Lo fundamental y lo accesorio

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Hernán subió a su blog una entrada muy interesante: Lo que llena. Es, podríamos decir así, una recensión personal de su lectura del segundo libro de Benedicto sobre Jesús. Se las recomiendo.

Me quedé pensado con esto que el pone como una aclaración a pié de página (es decir, algo que no es lo central pero que es consecuencia de lo que se está escribiendo en el cuerpo del artículo):

A juzgar por los blogs católicos, primero tenemos que tomar posición frente a los temas realmente urgentes: aborto, lobby gay, anticoncepción, eutanasia, pornografía, rock satánico, tatuajes y piercing; Marx, Freud, Kant, Rousseau, Hitchens y Dawkins; cientifistas, izquierdistas, capitalistas y neocons; papólatras juanpablistas, opusdeistas, ucatomistas, tradis y progres, preconciliares y postconciliares, sedevacantistas, lefevbristas, filo-lefevbristas, anti-filo-lefevbristas y anti-anti-filo-lefevbristas; novusordistas, Trento, barroco, comunión en la mano, comunión de rodillas, guitarras, mantillas, sotanas, casullas, estolas y filacterias; herejes confesos, quintacolumnistas, teólogos inseguros, exégetas modernistas, biblistas saboteadores; Pagola, Raymond Brown y Dan Brown; Schonborn, Kasper y Küng; Benedicto XVI, Pablo VI y Pío X; Maciel, Sodano, Iraburu, Williamsom; jesuitas, franciscanos y dominicos; el cura villero y la monja abortista; el párroco fulano y el obispo mengano… y así. Demasiado material para enjuiciar. Si aclara el panorama en nuestra vida, habrá tiempo para lo otro, y si no, mala suerte. En todo caso, no seremos santos, pero bueno, estamos peleando por la supervivencia de la Iglesia, nada menos, ¿no?

Es cierto… nos detenemos en lo accesorio y nos olvidamos de lo fundamental. Hace un largo tiempo subí una entrada sobre la esencia del cristianismo. A ella me refiero para volver a recordar lo central. A ella y a lo que dice Jesús en el Evangelio proclamado en las Misas de este domingo (Jn 14,6):

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.

Todo el resto, sobre todo esas grandes peleas que nos recuerda Hernán, es comentario. La gran pregunta, frente a las palabras absolutas de Jesús, es: ¿crees esto?

 

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