Ya avanzaremos con la simplicidad de Dios. Pero, antes, hay algo en la revelación que introdujo un problema que es de difícil resolución… racional. Es la pretensión de Jesús de ser el Hijo de Dios hecho hombre (Jn 19,7). Es el regalo del Espíritu Santo que hace luego de su resurrección (Jn 20,22). De esta manera se abre una ventana en el misterio del altísimo: una parte de la cortina se corre y podemos entrever algo de su intimidad. Ver no significa abarcar. Simplemente contemplar una parte y, después, tratar de entender lo contemplado (la fe que busca la inteligencia diría San Anselmo).

Ese misterio que irrumpe es lo que la Iglesia celebra hoy litúrgicamente: la Santísima Trinidad, en el nombre de la cual hay vida en nosotros por el bautismo (Mt 28,19). El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: y aquí la razón se vuelve loca. ¿Recuerdan lo que dije en su momento sobre que la fe no es racional sino razonable? Una fe racional nunca plantearía la Trinidad en Dios. Ya son suficientes los problemas para vérselas con la Unidad.

La fe que razona sobre el dato revelado siempre tiene la sensación de que hace agua con los conceptos. O nos quedamos en cuestiones abstractas que supongo sacan una sonrisa en el Señor por nuestras limitaciones. O preferimos las expresiones poéticas, más cercanas pero más imprecisas. Como ejemplo de lo limitado de nuestro lenguaje, les copio el Prefacio que usamos en la Misa de hoy.

Realmente es justo y necesario,

es  nuestro deber y salvación

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno.

Que con tu Hijo único y el Espíritu Santo

eres un solo Dios, un solo Señor;

no en la unidad de una sola persona,

sino en la trinidad de la única divina naturaleza.

Y lo que creemos de tu gloria

porque tú lo revelaste,

lo afirmamos también de tu Hijo

y del Espíritu Santo, sin diferencia alguna.

De modo que al proclamar nuestra fe

en la verdadera y eterna divinidad,

adoremos la distinción de las personas,

la unidad de la naturaleza

y la igualdad de su poder.

A quien alaban los ángeles y los arcángeles,

los querubines y los serafines,

que no cesan de aclamar a una sola voz:

Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosana en el cielo.

Bendito el que viene en el nombre del Señor.

Hosana en el cielo

Unidad, Trinidad, persona, naturaleza… un resumen perfecto de siglos de búsquedas de términos humanos que dejen entrever algo del misterio… sin estar tan errados.

Dios es simple. Nosotros somos complejos. Por eso son complejos nuestros conceptos para asomarnos a su intimidad. Como Job, tenemos que reconocer nuestra pequeñez frente a su grandeza.

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Sacerdote. Párroco. Viejo bloguero que sigue utilizando las redes para evangelizar. En las buenas y en las malas... ¡hincha de River!