La piedad popular debe reflejar autenticidad evangélica, eclesialidad y el ardor misionero

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Tales son las características con las cuales el Papa Francisco ha descripto a la piedad popular. Ha sido en el marco de la peregrinación mundial de las hermandades y cofradías de todo el mundo a Roma, con motivo del Año de la Fe.

Es muy interesante que, para iluminar este acontecimiento, haya usado del magisterio de los obispos latinoamericanos reunidos en Aparecida. Así les dijo a los presentes:

“La piedad popular, de la que son una manifestación importante, es un tesoro que tiene la Iglesia, y que los obispos latinoamericanos han definido de manera significativa como una espiritualidad, una mística, que es un «espacio de encuentro con Jesucristo». (…) Los obispos latinoamericanos han dicho que la piedad popular, de la que ustedes son una expresión es « una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia»”.

Para que sea en verdad una mística popular la piedad debe revestirse de autenticidad evangélica:

“Acudan siempre a Cristo, fuente inagotable, refuercen su fe, cuidando la formación espiritual, la oración personal y comunitaria, la liturgia. A lo largo de los siglos, las Hermandades han sido fragua de santidad de muchos que han vivido con sencillez una relación intensa con el Señor. Caminen con decisión hacia la santidad; no se conformen con una vida cristiana mediocre, sino que su pertenencia sea un estímulo, ante todo para ustedes, para amar más a Jesucristo.”

Cuando esta fidelidad a Cristo se realiza, de la mano viene la segunda característica, la eclesialidad:

“La piedad popular es una senda que lleva a lo esencial si se vive en la Iglesia, en comunión profunda con sus Pastores. Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia los quiere. Sean una presencia activa en la comunidad, como células vivas, piedras vivas. (…) Amen a la Iglesia. Déjense guiar por ella. En las parroquias, en las diócesis, sean un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana. Veo en esta plaza una gran variedad de colores y de signos. Así es la Iglesia: una gran riqueza y variedad de expresiones en las que todo se reconduce a la unidad, al encuentro con Cristo.”

Y la fe vivida en Iglesia lleva al compartir lo que se vive con los demás. Es la tercera característica que debe desarrollar una auténtica piedad popular, la “misionariedad”:

“Tienen una misión específica e importante, que es mantener viva la relación entre la fe y las culturas de los pueblos a los que pertenecen, y lo hacen a través de la piedad popular. Cuando, por ejemplo, llevan en procesión el crucifijo con tanta veneración y tanto amor al Señor, no hacen únicamente un gesto externo; indican la centralidad del Misterio Pascual del Señor, de su Pasión, Muerte y Resurrección, que nos ha redimido; e indican, primero a ustedes mismos y también a la comunidad, que es necesario seguir a Cristo en el camino concreto de la vida para que nos transforme. Del mismo modo, cuando manifiestan la profunda devoción a la Virgen María, señalan al más alto logro de la existencia cristiana, a Aquella que por su fe y su obediencia a la voluntad de Dios, así como por la meditación de las palabras y las obras de Jesús, es la perfecta discípula del Señor (cf. Lumen gentium, 53). Esta fe, que nace de la escucha de la Palabra de Dios, ustedes la manifiestan en formas que incluyen los sentidos, los afectos, los símbolos de las diferentes culturas… Y, haciéndolo así, ayudan a transmitirla a la gente, especialmente a los sencillos, a los que Jesús llama en el Evangelio «los pequeños». En efecto, «el caminar juntos hacia los santuarios y el participar en otras manifestaciones de la piedad popular, también llevando a los hijos o invitando a otros, es en sí mismo un gesto evangelizador» (Documento de Aparecida, 264). Sean también ustedes auténticos evangelizadores. Que sus iniciativas sean «puentes», senderos para llevar a Cristo, para caminar con Él. Y, con este espíritu, estén siempre atentos a la caridad. Cada cristiano y cada comunidad es misionera en la medida en que lleva y vive el Evangelio, y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quien se encuentra en dificultad. Sean misioneros del amor y de la ternura de Dios.”

De esta manera también el Papa Francisco nos está hablando a nosotros. En mi Iglesia Local no existen las Cofradías con la tradición que tienen en Europa. Que yo sepa, en Paraná solamente existe la Cofradía de la Virgen del Rosario, fundada por decreto del gobernador en 1.819, pero no tiene vida que se manifieste exteriormente. ¡Qué bueno sería poder te tenga visibilidad como, por ejemplo, tienen en España! ¿Alguien conoce alguna Cofradía de Argentina que se exprese públicamente?

1 Comentario

  1. Hola Padre. En Córdoba, nuestra Patrona es la Virgen del Rosario del Milagro. Para su día se hace la procesión (es la más convocante y la fiesta más grande) por el centro de la ciudad y un acto presidido por el Señor Arzobispo. Su imágen se encuentra en el Santuario Ntra. Sra. del Rosario del Milagro Basílica Santo Domingo. Porsupuesto que tiene Cofradía adonde se promueve el rezo del Rosario que se reza diariamente en público en la basílica. Además hay una réplica que visita diferentes iglesias, Legislatura, y diferentes lugares en la ciudad y toda la provincia. En cada lugar se cuenta su historia y se promueve el rezo del Rosario. Sé que hay otras Cofradias de otras iglesias en Cordoba pero no las conozco bien. Gracias por todas sus publicaciones, son muy interesantes

  2. ¿Viste este video Padre? Es viejito, yo lo descubrí hace poco, me recordó el tema de tu artículo… Trata distintos temas, y entre los minutos 8:30 y 11:30 se expresa el entonces Cardenal Bergoglio sobre la Piedad Popular (más al final del tiempo que te señalo) dándole mucha importancia en nuestro continente… Además de decir que es una gran reserva espiritual, señala que “aún no ha sido destruida”, y que él (esto es lo más lindo) “apuesta a la fe de nuestro pueblo” como el instrumento a partir del cual el Señor se valdrá para salvarnos del relativismo…

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