La santidad es un vacío que se llena

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Cristina dejó este precioso testimonio personal en la entrada que recogía parte de la Catequesis de Benedicto sobre San Juan de la Cruz. Se los comparto como entrada porque es precioso y nos ayuda muchísimo en nuestra propia vida de la fe. Está casi igual que el original, pues me tomé la libertad de corregir en parte la puntuación y poner completas las palabras que ella abreviaba. Que sea de provecho.

“La santidad no es un cumplimiento de uno mismo ni una plenitud que se da. Es un vacío que se devuelve y que se acepta y que Dios viene a llenar en la medida en que uno se abre a su plenitud.

…Muchas veces intentaba comprender este camino

…muchas veces mi alma se resistía ante los designios que Dios tenia y tiene para mi

…muchas veces decía que lo amaba y sin embargo era un amor desbastado, un amor a conveniencias. Sólo El pudo quitar las vendas que mis ojos tenían para darle lugar a esa paz que había perdido y que tanto buscaba, y fue cuando comprendí que mis enemigos astutos solo buscaban engañarme para verme derribada, para que me vea al borde de un abismo sin fin, sin ganas ni aliento a continuar en esta lucha constante con una sociedad corrompida. Estos enemigos que se han insinuado en mi intimidad. Que son nada mas ni nada menos que una parte de mi misma, la rebeldía interior y mi amor propio, que daban lugar a la falsa libertad. Ellos endurecían a mi corazón y lo desgastaban para alejarme de El, de mi Padre, el que me creó, el que me sostiene. Para alejarme de Jesucristo ¡mi Señor! El que me rescató y purifica cada día. Para alejarme del Santo Espíritu  que me guía e infunde en mi ser ¡todo el amor de la Trinidad!

La imaginación se creía dueña de la casa, trastornaba todo mi interior y la razón se dejaba engañar de los sentidos, dando lugar a la confusión, al desaliento, a la palabra picante, al sarcasmo y obstruían el camino de mi Padre, con obstáculos imaginarios. Estos grandes enemigos de Dios lograban que yo retroceda y me pierda. Pero El escogió a mis auxiliares y me llevo a mostrarme que solo El es el Soberano de mi ser; pidiéndome obediencia y sumisión a su Voluntad. Así fue como volvió en mi interior la luz y a reinar El nuevamente en mi corazón y mi caminar solo lo hago con mi guía, seguro a quien me entrego a cada instante y me abandono en El, oh mi buen Jesús, mi divino ejemplar, que tiene poder absoluto sobre mi, ¿a quien iré, sino a Ti? Tu tienes Palabra de vida eterna, mi voluntad solo concentra toda su energía en el acto de amor, venga la tristeza, la soledad que ya no temo estoy en compañía de mi Padre.

Tengo en mi la fuente de la felicidad y mi único y gran deber es anularme, desaparecer, arrojarme por completo en el seno de su Divina Providencia y dejándolo actuar solo a El. Yo nada soy El todo lo tiene, todo lo puede y solo El cuidará y velará por las preciosas almas de mis familiares. Yo solo soy instrumento en sus preciosísimas manos. El es el dueño de mi ser. Por eso le ofrezco cada día mi alma para que la santifique y la una mas a El. Le entrego mi cuerpo para que  lo conserve o lo destruya según su gusto. Entrego mi vida para que El la tome en el momento que haya escogido y en las circunstancias que halla determinado. Vivo el presente: el pasado y el futuro ya no existen para mi.

Sólo me contenta el ser fiel, siguiendo su Santa Voluntad, aceptándolo todo y tratando entregarle mis acciones diarias, por pequeñas que sean, pero llenas de amor. Este amor que cada día recibo de El que me llena y que vacío en mi prójimo como El me lo manda.

Así estoy hoy, vacía pero llena a la vez. Sé que  entenderá perfectamente por que es un estado que solo quien ama verdaderamente lo puede comprender. Por que así se vive, sin pensamientos, sin obstáculos, sin metas, dejando actuar al Soberano Maestro. Una y mil veces me mostró el camino y nada puedo cambiar sino seguir y aceptar todo cuanto mande, y el retroceder para mi seria una perdición cierta.

Pensar es bueno, orar es mejor todavía pero ¡AMAR LO ES TODO!!!! Es olvidarse, es sacrificarse. Mi ambición no tiene limites, el imperio que quiero gobernar es mi corazón. Quiero que todas mis aspiraciones sean para el Señor. No quiero aquí sino amar y extender el reino del amor. ¿No hay otra cosa mas hermosa y mas divina? No lo hay ¡SI DIOS ES AMOR!!!!!!!!”

1 Comentario

  1. Gracias, que gran testimonio, a mi me ha impresionado es el titulo del comparitr la santidad es un vacio que se llena creo que es verdad ahora lo comprendo mil gracias padre un saludo

  2. Este es el camino que he buscado muchos años; y por fin lo encontré, gracias Padre………

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