Nueva Evangelización y proselitismo

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Los lineamenta para el Sínodo de los obispos sobre “La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana” hacen una diferencia interesante entre evangelización y proselitismo (N° 5). Es algo que uno de entrada está de acuerdo con que no se deben identificar, pero… cuando nos aprietan en los conceptos comenzamos a patinar en el balbuceo de palabras y oraciones que nos justifiquen. Por lo menos, a mí me pasa eso. Por eso me pareció muy interesante la nota 17 en la cual un texto de Juan Pablo II (Ecclesia in Europa, 32) es muy revelador:

“… la nueva evangelización en modo alguno debe ser confundida con el proselitismo, quedando firme el deber de respetar la verdad, la libertad y la dignidad de la persona”.

Tres elementos valiosos que, a la vez y sin excluir ninguno en nombre de alguno de los demás, deben diferenciar una de otra actitud.

Me vinieron a la mente dos actitudes muy distintas: las de los fariseos y la de Jesús. A estos el Señor les reprocha:

“¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de la Gehena que ustedes!” (23,15).

La raíz misma del proselitismo está en estas palabras: hacer a alguien a mi imagen y semejanza. O a imagen y semejanza del grupo o sector que yo represento. Cuando esto ocurre se desata un proceso de despersonalización del “prosélito” que culmina en el cumplimiento ciego de ciertas normas que son interpretadas de acuerdo a la “iluminación” del guía que se encuentra al frente del movimiento. Es la recriminación que, a continuación, el mismo Jesús les hace en conjunto:

“¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.” (Mt 23,23-28).

Jesús, con sus palabras y actitudes, muestra el rotundo contraste con esta actitud. Parecería que hay en él algo de proselitismo intolerante cuando hace esta afirmación absoluta:

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí” (Jn 14,16).

Esta conciencia de su divinidad y lo absoluto y radical de toda referencia humana hacia él no es el contenido central de lo que estamos analizando (ver aquí). Pero es el punto de partida que nos ayuda a entender y sopesar sus actitudes. Para eso es necesario el análisis de una conducta concreta suya con alguien en particular. Podríamos elegir varios textos, pero creo que este es uno de los más evidentes:

“Luego se le acercó un hombre y le preguntó: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?.

Jesús le dijo: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos”.

¿Cuáles?”, preguntó el hombre. Jesús le respondió: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

El joven dijo: “Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?.

“Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme”.

Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes.” (Mt 19, 16-22).

Creo que aquí hay varias diferencias que nos ayudan a precisar la diferencia entre evangelización y proselitismo. Partamos de una actitud de interiorización de la ley que ayuda a no quedarse en la letra superficial. El proselitismo se contenta con dar algunas normas de pertenencia social que calmen la conciencia y solucione de manera fácil todos los interrogantes que el ser humano podría tener. La evangelización, por su parte, es un proceso de crecimiento interior en el cual la ley es una primera ayuda para que demos los primeros pasos. Pero el evangelizado debe aprender a desligarse de toda ley para encontrarse con el Dios vivo en el templo de su corazón y, allí, responderle de manera libre y total. En ese sentido, la verdadera evangelización no esconde los aspectos problemáticos sino que muestra la plenitud de la verdad para, desde allí, abarcarlos.

En la actitud de Jesús vemos dos aspectos que son complementarios.Primero, su convicción de ser el centro de decisión del discípulo: sígueme. Esto lo diferencia de cualquier otro maestro humano: su pretensión de convertirse en el centro de la vida misma del ser humano. El evangelizador católico no emula esta actitud: lo que se hace es presentar a Jesús como centro y referencia de la plenitud que el ser humano está buscando. Imita así a Juan el Bautista: “Es necesario que él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,30). Sumemos a esto una apelación a la libertad como punto de partida fundamental. Y la prueba es que el joven rico parte triste pero libre a vivir su vida. Y Jesús permite esa partida sin mostrar intenciones de retenerlo por la fuerza o por amenazas (infierno, por ejemplo) que coarten su decisión.  El evangelizador no es una persona paternalista, es decir, la que cuida de que su “hijo” viva seguro al calor de su palabra, impidiéndole el contacto con todo aquello que pone en peligro su existencia. El evangelizador propone y confía en el camino que ha desatado en el otro: es padre.

En todo esto podemos apreciar que se cumplen los tres valores que manifestaba Juan Pablo II: la verdad, la libertad y la dignidad de la persona.

1 Comentario

  1. Hola Padre de a poquito empiezo a leer de nuevo. Elegi esto porque se quiere hacer una motivación hacia este tema y la verdad que el Documento es tan grande que hay que tener ganas de leer tanta cosa.
    Pero al leer esto que vos escribis la verdad me dio ganas de verlo entero. ( lo que escribis es tu opinión ? o parte del Doc.? si lo que esta sombreado se que no es tu palabra pero….)
    Es re interesante el tema, por lo que escuché hoy y por esto que leo es buenísimo , sólo tenemos que pedir al E.S. nos asista para poder irradiar ese mensaje y no hacer proselitismo.
    Bendiciones

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