Les compartimos a continuación el texto del protocolo elevado a los intendentes de las distintas localidades de la Arquidiócesis de Paraná. Es una propuesta del Arzobispado que deberá ser refrendada por la autoridad civil competente. El mismo ha sido elaborado por Delegación Episcopal para la Liturgia y refrendado por el Pbro. Jorge Fontana este 16 de junio.

protocolo covid iglesia

Medidas de prevención a implementar en los templos de la Arquidiócesis de Paraná

El siguiente elenco de medidas de prevención, recoge las consideraciones elaboradas al respecto por la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Argentina, a través de su Secretariado Nacional de Liturgia (SE.NA.LI.), de fecha 26 de mayo de 2020; y tiene en consideración, además, todas las publicaciones que el Arzobispado de Paraná ha hecho sobre la materia desde el 12 de marzo de 2020 hasta el presente.

Por indicación del Sr. Arzobispo, las medidas publicadas en esta comunicación deberán ser aplicadas en todo el territorio de la Arquidiócesis de Paraná, a partir del momento en que se obtenga efectivamente, de parte de las autoridades civiles a quienes competa darla, la autorización para volver gradualmente a realizar las celebraciones litúrgicas y de piedad popular en los templos, con la participación física de los fieles.

Consideraciones generales:

1- Continúa prorrogada la dispensa del precepto dominical.

2- Aquellas comunidades que ya lo han venido haciendo desde el comienzo del aislamiento social preventivo y obligatorio, continuarán ofreciendo subsidios para la celebración dominical en los hogares como así también la transmisión de las celebraciones a través de los medios de comunicación disponibles.

3- Seguirá incorporándose la siguiente intención a la Oración de los Fieles en las celebraciones litúrgicas durante todo el tiempo que dure la presente emergencia sanitaria:

«Por nuestros hermanos enfermos a causa de la pandemia desatada por el COVID -19 (coronavirus) en nuestro país y en el mundo entero, por sus familias y todos las personas que cuidan de ellos: para que Dios nuestro Padre, por intercesión de María, conceda la pronta recuperación a los afectados y haga cesar el flagelo de esta peste. Oremos».

4- Se recomendará no participar de las celebraciones comunitarias, a las personas mayores de 65 años o a quienes tengan alguna enfermedad, que las hace parte de grupos de riesgo.

5- Los sacerdotes que tengan a su cargo templos donde habitualmente se realizan celebraciones, establecerán la capacidad máxima de fieles que pueden asistir a los mismos, tanto para las celebraciones como para la oración individual en otros momentos. Para esto, tomarán como criterio que dentro del templo, entre los fieles, se mantenga una distancia preferentemente de 2 metros, y de 1,5 metros como mínimo. Lo harán de la manera que consideren más práctica en cada lugar (ejm. quitando bancos; señalizando bancos donde poder sentarse y/o arrodillarse; estableciendo la cantidad de personas que se pueden sentar por banco; reservando para las celebraciones sectores para familias que viven juntas; reservando sectores para personas pertenecientes a grupos de riesgo que igual concurran al templo para las celebraciones; etc.)

6- Del punto anterior se desprende la necesidad de establecer una mayor oferta de celebraciones en aquellos lugares que la demanda así lo requiera. En orden a ello, los sacerdotes implementarán los mecanismos adecuados para organizar los cupos para la participación en las mismas.

7- Antes y después de cada celebración, se deberán extremar los cuidados en torno a la limpieza y a la desinfección del lugar, especialmente los bancos y otros elementos que las personas puedan tocar.

8- Los fieles deberán concurrir con tapaboca o barbijo mientras se mantenga esta medida para el resto de los espacios públicos. Habrá que alentar a que, si fuera posible, cada uno pueda llevar consigo alcohol en gel o algún producto similar para su propia limpieza y desinfección.

9- Aquellos templos que las tengan, deberán mantener vacías las pilas de agua bendita.

10- Se deberá colocar junto a las puertas de entrada y de salida de los templos, trapos mojados con agua con lavandina, que se renovarán periódicamente para desinfectar el calzado de los asistentes.

11- Los templos estarán lo más ventilados que se pueda, mientras se encuentren abiertos a los fieles.

12- En los templos en los que hay una tradición de venerar las imágenes religiosas besándolas o tocándolas, deberá buscarse el modo de que respetando estas expresiones de piedad popular, se evite este contacto.

13- En la medida que sea posible, se mantendrán abiertas las puertas de entrada y salida de las iglesias para evitar tocar los picaportes. Si esto no pudiera hacerse, habrá que buscar la mejor manera para impedir ese contacto, por ejemplo con un ayudante que, a modo de ostiario, reciba a los fieles en la puerta. En ese sentido sería adecuado que exista un equipo de colaboradores para que además de esta tarea también supervise la distribución de los fieles en los bancos, los distintos desplazamientos para evitar entrecruzamientos, el
respeto de la distancia de seguridad y el cuidado de la higiene y conveniente desinfección del templo. Asimismo se le pedirá a los fieles que no lleguen todos juntos a último momento para lograr que la recepción sea en forma gradual y organizada en vistas a no generar aglomeración en los accesos.

