Repercusiones del Sínodo de la Familia

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Los medios de comunicación nos están diciendo varias cosas sobre este tema. Tal vez llego tarde con estas mis palabras. O, más bien, a destiempo. Pero mi vida en estos días estuvo marcada por la fiesta patronal de mi parroquia. El sábado por la tarde tuvimos procesión, Misa y Kermeses. El domingo la culminamos con el almuerzo patronal, que incluyó baile familiar. Así que terminé fundido la semana. Pensaba irme esa tarde dos días a mi casa a visitar a mi papá y mis hermanas, pero me pidieron desde el Monasterio Benedictino que les celebrara la Eucaristía el lunes. Fui y aproveché para compartir el mediodía con las monjas que festejaban el cumple de la Hermana Andrea.

Lunes por la tarde… visita familiar. El martes me desperté a media mañana. Preparé el mate y prendí la tele. Medio dormido y todavía bastante cansado… no entendía nada. El canal de noticias decía que el Sínodo Extraordinario sobre la Familia había dado luz verde al matrimonio homosexual… palabras más o palabras menos. La nebulosa de mi cerebro trataba de ubicarse en el contexto porque me parecía que la asamblea terminaba la semana que viene… en fin. Seguí con el mate y me informé mejor a la tarde cuando llegué a mi parroquia. Lo que sigue es mi opinión frente a este tema.

El Espíritu que anima a los padres sinodales en palabras de Francisco

La sinodalidad es un espacio de libertad en la expresión. Es un espacio de consulta que el Papa propone para que se puedan debatir los problemas pastorales más urgentes de la Iglesia. Este no es la excepción. Por eso me encantó las palabras que Francisco le dirigiera a los sinodales al comienzo de sus actividades:

“Una condición general de base es ésta: Hablen claro. Que nadie diga: Esto no se puede decir; pensarán de mí esto o lo otro… Hay que decir todo lo que se siente con parresía…Después del último consistorio (febrero de 2014) donde se habló de la familia, un cardenal me escribió diciendo: “Que pena que algunos cardenales no hayan tenido valor de decir algunas cosas por respeto al Papa, creyendo que, a lo mejor, el Papa pensase algo distinto”. Esto no está bien. No es sinodalidad, porque hay que decir todo lo que en el Señor sentimos que tenemos que decir, sin respeto humano, sin miedo. Y, al mismo tiempo, se tiene que escuchar con humildad y acoger con el corazón abierto lo que dicen los hermanos. Con estas dos actitudes se ejerce la sinodalidad.

Por eso les pido, por favor, que tengan estas dos actitudes de hermanos en el Señor: [piopialo]hablen con parresía y escuchen con humildad[/piopialo]. Y háganlo con tanta tranquilidad y paz, porque el Sínodo se desarrolla siempre “cum Petro et sub Petro” y la presencia del Papa es garantía para todos y custodia de la fe. Queridos hermanos, colaboremos todos para que se afirme con claridad la dinámica de la sinodalidad.”

Parresía y humildad es el pedido de Francisco. En su momento estuve tentado a escribirles sobre la parresía… pero el espíritu de las patronales me ganó. Es una palabra griega que se usa en el Nuevo Testamento y que significa algo así como manifestar sin falsos pudores lo que está en el corazón. No hay mejor definición para lo que sigue.

La comunicación desde la oficina de prensa

Sentí mucha alegría al leer esta invitación de Francisco porque era, en definitiva, una vivencia concreta de la libertad cristiana, la libertad de los hijos de Dios. Por eso también me pareció bueno, en ese mismo espíritu, que la Oficina de Prensa Vaticana no publicara las exposiciones de los distintos obispos y cardenales. Entregaban un pequeño informe general que lo pueden leer en esta dirección.

Esto disgustó a muchos periodistas porque les limitaba el acceso al contenido diario de lo que ocurría en el aula sinodal. Yo si fuera periodista también me hubiera quejado, porque me hubiera gustado poder saber que dijo cada uno de los que intervino y compararlos con lo que dijo otro y así construir las noticias. Pero comprendí que esta limitación es un alentar a la libertad de expresión de los sinodales, que podían manifestarse largamente sin preocuparse de las repercusiones que tuvieran sus dichos fuera de las paredes del recinto. ¿Por qué me parece bien esto?

El Sínodo es un proceso de discernimiento en el cual se va descubriendo la voluntad de Dios frente a tal o cual tema. Y como todo proceso tiene idas y venidas en las expresiones. Alguien puede manifestarse por una cuestión (digámosla con colores para comprenderlo) “verde” y luego, convencido por lo que propuso otro sinodal, votar por la cuestión “marrón”. Esto no es contradecirse sino simplemente dejar que el debate ayude a crecer. Si se publican las exposiciones se corre el riesgo de fijarse en tal o cual “color” y se reduce el espacio de libertad. En ese sentido aplaudo que no se hagan públicas las intervenciones.

