Ese es el resultado de un estudio de una Universidad Australiana.

Hace un tiempo comenté, desde la experiencia personal del trato con una madre/esposa joven, la frase de un juez argentino, el cual proponía tener una planta de marihuana en el balcón para, así, contrarrestar el narcotráfico. En los comentarios se dio un intercambio interesante de experiencias y opiniones, de todo tipo y abriendo la mirada hacia otras aristas que tiene el tema. Rescato, porque viene a colación de lo planteado hoy, estas dos. Rosas Verdes decía:

Hay que ser muy iletrado para achacar a la marihuana comportamientos violentos. Entre ninguno de sus efectos está la ira o la alteración violenta de la conducta.

Por otra parte, Rubén, en el contexto de un interesante comentario, afirmaba:

Soy una persona de bien que contribuye al bienestar de mi ámbito social y también consumo ocasionalmente algún cigarrillo o licor de marihuana, pero eso no hace que convierta en lo que piensan aquellas personas que hablan como si supieran pero no comprenden la experiencia. Soy abstemio, no consumo ni aspirinas y antes de mi primer experiencia veía, desde mi ignorancia los mismos demonios. (…)

Me muevo en un hambiente intelectual y artístico, y en otro comunal, en donde comparto mi costubre ocasional con muchas personas de bien, profesionales, gente de familia, artistas, etc. Ninguno vinculado a la criminalidad. Es cierto que algún desinformado o apasionado (tal vez por conocimiento de alguna historia que le duela o lo confunda), va a pensar ¿de que otra forma pude pensar un adicto? Lo ciero es que entiedo que el Dr. Zaffaroni es una de las inteligencias privilegiada de nuestro país y sin duda el mayor constitucionalista de los últimos tiempos opacado por los prejuicios que no permiten escuchar lo que exactamente dicho.

Por último, quiero aclarar que no soy un adicto ya que en tal caso no podría pasar seis meses sin consumir como es mi caso actual (por cierto, también fumo tabaco y si soy adicto a eso a pesar de tenerlo prohibido por tener un marcapasos.)…

Por eso es importante aportar a la discusión una información puramente científica. Es un informe, que me llegó gracias al servicio de Aceprensa:

En un artículo publicado en la revista especializada Archives of General Psychiatry (9-03-2011) con el título de Cannabis use and earlier onset of psicosis, un grupo de investigación, coordinado por personal de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) ha realizado la labor de analizar y sintetizar en conjunto los resultados de 83 investigaciones diferentes sobre el tema, involucrando a 22.000 participantes.

La ficha del estudio concluye (en inglés como en el original y luego la traducción al castellano que me proporciona Google):

Conclusions The results of meta-analysis provide evidence for a relationship between cannabis use and earlier onset of psychotic illness, and they support the hypothesis that cannabis use plays a causal role in the development of psychosis in some patients. The results suggest the need for renewed warnings about the potentially harmful effects of cannabis.

(Conclusiones Los resultados del metanálisis proporcionan evidencia de una relación entre el consumo de cannabis y la aparición más temprana de la enfermedad psicótica, y apoyan la hipótesis de que el consumo de cannabis tiene un papel causal en el desarrollo de la psicosis en algunos pacientes. Los resultados sugieren la necesidad de renovar las advertencias sobre los posibles efectos perjudiciales del cannabis.)

No se afirma que la marihuana produzca esquizofrenia. Pero hay «evidencia científica» que la adelanta a quienes tienen cierta disposición a la enfermedad. Tal vez no le cause problemas al comentarista Rubén, pero si le pudo haber afectado al caso que yo citaba en mi artículo. Y la pregunta queda en el aire… ¿vale la pena arriesgarse?

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Sacerdote. Párroco. Viejo bloguero que sigue utilizando las redes para evangelizar. En las buenas y en las malas... ¡hincha de River!