Sacramento de la EUCARISTÍA:

A) Santa MISA

14- Se procurará reducir el número de ministros que sirven en el altar junto con el sacerdote (por ejemplo: un solo acólito). Se evitarán, ordinariamente, las concelebraciones, salvo en aquellos casos en que los sacerdotes habiten en la misma casa.

15- Los acólitos y los lectores deberán utilizar el tapaboca como el resto de los fieles. No obstante, al leer, los ministros de la Palabra podrán quitarse en ese momento el tapaboca. Se recomienda cubrir los micrófonos con algún tipo de film que permita su limpieza y reemplazo al final de la celebración.

16- Con respecto al ministerio de la música sería prudente que haya un solo cantor o cantora con el acompañamiento de algún instrumento. Habría que evitar las hojas o libros de cantos, por lo que hay que elegir un repertorio conocido que pueda ser cantado por la asamblea, o utilizar algún recurso tecnológico que permita proyectar las letras de las canciones.

17- En el momento de la presentación de los dones, las ofrendas y los vasos sagrados deben estar ya próximos al altar, en la credencia: por lo tanto no se realizará la procesión de dones. Tanto el sacerdote como los ministros deberán desinfectarse las manos antes de comenzar esta parte de la celebración.

18- No se pasará la colecta como se hace de costumbre, sino que la ofrenda de dinero podrá hacerse de las siguientes dos maneras:

a) O por medio de un ministro que la recogerá durante el momento de silencio inmediato a la comunión o durante el canto de acción de gracias que habitualmente se realizada en ese momento;

b) O bien, será entregada por los fieles al final de la celebración en los recipientes que para tal fin se coloquen a la salida del templo.

Cualquiera sea la opción elegida, el sacerdote presidente o quien realiza el oficio de guía de la celebración, lo explicará convenientemente.

19- El cáliz, la patena y los copones, deberán estar cubiertos con la palia, corporal o tapa durante la plegaria eucarística.

20- Haciendo uso del carácter facultativo que tiene el rito de la paz, no se realizará durante este período.

21- Siempre en orden a evitar el contagio, al dar la comunión, se recomienda evitar el diálogo litúrgico habitual entre el ministro y el comulgante («El Cuerpo de Cristo». «Amén.»)

22- Los ministros que distribuyen la comunión deben extremar las medidas de higiene, lavándose y/o desinfectándose las manos antes y después de ese servicio. Tener en cuenta de no multiplicar su número innecesariamente y que presten su servicio los ministros mínimos indispensables.

23- En línea con la sugerencia realizada por la Conferencia Episcopal con anterioridad, se mantiene la recomendación de que la comunión eucarística se distribuya solamente en la mano. A propósito, aprovéchese para volver a catequizar a los fieles sobre el modo correcto de recibir la sagrada comunión de este modo.

24- Para la distribución de la comunión se deberá vigilar que se respete la distancia de cuidado al formarse las filas para acercarse a recibir la eucaristía. Si la disposición del templo lo permite, también puede verse el modo de organizar la comunión acercándose los ministros a las puntas de los bancos en dónde están sentados los fieles que vayan a comulgar.

25- Al finalizar la celebración hay que procurar una salida ordenada de la asamblea y evitar la agrupación de personas en la puerta y en el atrio.

26- Por lo expresado en el punto anterior, los sacerdotes evitarán dar el saludo habitual, que en los domingos y fiestas más concurridas suele darse en muchas comunidades, a los fieles, en la puerta del templo.

27- Las personas a cargo de la sacristía, deberán utilizar siempre el tapaboca, y tendrán un especial cuidado en la limpieza de los vasos sagrados y objetos para el uso litúrgico. Antes de tocar las formas eucarísticas para el relleno de los copones deberán lavarse y/o desinfectarse las manos.

B) Celebración de la Palabra de Dios y administración de la SAGRADA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA:

28- Obsérvense y aplíquense sobre este particular, según corresponda, las medidas establecidas para la celebración de la Misa (números 14 al 27).

C) Disposiciones para las CAPILLAS DE ADORACIÓN EUCARÍSTICA:

29- Siguiendo el punto 4 de las presentes medidas de prevención, se sugerirá a las personas mayores de 65 años y a las que se encuentren dentro de los grupos de riesgo, que se abstengan de concurrir a las capillas, hasta tanto pase la emergencia. No obstante, sígase invitándolas a tener momentos
fuertes de oración en sus domicilios y a participar de las iniciativas de Adoración eucarística por internet, que varias capillas vienen desarrollando durante este tiempo.

