“Padre, dame la parte de herencia que me corresponde”

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(Es continuación de una serie de entradas que comienzan aquí.)

Cuantos aspectos podemos observar en estas pocas palabras. En el fondo está la actitud de pensar que todo el mundo gira alrededor de mi persona. Y, por eso, corresponde que sean atendidas todas mis necesidades. No porque sea un derecho mío sino porque es un deber del otro proveerme de todo lo que necesito.

Hace unos días, en una tarde de calor bastante agobiante, salía de mi casa a eso de las cuatro de la tarde. Cerraba la puerta y, por la calle (vivo en un barrio en el cual la calle es para los vehículos y también para los transeúntes) venían cuatro púberes (13 o 14 años). Me saludaron “Padre, como le va”. Les devolví el saludo. Entonces uno me dijo: “¿No tiene una moneda?”. “¿Para qué?”, les repliqué. “Para comprarnos una gaseosa porque hace mucho calor”. Me acordé de mi papá y le respondí algo que una vez él me dijo: “La plata no se pide, se gana”. Inmediatamente saqué la conclusión que el término “padre” por el que se habían dirigido a mí era solamente marketinero. Las cosas que me gritaron fueron irreproducibles.

Esto que les cuento no es un hecho aislado (lamentablemente) dentro de nuestra sociedad argentina. “Yo, por ser yo, merezco que me des todo lo que necesito… es mas… ¡te lo exijo!!!” Pero no es solo una actitud nuestra, es lo que pone Jesús en la boca del hijo derrochador.

Fijémonos los términos de la frase. “Dame”. No es “¿me podés dar, por favor?”. Es un imperativo, una orden dada a quién tiene obligaciones frente a mí. Sin embargo, pide la “parte de la herencia que me corresponde”. Si el padre hubiera muerto, entonces la herencia va de acuerdo a la ley y se puede exigir lo que en justicia a uno le corresponde. Pero si el padre está vivo, el puede darle lo que quiere a quién quiera (y le decimos a eso donación). Y lo puede hacer, si quiere, mientras esté vivo o dejar las cosas en su poder hasta el momento de su muerte. El hijo no solamente se desubica en la exigencia de su pedido sino que, además, exige sobre algo que en justicia no le corresponde.

En los comentarios podemos aportar muchas situaciones (sociales, políticas, económicas, culturales, eclesiales) en las cuales esta actitud del hijo derrochador hoy se puede percibir. Sin intención de herir a nadie sino como mero examen de conciencia.

La parábola hace referencia a la misma cuestión de fondo, pero con otros personajes: el hombre frente a Dios. Un Dios al que le exigimos que nos provea de todo (para eso le rezamos tres Padrenuestros o vamos alguna vez a Misa o…). Y nos enojamos cuando no se saltea las leyes naturales y nos da el milagrito de la salud de mi madre o mi hijo… ¡Si Él está para eso! ¡Para satisfacer todas mis necesidades! ¿Acaso no es Padre?… Él debe hacer que River gane todos los partidos, la Selección Argentina juegue bien, el país salga pronto de la crisis sin ningún esfuerzo, los gobernantes sean honestos, yo consiga ese trabajo que no busco o ese aumento de sueldo que pido… la lista podría ser interminable. Pero la conclusión es la misma: Dios, por ser Dios, debe concederme todo lo que pido.

Esta actitud, ya sea frente a los demás como al Señor, es una verdadera chanchada de parte del que la pretende. A esta actitud la solemos calificar como soberbia cuando la vemos en otros. Cuando la tengo yo es simplemente “la actitud  de quién es consciente de sus derechos y los reclama”.

La continuamos aquí.

1 Comentario

  1. El egoísmo versus el servicio.
    Hasta donde creemos tener derecho a los bienes materiales y espirituales de nuestros padres y de Dios?
    Hablamos y exigimos mucho por nuestros derechos y beneficios, pero nos olvidamos o no tenemos presente siquiera nuestros deberes y obligaciones.
    El día que entendamos y vivamos el Servicio a los demás, nuestra vida se volverá grande, ya no estaremos esperando que nos den lo que queremos, ni renegaremos de lo que nos niegan.
    El hombre mas rico se hace mientras menos espera o pide. Porque sierviendo y amando lo tiene todo.
    Parece un contrasentido, pero es la Verdad misma.

  2. padre fabian como encuentro a jesus?
    a veces trato y vuelvoa hacer peor que antes…

  3. sigue adelante si hubiera tropiezo levantese sigue adelante no se caiga, no se quede en su lugar camine y anda

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