La dura experiencia de crecer en la fe

366

Esta foto la saqué en el último campamento. La pregunta es de rigor: ¿A qué hora obturé la cámara?

El efecto producido por la cámara parece invertir el momento preciso que se está viviendo. Aunque no lo crean: ¡fue tomada en plena siesta de un invernal día soleado! El reflejo del sol en las aguas mansas del arrollo oscurece la claridad del entorno.

Me encantan este tipo de fotos. Ya tengo varias parecidas. Es que me hacen pensar mucho en la vida de la fe y la oscuridad en la cual solemos transitarla cuando vamos creciendo en ella. Parece una paradoja, pero es así.

Cuando la aventura comienza lo emocional, sobre todo si la conversión fue de joven o adulto, impregna las actividades cotidianas. Los sentimientos han sido alcanzados y nos parece experimentar la cercanía del Dios vivo en todos los pequeños acontecimientos. Y esto es real… pero es el comienzo. Luego el Señor nos va purificando… para que crezcamos. Y crecer siempre fue una experiencia dolorosa. Se nos quita lo afectivo para que busquemos al Creador más allá de estas muletas: como la madre que está en vela cuidando al hijo enfermo… no lo “siente” pero percibe que allí está la verdad de su existencia en ese momento.

Luego somos purificados en la inteligencia. No porque es malo pensar: podemos conocer porque así fuimos creados por el Inteligente. Simplemente debemos aprender a ser humildes: nunca abarcaremos al Señor con nuestros pensamientos. Así vamos entrando de manera más profunda al Misterio y a esa luz que proyecta sobre nuestra vida cotidiana.

Finalmente, somos purificados en la fe. No vemos, no sentimos… solamente sabemos que Él está y yo me muevo y existo en Él. Es la noche oscura que padeció la Madre Teresa de Calcuta durante casi toda su vida de caridad al servicio del necesitado.

(Relacionado con esto está el tema de las edades de la vida espiritual. Quien quiera leer algo de provecho al respecto puede hacerlo desde este link.)

Cuantas veces nos quejamos de que ya las cosas no son como antes. O, frente a las “dificultades” para vivir la fe nos alejamos. Esta canción de Martín Valverde hace referencia al tema.

Pablo tenía una queja para con los de Corinto:

“Por mi parte, no pude hablarles como a hombres espirituales, sino como a hombres carnales, como a quienes todavía son niños en Cristo. Los alimenté con leche y no con alimento sólido, porque aún no podían tolerarlo, como tampoco ahora, ya que siguen siendo carnales.” (1Cor 3,1-3)

Leche espiritual… alimento sólido… crecer en la vida de la fe: ¿por dónde andamos cada uno de nosotros?

1 Comentario

  1. A veces cuando mas parece que el Señor se aleja, es cuando mas atento y cuidadoso es con nosotros, una caracteristica del despertar espiritual es presisamente el factor DESESPERACION es ahi en lo mas profundo y obscuro de la noche cuando realmente viene la rendicion, la impotencia y la desesperacion, y ahi es cuando El hace su aparicion, y con toda su luz inunda el corazon marchito, tumbado, adolorido…. lo se por experiencia, para vivir una conversion real, hay que vivir una experiencia real de Dios…. si no es asi, el autoengaño puede ser tan cruel…. saludos y bendiciones

  2. Escuché la canción de Valverde y me hace acordar a cuando nosotros decimos que Dios nos quita los caramelos para que lo vivamos a El por El mismo y como dice el cantante, es que has crecido ¡buenísimo! y esos momentos tienen que ver con esas noches oscuras donde no se lo siente a Dios pero la certeza que está es muy fuerte. Aconsejo también para conocer las etapas de la oración mística-contemplativa “Las Moradas de Sta Teresa” , no es facil, pero el que tiene interes puede pedir otros libros que son introducción , para despues entender mejor.

Tu opinión nos interesa.

Ingrese su comentario
Entre su nombre aquí