vientos digamos: “De la noche no queda nada”.

Catequista de Rafaela

MEMORIA DEL CONGRESO

Casi como en un sueño del que no quería despertar así  me fui introduciendo a pleno en el congreso. Como en todo sueño la realidad lo supero ampliamente. Será que los sueños del Padre son mucho más grandes y profundos que los sueños de los hijos. El siempre nos sorprende, se anticipa su Palabra y obra en consecuencia derramando su gracia sobre sus hijos amados. Una vez más nos llamo por nuestros nombres, nos invito y convoco para reunirnos en su presencia.¡¡¡CUANTO DESBORDE DE AMOR!!! ¡¡¡CUANTA GRATUIDAD!!!  Nos recibió derrochando AMOR, VIDA, se manifestaba su Presencia en todo,  el lugar , los catequistas, amigos que se reencontraban, besos, abrazos, miradas y rostros nuevos que se descubrían, pero en todos estaba EL… Se sentía… se percibía su aroma.

La bienvenida y acogida de todos los hermanos de la región del litoral, las palabras del Obispo que reflejaban los latidos y palpitares de la catequesis que queremos, de catequistas enamorados de la Palabra, apasionados del Kerigma, testigos valientes y audaces, anunciadores de Esperanzas, capaces de vislumbrar los signos de la presencia de Dios en la Vida, en la historia y en el mundo. Catequistas Configurados con el Maestro, como lo reflejaban las memorias de los encuentros diocesanos  realizados por todas las diócesis de la región litoral. El espíritu había soplados, y había movilizado los corazones con su ardor, la fiesta era una constante, ANTICIPAR LA AURORA Y CONSTRUIR LA ESPERANZA, no era solo el lema del congreso, era vida que latía en los cuatro puntos cardinales, eran corazones apasionados que palpitaban al son del corazón del PADRE!!!

Así fuimos  adentrándonos en el Misterio Trinitario, sumergiéndonos en lo profundo de su intimidad. Dejándonos seducir por el Padre, en el Hijo por el Espíritu percibimos las señales del Dios Vivo,  que está presente en la historia y en el mundo y lo transforma. EL  hace nuevas todas las cosa con su Amor que desborda. Locos de Amor  nos animamos a decir ¡¡¡BASTA YA!!!  Basta Ya de una catequesis que no transforma la vida, de escandalizarnos, de hablar mal del mundo, de lloriqueos estériles, de espectadores de derrumbes, de catequistas aferrados a libros, individualistas, profesionales, catequistas de convicciones, de agoreros de desventura.

A la luz de la Palabra que nos anticipa una y otra vez Y nos decía ¡¡¡DESPIERTA ARPA Y CITARA!!! ¡¡¡DESPERTARE A LA AURORA!!! Brotaba desde lo más profundo de nuestras entrañas al unísono. Dóciles al Espíritu que se manifestaba nos atrevimos a hacer nuestros los sueños del Padre y asumir el desafío de hacerlos realidad confiando y abandonándonos en sus brazos. Seducidos, enamorados con su Presencia que rapta y transforma, no pudimos callar lo que tocamos y palpamos desde lo más íntimo del corazón de los tres felices. Queremos una catequesis de encuentro con el Amado, que libera, resucita, transforma y engendra vida nueva.

Una catequesis de certezas, de enamorados de la Palabra, de catequistas testigos y discípulos, respetuosos de los procesos, catequistas que buscan la oveja perdida, que escuchan, acompañan, inician Y caminan juntos.

Catequistas centinelas, que avizoran con gesto maternal, que conocen al hijo y se anticipan a sus necesidades, que presienten, que ven con ojos de amor en lo profundo, que están atentos, que hacen el aguante.

Que maravillosa experiencia compartida con el Padre, el Hijo y el Espíritu!

Como todo enamorado, no quisimos quedarnos en la orilla, nos adentramos a contemplar y anticipar la aurora, allí en lo profundo, el gozo fue  pleno, danzamos, alabamos, percibíamos los latidos de su corazón enamorado, los destellos de su Amor que iluminaban el día, nuestras vidas y todo el congreso!