La presentación absoluta de un documento provisorio

Por ese mismo motivo no me pareció muy atinado que se diera a publicidad la “Relatio post disceptationem“ del Relator General, Cardenal Péter Erdő. La razón es sencilla: es un documento valioso porque, en cierta manera, resume lo dicho hasta el momento. Pero es un escrito “muy provisorio”.

Provisorio” porque sirve de trabajo para los círculos menores que debatirán sobre su contenido buscando mayor precisión en los términos y en el contenido. Y ese ha sido el trabajo de estos días. Podemos leer en esta otra dirección cual ha sido el contenido del debate y los aportes que hicieron las 10 comisiones por idiomas que lo trabajaron. Así que se dio a conocer algo que ya hoy padece muchos cambios.

Pero le agregué el “muy” al provisorio porque este Sínodo es Extraordinario y adelanta las discusiones del que se hará el año que viene. El documento que se emita solo servirá de base para las discusiones que se tengan en ese entonces. Por eso es una pena que se lo haya publicado. Y la pena es que se hizo una recepción mediática que ya fijó postura frente a determinados temas que, por lo que leemos de los círculos menores, serán corregidos profundamente en su redacción.

Frente a esto, lo que percibí en los medios profanos el martes por la mañana (en la Argentina) es que se decía que la Iglesia aceptaba el matrimonio homosexual como algo válido y valioso… Creo que cuando llegue el documento final se van a llevar un enorme chasco. En realidad, seamos sinceros, no se llevarán un chasco para nada. Es la forma de trabajar de los lobbys que quieren instalar determinados temas a partir de frases sueltas o datos falsos. Para ellos este documento provisorio fue una excelente excusa para hacerle decir a la Iglesia lo que ellos sueñan que diga.

Mi miedo es que con este Sínodo pase lo mismo que con el Concilio. El Papa Benedicto, en su último encuentro con el clero romano, nos contó que existieron dos Concilios Vaticanos II. Es decir, no dos acontecimientos distintos sino dos percepciones distintas del mismo acontecimiento. Uno fue el Concilio mediático, en el cual se difundían cuestiones parciales o las expectativas de quienes estaban atentos a lo que estaba pasando. Esto hizo creer a muchos que el Concilio decía tal o cual cosa cuando nunca lo dijo. Por otra parte estaba el Concilio de los Padres Conciliares, los que debatían y hablaban en el Aula y que cuajaron sus palabras a través de los documentos por todos nosotros conocidos. Este último es el verdadero Concilio y costó llevarlo a la práctica porque muchos vivían con la ilusión del “concilio mediático”. Espero que los católicos hoy nos demos cuenta de que esto puede estar ocurriendo con respecto a este Sínodo. Creo que la Oficina de Prensa Vaticana dio una ayudita para que esto ocurriera.

Centralidad de la Familia Cristiana

Ahora bien, debo también ser muy sincero en lo que quiero decir a continuación. También veo en algunos medios eclesiales una información bastante parcial del tema. Desgraciadamente se han tomado posiciones a favor de tal o cual postura y se la defiende a rajatabla (especialmente en contra de Kasper). Y uno ve con estupor que para algunas agencias informativas, especialmente españolas, la cosa más profunda pasa por la comunión a los divorciados que conviven en segunda pareja. Este tema forma parte de las discusiones… pero como parte de un paisaje más amplio y no precisamente como lo más importante.

No olvidemos que este Sínodo es para hablar acerca de la familia cristiana. Se escucha la realidad para ver cómo está la cuestión y para descubrir las distintas realidades a lo largo y ancho del planeta. Pero luego se posa la mirada en el mensaje de Jesús y en su Evangelio que nos da vida. Es desde Cristo que se quiere comprender a la familia y revalorizar su papel en el mundo de hoy.

Los problemas son muchos y muy variados, pero se solucionan evangelizando. Es decir, ayudando a la persona a entrar en la dinámica de la vida divina que nos transforma y nos hace alcanzar la plenitud de la vida. Esta es la función del Sínodo. Alguna vez le preguntaron al Papa, arriba de un avión, sobre el contenido de este Sínodo y él advirtió en no caer en casuística. ¿Qué significa esto? Que no pensemos en dar solución a tal o cual caso concreto sino que descubramos la maravilla del papel que el Señor ha dado a la familia. Y creo, por lo que puedo leer, que es el pensar de todos los padres sinodales.

2 Comentarios

  1. Gracias. Padre hace unos días que estaba esperando su mensaje claro como siempre un gran ABRAZO!!!

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