Un hombre se viste de mujer, se infla las lolas y esconde alguna cosa, pega cuatro grititos  (con voz aflautada) por sus «derechos», consigue un documento de identidad con su «nuevo nombre» y… es nombraDO «mujer del año« por la «Comisión de Familia y Mujer de la Cámara de Diputados» de la Nación Argentina».

En el «Salón de los Pasos Perdidos» una diputada de la comisión y unos pocos se retiran. El resto aplaude furiosamente. Once mujeres que previamente habían competido contra este señor, por su lucha contra el paco, la pobreza, en defensa del ambiente y por los derechos humanos, miraban… ¿entendiendo lo que pasaba?

Si las mujeres argentinas no se pronuncian contra esta afrenta a su «genero», entonces nunca las quiero escuchar hablar de machismo o cosas parecidas. No se lo merecen porque permiten que en nombre de su silencio (el que calla otorga) se cometan estos… ¿disparates?

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