Hace casi 20 años que se está traduciendo el Misal en la Argentina. Para aquellos que no lo sepan, les explico que el Misal es el libro que contiene las oraciones para celebrar la Misa cada día del año, de acuerdo al tiempo litúrgico o la fiesta de ese día. Hay una “Edición Típica” escrita en latín desde la cual se traducen a las “lenguas vernáculas” (locales). Esa traducción se envía a Roma, desde dónde se autoriza.

El cuidado de la traducción es exquisito por aquello de “lex orandi, lex credendi”: algo así como “nuestra oración expresa nuestra fe”. Si lo que oramos es lo que creemos, las oraciones “oficiales” de la Iglesia deben estar siempre de acuerdo a lo que proclama en el credo. Y viceversa.

Por uno u otro motivo el proceso ha sido largo y paciente. Para quienes quieran tener más noticias, pueden bajar un informe en Word. Encontrarán la historia de la traducción, los criterios que se usaron para hacerla y las “novedades” con respecto a la traducción actual. Está interesante.

Me han comentado, en los pasillos eclesiales, que se vendrán dos novedades que, si son así, darán pastoa abundante para la discusión. Ambas son del ámbito de la fórmula de la consagración.

La primera está referida al “idioma” (es decir, a la utilización del “habla” argentino). Para muchos que no son de estos pagos les puede resultar raro, pero es un signo de buena inculturación en estos tierras. Me refiero al uso del “ustedes” en vez del “vosotros”. Ya se había hecho este paso para todo, excepto para la consagración. Parece que ahora se dará también.

En nuestro país, y en algunos vecinos también, se está dando un giro en el uso de los pronombres personales y los verbos. Sobre todo en los de segunda persona, tanto singular (tu, usted) como plural (vosotros). En la escuela aprendemos estos. Pero en el habla cotidiana, ni bien salimos del aula, usamos “vos” en vez de “tu” y “ustedes” en vez de “vosotros”. El tu es inexistente y el vosotros un arcaísmo que se deja para los papeles cuando se quiere tener expresiones un cierto “mayestáticas”. Esto trae consecuencias también para las conjugaciones verbales. No decimos tu amas sino vos amás. Y ustedes aman en vez de vosotros amáis. Es simpático observar como el corrector de Word me salta al escribir de esta manera.

La segunda novedad va a levantar más de una polvareda teológica. La consagración del vino utiliza como traducción del “pro multis” latino el español: “por todos”. La nueva versión usará “por muchos”. Es decir, en vez de decir “porque éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados”, se usará el ustedes y el por muchos (ya veremos como traducen el giro “por todos los hombres”).

¿Acaso la sangre derramada del Señor es solamente para unos pocos elegidos? ¿O murió por toda la humanidad, aunque esta no acepte su redención? Por lo menos va a ser lindo discutir sobre esto y que muchos vuelvan a tomar conciencia del precio pagado para nuestra entrada a la eternidad. Seguimos charlando.

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Sacerdote. Párroco. Viejo bloguero que sigue utilizando las redes para evangelizar. En las buenas y en las malas... ¡hincha de River!