La Madre del amor hermoso

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El Texto de la Carta a las Familias para meditar en este día de la Novena a la Virgen de la Medalla Milagrosa es el siguiente:

La historia del “amor hermoso” comienza en la Anunciación, con aquellas admirables palabras que el ángel dirigió a María, llamada a ser la Madre del Hijo de Dios. De este modo, Aquel que es “Dios de Dios y Luz de Luz” se convierte en Hijo del hombre; María es su Madre, sin dejar de ser la Virgen que “no conoce varón” (cf. Lc 1, 34).

Como Madre-Virgen, María se convierte en Madre del amor hermoso. Esta verdad está ya revelada en las palabras del arcángel Gabriel, pero su pleno significado será confirmado y profundizado a medida que María siga al Hijo en la peregrinación de la fe.

Cuando hablamos del “amor hermoso”, hablamos, por tanto, de la belleza: belleza del amor y belleza del ser humano que, gracias al Espíritu Santo, es capaz de este amor. Hablamos de la belleza del hombre y de la mujer: de su belleza como hermanos y hermanas, como novios, como esposos. El evangelio ilumina no sólo el misterio del “amor hermoso”, sino también el no menos profundo de la belleza, que procede de Dios como el amor. El hombre y la mujer, personas llamadas a ser un don recíproco, provienen de Dios. Del don originario del Espíritu Santo, “que da la vida”, brota el don mutuo de ser marido o mujer, así como el don de ser hermano o hermana.

El “amor hermoso” se aprende sobre todo rezando. En efecto, la oración comporta siempre, para usar una expresión de san Pablo, una especie de escondimiento con Cristo en Dios: “su vida está oculta con Cristo en Dios” (Col 3, 3). Sólo en semejante escondimiento actúa el Espíritu Santo, fuente del “amor hermoso”. Él derrama ese amor no sólo en el corazón de María y de José, sino también en el corazón de los esposos, dispuestos a escuchar la palabra de Dios y a custodiarla (cf. Lc 8, 15). El futuro de cada núcleo familiar depende de este “amor hermoso”: amor recíproco de los esposos, de los padres y de los hijos, amor de todas las generaciones. El amor es la verdadera fuente de unidad y fuerza de la familia.

Hoy rezamos los Misterios de Dolor

1- La oración de Jesús en el huerto de los Olivos.

2- Los azotes de Jesús atado a la columna.

3- La coronación de espinas del Hijo de Dios.

4- Jesús camino al Calvario con la cruz a cuestas.

5- La crucifixión y muerte del Hijo de Dios.

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