Como El es generoso y da todo hasta la yapa, quiso compartir esta fiesta con miles de catequistas que respondieron a su llamado. Todo era FIESTA, PLENITUD, CORAZONES DESBORDADOS DE AMOR Y GOZO!!!

No podía estar ausente la Madre, la Llena de gracia, la mujer de la escucha atenta,  siempre fiel y obediente a la voluntad del Padre. Ella Se sumo a la fiesta, danzo con nosotros y compartió el Banquete. Su Hijo se entregaba una vez más  y derramaba su gracia haciéndonos participe de su Vida Nueva.

La Iglesia jardín soñada por Juan XXIII era realidad. Diversa y Una. Diferentes  formas, colores y aromas, iluminada y vivificada por la luz del espíritu, que la unía en  un bello y único jardín multicolor que desbordada  de la presencia del Padre, anunciaba y testimoniaba el amor transformador del Hijo en el Espíritu… ¡¡¡PORQUE  DE LA NOCHE NO QUEDA NADA!!!

No puedo dejar de dar gracias a DIOS por los oídos y corazones atentos de esos hijos predilectos que supieron escuchar… SHEMA CATEQUISTA… Y vislumbrar los signos de su presencia que se manifestaba y decía BASTA YA.

Catequista de Paraná

Relato Congreso Regional de Catequesis- Región Litoral

“Anticipar la aurora, construir la esperanza”.

Bendito sea nuestro Dios por amarnos hasta el desborde, por habernos elegido y convocado en este tiempo a ser centinelas de la aurora.

El día tan esperado llegó. Día de encuentro, de fiesta. Llegamos los catequistas de los cuatro puntos cardinales de la Región Litoral.  Convocados, bajo un mismo Espíritu, llenos de alegría por ser quienes llevamos y representamos los sueños, anhelos, certezas, búsquedas, cansancios y tristezas de nuestros catequistas.

Paraná nos abrió las puertas. Nosotros abrimos nuestro corazón y nuestros oídos para poder escuchar el susurro del Padre Dios que habló y se manifestó en cada una de nuestras diócesis. Miramos su caminar hasta hoy, descubrimos cómo el Espíritu Santo fue soplando y susurrando en cada uno de nosotros, en cada Congreso diocesano, en esos corazones que palpitaron al unísono y celebraban en fiesta.

Hicimos memoria. Vimos cómo Dios fue abriendo caminos a lo largo del tiempo en los Congresos Nacionales anteriores. Y en un soplo del Espíritu nos propuso un gran desafío: “Anticipar la Aurora: construir la esperanza”.

Iniciamos un nuevo camino que nos invita a algo diferente: otear nuestra misión catequística; bucear en las profundidades de la Palabra de Dios, no quedarnos en la orilla, en lo superficial, buscar la vida que brota de ella; vislumbrar lo que viene, lo que está por llegar: esa aurora que siempre vence a la oscuridad, que siempre vence a la noche.

Nuevos verbos, nuevos modos de ser y de estar. Somos vigilantes, velamos, anticipamos y presentimos. Por ese motivo nos unimos al clamor que resonó en Viedma: ¡basta ya! Queremos ser centinelas de la aurora, portadores de esperanza.

Esperanza que se sostiene en la certeza de que Dios está vivo y presente en la historia, que camina a nuestro lado porque toda nuestra vida es “Tierra Santa”.

Seguimos caminando y el Espíritu siguió soplando. Nos mostró que los catequistas somos como los sarmientos en la vid, que si no estamos unidos a la persona de Jesús somos estériles, no damos frutos, no tenemos vida. Tenemos que ser discípulos, caminar junto al Maestro, escucharlo, seguirlo para poder anunciarlo.

En ese diálogo mano a mano con el Maestro fue Él quien primeramente nos hizo preguntas: “¿qué quieren?”, “¿quién dicen ustedes que soy?”, “¿por qué lloras?”, “¿me amas más que éstos?” Él tomó la iniciativa y salió a nuestro encuentro. Encuentro que siempre es transformador, encuentro que hace nuevas todas las cosas.

