La cotidianeidad conventual

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Amenacé varias veces con esta entrada, pero se me fue pasando el tiempo y no lo hice. Así que les cuento como es la rutina diaria en el Convento (por lo menos, para mí).

Para los Monjes, el día comienza a las cinco en que se levantan. Luego tienen la Oración de la Madrugada (a las 5.30) y la Lectio Divina personal hasta 8.00.

Yo me levanto a las 6.45. Me preparo unos mates y leo la Biblia o algún libro de espiritualidad (es la Lectio Divina). A las 8.00 se celebra la Misa, incluida en  ella la Oración de la mañana (Misa con Laudes, para los entendidos).

Luego hay un trabajo personal hasta cerca del mediodía (cada uno regula el tiempo que le dedica y lo puede continuar a la tarde si así lo desea). A mi me toca limpiar el comedor, el refectorio (lugar donde los monjes hacen el recreo), las dos salas de biblioteca y cortar las ramitas de los cítricos que estén infectada por el bicho Taladro.

A las 12.15 está la oración del mediodía y luego el almuerzo. Se come en silencio escuchando a un lector temas de espiritualidad, o de historia (han leído la vida de Atahualpa Yupanqui, así que me enteré bastantes cosas de este poeta argentino) o de noticias eclesiales. Hemos seguido de cerca todo lo que ha pasado con Haití. Se termina con la lectura de la Regla Monástica y se pasa a lavar los platos. Un pequeño recreo y otra actividad cuasi-sagrada en el monasterio: la siesta.

La tarde la aprovecho en la lectura de temas espirituales o de pastoral. Al comienzo estaba preparando mi ingreso a los estudios de la Teología Pastoral, pero como se ha caído toda posibilidad de beca he renunciado a la posibilidad (previa charla virtual con mi obispo) y trato de leer cosas referidas a la vida parroquial.

A las 19.00 se reza la oración de la Tarde y luego la cena. ¡Sí!!! A las 19.30 hs., con el sol pegándonos en la cara cenamos… (Raúl Molaro, el sacerdote que vive conmigo en la parroquia, se debe estar riendo: él siempre quiere cenar temprano y yo le doy vueltas de tal manera que no sea antes de las 21… eso sí… que no se ilusione… cuando vuelva no cambio mis horarios parroquiales… jeje).

Luego de la cena, los monjes suelen tener alguna reunión de comunidad y hacer allí la oración de la noche. Yo suelo salir a caminar un poco y subo a mi celda (así se llama la habitación) a trabajar en el blog, escuchar música (con auriculares para no molestar) o leer. Suelo acostarme a las 12.00 (costumbres parroquiales que son difíciles de extirpar).

Los domingos los horarios son parecidos, salvo que se hace la Misa a las 10.00 con la presencia de la gente de los alrededores. Los lunes la Misa es a las 19.00 junto con la oración de la tarde (Misa con vísperas).

Las cosas aquí son tan rutinarias que los primeros días me causaba gracia que a eso de las 17.00 veía pasar una liebre debajo de mi ventana (a veces eran dos). Esa es la amiga descocada a la que me referí anteriormente. Cruza un alambrado… come unos pastitos… y se dirige rápidamente hacia unos cipreses dentro de los cuales se pierde de mi vista. La foto se la saqué con mi cámara. No es tan buena porque es una cámara bastante casera. Pero se la puede ver bastante bien.

1 Comentario

  1. hola padre fabian.
    lei su narracion sobre la vida en el monasterio y se me hace muy placentera y hasta se me antoja yo ya tenia una idea de como viven en los monasterios pues leo mucho acerca de eso y tengo amigos frailes,creo que es una vida muy agradable y una rutina que no aburre ya de alguna manera estan mas cerca de dios,ademas de la paz que han de experimentar.felicidades por vivir en ese mundo aparte.

  2. De verdad que me alegra el alma que te sientas bien en un cambio tan rotundo de vida. Eso me parece te prepara para los cambios que Dios quiera hacer en tu vida.
    Sí, de verdad, yo no se si soportaría eso. Por lo que le agradezco a nuestro Padre del Cielo que brinda distintas oportunidades y da libertad para alcanzar la santidad allí donde El nos ha sembrado.
    Aunque lo pienso y digo…..¿no necesitaré yo tambien que me enclaustren un tiempo, así no hago tantas cosas y me rinda mas el tiempo y a la vez aquiete el corazón?…jejeje…. Bendiciones

  3. Excelentes su artículos padre, ¡¡muchas gracias!!ª….por favor ¡¡¡SIGA, siga, siga…!
    Necesitamos dspertar de la somnolencia que no infunde el Mund; tenemos que¡¡¡¡ regresar!!! Seguir a Cristo.
    Que no nos sofoque lo malo queviene con la Civilización y quje nos oxigenemos con la pureza que nos dala Fe.
    Un abrazo filial
    René A. L;ocascio

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