Seguimos con la explicación bíblica de las palabras que usa el salmo 133.

Habitar (SKN)
Originariamente el término hebreo significa «erigir» (levantar una tienda). Luego evoluciona a «establecerse, detenerse, habitar». Junto a estos, también puede significar «sentarse, estar sentado». El modo y la duración de la permanencia solo lo dan el contexto en que es usado. El carácter duradero de una residencia se puede subrayar por medio de be’olam (a este lo explico un poco más adelante). En algunos casos esta es una permanencia estable en tiendas (Gn 9,27).
Se debe tener en cuenta que también Yahveh habita en medio de su pueblo, en el monte Sión. Se trata de una permanencia real, de una presencia duradera y no solo de una parada transitoria.

Hermanos (‘AH)
Estrictamente, el sentido de esta expresión se refiere a la hermandad según la carne (Dt 13,7). Pero tiene también un significado lato que es el de pariente cercano, compañero de tribu, compatriota, colega o amigo. Por último, este concepto tiene una acepción que se emplea entre iguales en las fórmulas de mensaje (Nm 20,14) y en las fórmulas de cortesía y el trato diplomático (1 Re 9,13).
En el versículo 1 del salmo hay una reflexión ética sobre la justa fraternidad de la vida diaria. Se pone de relieve la confianza y el afecto.

(Si llevamos esto al Nuevo Testamento, podemos darle mucho sentido a la expresión de Jn 1,14 cuando dice que «La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. De la misma manera, el segundo término nos ayuda a comprender el sentido que tiene este término cuando se habla de los «hermanos» de Jesús.)

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Sacerdote. Párroco. Viejo bloguero que sigue utilizando las redes para evangelizar. En las buenas y en las malas... ¡hincha de River!