Y ese Dios que no se queda quieto nos recordó que su presencia es la que convierte, la que re-crea, la que seduce y que sólo ese encuentro en su presencia  es capaz de provocar en nosotros esa conmoción que necesitamos para ser fieles a Él y a los hermanos, para ser fieles a su presencia en la vida para una real conversión pastoral.

Esa fuerte conmoción abrió nuestros mares para nuevos éxodos: morimos a ser catequistas sacramentos para resucitar a catequistas personas; morimos a ser catequistas instructores para resucitar a catequistas pedagogos; morimos a ser catequistas formadores para resucitar a catequistas iniciador, y seguimos muriendo y resucitando y la Pascua estalló en profesiones de fe.

La luz brilló en medio de la oscuridad y junto a nuestra Madre dimos testimonio de un Dios que vence las oscuridades y la noche, porque la vida es más fuerte que la muerte. “Centinelas, ¿qué queda de la noche?, de la noche no queda nada.”

Como buenos centinelas nos adelantamos a la aurora del domingo. Y en medio del templo de la naturaleza, abrazados por el río Paraná, vislumbramos el nuevo día que comenzaba. Fuimos testigos de sus destellos, de sus sutilezas, de su explosión de luz.

El día vencía las oscuridades de la noche y los rayos tibios de luz poco a poco fueron dándole forma a todo lo que nos rodeaba. Ante tal maravilla del amor de Dios no pudimos más que alabarlo y darle gracias por el regalo de un nuevo día, por el regalo de no dejarnos en la noche y en la oscuridad, porque jamás venció la noche.

Miles de catequistas nos esperaban con los brazos abiertos y nuestros corazones volvieron a palpitar al unísono. Llenos de alegría comenzamos la fiesta de la aurora, fiesta que anticipa la Pascua eterna. “Somos testigos queremos gritar:  a la creación haces nueva”, cantábamos una y otra vez.

Nuestra Madre del Cielo, Madre de la Aurora estuvo junto a nosotros acompañándonos e iluminándonos.

Y bajo este nuevo impulso del Espíritu volvimos a nuestros hogares, transformados,  enamorados y con el corazón desbordado por toda la vivencia de ese Dios inquieto que salió a nuestro encuentro para transfigurarnos.

Seguimos en marcha hacia el Congreso Nacional con nuestras esperanzas y anhelos, con su Palabra resonando aún en nuestras entrañas que nos lleva a gritar: ¡Centinelas, anticipemos la aurora!.

Catequista de San Nicolás

Murmullos de mi alma a mi serafín de la guarda:

Todo esto me pareció muy tierno. Primero porque me enternece el corazón el lenguaje de enamorados que utilizan para hablar sobre estas cosas…

Segundo, porque tierno es un tallito que está comenzando a germinar. Y esto tiene esa ternura de las buenas intenciones de querer cambiar algo que se sabe que no está funcionando bien, pero que todavía no se sabe hacia dónde debe ir el cambio. Creo que debe crecer muchísimo todavía la reflexión sobre la catequesis en sí, sobre todo focalizando en la metodología catequística… la gran deuda interna de la Iglesia. Y en este camino de crecimiento, cuyos titubeantes primeros pasos se están dando, sería muy bueno que se pase de las buenas intenciones de lo que me parece que debería ser a propuestas concretas en el hacer (en otras palabras… ¡más pastoral y menos poesía!)

1 Comentario

  1. Cuando estaba leyendo lo de la catequista de Concordia , creia que era tu comentario y me emocionaba…….¡oh! sorpresa …eran testimonios.
    Bueno lo que vos decis al final es cierto , pero puede que no sea un enamoramiento sino que estas personas estén de verdad enamoradas de Jesús, eso no significa que va a haber una buena catequesis, si un buen testimonio, porque la catequesis necesita mas que estar enamorado de Jesús, hay otra preparación, conocimiento del terreno , porque para transmitir el mensaje hay que saber a quien va dirigido, etc, etc, Pero estan buenos los testimonios , como testimonios que pueden hacer bien a otros. Dia te haga Santo

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