Signo de la conversión

429

Uno se detiene un momento… y se da cuenta de que la realidad de lo vivido tiene una dimensión de totalidad. Las propias acciones, dichas, tienen un destinatario: “amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu fuerza y con todo tu espíritu”… ¿es realmente así?

Y caigo en la cuenta de que las opciones prácticas, a veces, no acompañan a lo pensado o dicho:

“Hasta ahora hice lo mío y no lo tuyo.

Ahora quiero hacer mío lo tuyo.”

Hay que aprender a descansar en Dios. Guardamos celosamente proyectos personales que no van en contra, pero que tampoco se alinean con el de Dios. ¿Lo que yo hago es verdaderamente lo que Él quiere?

Con el tiempo, sólo tengo adquirida una certeza: cuando nos ponemos en sus manos Él se hace cargo de nuestra vida.

La obra es de Él y yo le ayudo (y no al revés).

¿Te parece equivocado esto?

4 Comentarios

  1. con los años he aprendido a dejar todo en las manos de Dios y que bien se siente!. Que peso nos sacamos de encima al saber que Dios esta con nosotros en nuestras decisiones.

  2. Padre otra vez lo digo se las trae con sus escritos por más cortos que sean. Buenísimo. Cuando yo digo con Dios a mi lado lo digo con humildad El me creo y me ama se que siempre esta conmigo algunas veces no lo escucharé eso si puede ser. Ahora el tema cómo sé que lo que hago es realmente lo que quiere de mi, hubo veces que lo vi claramente era una mano invisible que empujaba mi espalda pero no siempre es así de claro.En este momento de mi vida que es de búsqueda quiero hacer mio algo por los demás pero no encontré aún que.
    Gracias una vez más y bendiciones.

Tu opinión nos interesa.

Ingrese su comentario
Entre su nombre aquí