Los Parias de la India ayunan por sus derechos

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Escuchar hablar de los Dalit nos suena raro a los argentinos. Supongo que también a todos los que vivimos en este “hemisferio occidental y cristiano”. Pero hay más Dalit en la India que habitantes en la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay juntos… es decir, más que todos los habitantes del Mercosur.

Leyendo la Wikipedia podemos tener una idea de que se trata: “En el sistema de castas de la India, un dalit, panchamas, paria o intocable es una persona que, de acuerdo con las creencias hindúes tradicionales, se considera fuera de los varnas o castas. Varna se refiere a la creencia de que muchos humanos fueron creados a partir de diferentes partes del cuerpo de la divinidad Purusha, y la parte de la que cada varna fue creada define el estatus social de una persona en relación con aspectos como con quién puede casarse y qué profesiones puede desempeñar. Al estar fuera de las varnas, a los Dalits, históricamente, sólo se les ha permitido realizar trabajos más marginales. Se incluyen los trabajadores del cuero, llamados chamar; los granjeros pobres y los jornaleros sin tierra, los artesanos callejeros, artistas populares, lavanderos de ropa y otros. Tradicionalmente, eran aislados en sus propias comunidades, hasta el punto de que las clases superiores evitaban el contacto de sus sombras.”

La Agencia Fides nos informa que “de acuerdo con la organización internacional de defensa Dalit Freedom Network, el grupo incluye el mayor número de personas clasificadas como víctimas de la esclavitud moderna. También son el grupo humano que corre mayor riesgo de violencia y tráfico de seres humanos en el país.”

Pues bien, en este contexto, desde ayer lunes 25 hasta mañana miércoles 25 de julio, miles de parias están haciendo un ayuno masivo en las calles de Nueva Delhi como un signo de protesta ante las dicriminaciones que padecen. La protesta fue organizada por el Comité de Coordinación Nacional para los Dalit cristianos, por el Consejo Nacional de los Dalit cristianos, y la Conferencia Episcopal de la India.

La Agencia Fides informa que: “de acuerdo con la Constitución de la India o “Scheduled Castes Order”, “Orden de Castas”, la ley prevé préstamos económicos, recorrido educacial y social sólo para hindúes, budistas y dalits Sikh, mientras a los Dalit cristianos y musulmanes se les niegan estas oportunidades. Los obispos católicos del país dicen que el mayor obstáculo no es la Constitución, sino la renuencia de los líderes para extender los derechos básicos a los Dalit cristianos y musulmanes. Los obispos también expresaron la esperanza de que estas protestas incrementen la presión sobre los líderes del gobierno y favorezcan el cambio constitucional.”

Esta noche, en nuestro programa Tupambaé (FM Corazón 104.1 de Paraná) hablaremos de este tema y de la dignidad de todo hombre. Y lo haremos meditando el N° 22 de la Constitución Pastoral Gaudium es Spes del Concilio Vaticano II:

 “En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Porque Adán, el primer hombre, era figura del que había de venir, es decir, Cristo nuestro Señor, Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación. Nada extraño, pues, que todas las verdades hasta aquí expuestas encuentren en Cristo su fuente y su corona.

El que es imagen de Dios invisible (Col 1,15) es también el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En él, la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejantes en todo a nosotros, excepto en el pecado.

Cordero inocente, con la entrega libérrima de su sangre nos mereció la vida. En El Dios nos reconcilió consigo y con nosotros y nos liberó de la esclavitud del diablo y del pecado, por lo que cualquiera de nosotros puede decir con el Apóstol: El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gal 2,20). Padeciendo por nosotros, nos dio ejemplo para seguir sus pasos y, además abrió el camino, con cuyo seguimiento la vida y la muerte se santifican y adquieren nuevo sentido.

El hombre cristiano, conformado con la imagen del Hijo, que es el Primogénito entre muchos hermanos, recibe las primicias del Espíritu (Rom 8,23), las cuales le capacitan para cumplir la ley nueva del amor. Por medio de este Espíritu, que es prenda de la herencia (Eph 1,14), se restaura internamente todo el hombre hasta que llegue la redención del cuerpo (Rom 8,23). Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos dará también vida a vuestros cuerpos mortales por virtud de su Espíritu que habita en vosotros (Rom 8,11). Urgen al cristiano la necesidad y el deber de luchar, con muchas tribulaciones, contra el demonio, e incluso de padecer la muerte. Pero, asociado al misterio pascual, configurado con la muerte de Cristo, llegará, corroborado por la esperanza, a la resurrección.

Esto vale no solamente para los cristianos, sino también para todos los hombres de buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de modo invisible. Cristo murió por todos, y la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina. En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual.

Este es el gran misterio del hombre que la Revelación cristiana esclarece a los fieles. Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera del Evangelio nos envuelve en absoluta obscuridad. Cristo resucitó; con su muerte destruyó la muerte y nos dio la vida, para que, hijos en el Hijo, clamemos en el Espíritu: Abba!,¡Padre!”

Es que en Cristo, el hombre nuevo, la humanidad se renueva, liberándose de la maldad del pecado. Por eso creemos en la posibilidad de una humanidad nueva donde todo hombre es mi hermano.

1 Comentario

  1. Cuantas cosas dise padre,Dios permitaque todos lo que leamos este articulo que se toma usted con pasiencia y amor a escribir, comprenadamos lo que en otros lugares pasa ,no solo la Argentina pasa muchas veces por esclavidad, habre, trafico de drogas, y cuantas cosa mas que nombrarlo ya no seria novedad, recuerdo hace 20 años cuando fui al Impenetrable, Mision Nueva pompeya, quede muy desconsertada al ver a los hermanos aborigenes, vivr como Dios los trajo al mundo, ver a los wichi trabajar sin salarios y niños llevados al Paraguy sin preguntar nada a nadie entran gente y hacian desastres, ver pistas clandestinas para avionetas que trafican drogas, y preguntar al hermano franciscano hermano ( fulano ) como puede ser esto? y sentir que pregunte algo que no tenia que preguntar, llore, no por no tener respuestas, sino por que nadie hacia nada, hoy a DIOS gracias, Micion Nueva Ponpeya ( el Impenetrable) ya esta cambiado en algunas cosas, es un lindo pueblo, pero en lugares que llaman puesto ahi, nadie se mete ni muestra nada, Dios permita que un dia alguien aparte de DIOS haga justicia y puedan saber lo que sucede ahi.
    Espero no molestar a nadie con la verdad, y gracias por su Evangelizacion. Paz y Bien…

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