30- En cuanto a las medidas de higiene y prevención para su funcionamiento, cada sacerdote responsable de la capilla, adaptará y aplicará para la misma, del modo que juzgue más práctico y conveniente, lo dispuesto para los templos en general, en los números 5 al 13 de las presentes medidas de prevención.

Consideraciones en torno a la celebración de otras acciones litúrgicas:

31- Para todos los casos que siguen, será necesario sostener las medidas de higiene y cuidado general enunciadas más arriba en esta misma comunicación.

Sacramento del BAUTISMO:

32- Se procurará la participación solamente de los padres y padrinos y se seguirán las mismas indicaciones que fueron expuestas para la participación de los fieles en las Misas. Se deberá evaluar la conveniencia de aumentar el número de celebraciones bautismales para que se puedan respetar las medidas de cuidado y prevención.

33- El ministro deberá mantenerse a una distancia oportuna del bautizando y de sus padres y padrinos.

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34- Para la unción con el óleo de los catecúmenos y con el santo crisma, el ministro puede emplear un algodón que se incinerará al terminar la celebración. No obstante, antes y después de cada una de las unciones, deberá higienizarse cuidadosamente las manos, en especial si hay más de un bautizando.

35- En los ritos de recepción realizarán la signación en la frente solamente los padres y padrinos y se omitirá el gesto del «Efetá» en los ritos ilustrativos.

36- Para evitar cualquier contacto entre los bautizandos, no se utilizará el agua de la fuente bautismal. Se podrá usar una misma jarra desde la cual ir vertiendo el agua sobre los bautizandos o disponer tantos recipientes con agua como personas a bautizar.

37- Atendiendo a las circunstancias particulares, puede considerarse la posibilidad de acudir al rito breve.

Sacramento de la CONFIRMACIÓN:

38- Si en algún caso, por alguna razón particular, a juicio del sacerdote y con la aprobación del arzobispo, no fuera posible aplazar su celebración para después del fin de la presente emergencia sanitaria, se observarán las mismas condiciones que para la celebración de la Misa, limitando la participación física de los fieles a sólo el grupo familiar.

Sacramento de la RECONCILIACIÓN:

39- Se deberá buscar un lugar amplio (no un confesionario) que permita mantener la distancia de seguridad entre el sacerdote y penitente y al mismo tiempo garantizar la confidencialidad.

40- Tanto el fiel como el confesor deberán llevar el tapaboca y no habrá contacto físico entre ellos en la oración de absolución ni en el saludo.

41- En el caso de haber filas para la Confesión, se seguirán las recomendaciones generales con respecto a la distancia de seguridad que hay que respetar.

42- Al acabar el rito, se aconseja reiterar la higiene de manos y la limpieza de las superficies.

Sacramento de la UNCIÓN DE LOS ENFERMOS:

43- Se deberá mantener la distancia adecuada entre el ministro y el enfermo, como se propone para el Sacramento de la Reconciliación. Hay que evitar cualquier contacto físico con el enfermo y sus familiares, excepto el momento de la Unción.

44- También en este caso, como medio de protección del enfermo y propia, el sacerdote deberá utilizar el tapaboca.

45- El sacerdote, antes y después del contacto con los enfermos, deberá lavarse las manos con agua y jabón o con alcohol.

46- En la administración del óleo puede utilizarse un algodón como se ha indicado para el Bautismo.

47- Atendiendo a las circunstancias particulares, puede considerarse la posibilidad de acudir al rito breve.

Sacramento del MATRIMONIO:

48- Si en algún caso, por alguna razón particular, a juicio del sacerdote, no fuera posible aplazar su celebración para después del fin de la presente emergencia sanitaria, se observarán las mismas condiciones que para la celebración de la Misa, limitando la participación física de los fieles a sólo el grupo familiar.

Celebración de las EXEQUIAS:

49- Se tendrán en cuenta las normativas que las autoridades civiles van estableciendo para los servicios funerarios.

50- Para las celebraciones en los templos, incluidos los cinerarios, se deberán tener en cuenta los mismos criterios de la Misa, procurando solamente la participación de los familiares más directos.

51- El ministro debe usar el tapaboca y mantener una distancia de seguridad adecuada.

52- Aunque sea difícil en esos momentos de dolor, se deberá insistir en evitar los gestos de afecto que implican contacto personal y la importancia de mantener distancia de seguridad.

Disposición final:

53- Los sacerdotes que tengan a su cargo templos donde habitualmente se realizan celebraciones, deberán poner en conocimiento de los fieles las medidas de prevención consignadas en la presente comunicación, de la manera más conveniente, visible, práctica y clara posible.