Hace unos minutos miraba por Televisión el acto conmemorativo de la caída del Muro de Berlín. Era lo que la TV internacional nos transmitía. Para enterarse de otras cosas, visiten a Martha que desde la misma Alemania seguro nos contará muchos detalles a los que, de otra manera, no accederemos.Berliner Mauer

Me encantó el signo que eligieron para la conmemoración: derribar mil fichas de dominó gigantes en efecto cascada. Es que lo que ocurrió con el muro fue eso: una ficha más de un acontecimiento que dio final (de manera anticipada) al siglo XX. Por eso me alegré cuando vi que sería Lech Walesa quién daría el primer empujón. Sepamos que la caída del muro de Berlín no hubiera ocurrido sin la acción de dos polacos. Uno, este electricista que luego sería presidente de su país. Otro, un intelectual creyente que abrazó el sacerdocio y pastoreó a la Iglesia Católica durante 27 años: Juan Pablo II. Sin el catolicismo, el mundo hoy no sería el que conocemos. Ghandi recuperó la India para sus habitantes a través de la acción pacífica. Su acción es reconocida por todos. Pero, también, se olvida que mucho más que la India, se recuperó el mundo de una ideología que lo oprimía a través del camino pacífico. Y lo hicieron estas dos personas.

Me molesté bastante, y cambié de canal a América 24, cuando una periodista de TN se refirió a Walesa como alguien que «suponían» (ellos) que fue apoyado por Juan Pablo II solamente cuando este estuvo preso. Estos periodistas (que ignoran la actuación de los católicos y por eso suelen hablar tan mal de una Iglesia que no conocen y, por eso, no comprenden) ni siquiera leyeron al diario de mayor tirada de su multimedio. Allí, en una entrevista a Walesa, este les abría su corazón. Un dato: fue alguien de Misa y comunión diaria el que aprendió el camino del activismo político y sindical en paz para derribar los muros de la ideología. La Doctrina Social de la Iglesia se hace carne en quienes se animan a ponerla en práctica.

También es un llamado de atención para nosotros, católicos. Es impresionante la cortedad de nuestra memoria histórica. Por eso nos creemos el cuento que los creyentes no tienen nada que ver con la ciencia, con la historia y con el progreso del mundo.

ACTUALIZACIÓN: los invito a leer esta noticia de Zenit.

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Sacerdote. Párroco. Viejo bloguero que sigue utilizando las redes para evangelizar. En las buenas y en las malas... ¡hincha de River!