La calentura de Elisabetta Piqué

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No se como titular esta entrada. Me pareció esta la mejor manera, porque la corresponsal de La Nación en Italia comienza su columna de opinión de esta manera:

“Cuando aún se paladeaba la satisfacción por el inesperado éxito del complejo e histórico viaje de Benedicto XVI a Gran Bretaña, una nueva tormenta sacudió ayer al Vaticano…”

Lo que resalté en negrillas es lo que ella tiene atragantado: el (para ella y muchos “cultos” periodistas) inesperado éxito (contra todos los pronósticos y la millonada gastada en tintas y hechos para desprestigiar y calumniar a Benedicto) del Papa en Escocia e Inglaterra. Frente a eso… nada mejor que una vuelta de hoja con algún nuevo escándalo. La materia prima es “la investigación por parte de la Fiscalía de Roma del presidente y del director general del Instituto para las Obras de Religión (IOR) por una supuesta violación de las normas europeas sobre el blanqueo de capitales, reteniendo, además, 23 millones de euros de esa institución.”

La manera de presentar la noticia, de acuerdo a los manuales de redacción periodística, es, en primer lugar, usando los potenciales:

“… está siendo investigado por un posible caso de lavado de dinero…

por una presunta violación de la normativa para evitar el blanqueo de dinero…

La hipótesis es que los máximos directivos del banco del Vaticano -famoso por sus escándalos en los años 80- podrían haber cometido un delito de omisión al no haber puesto en práctica lo estipulado en el decreto 231/2007, que…

Las sospechas de blanqueo de dinero por parte del banco del Vaticano…”

Lo segundo es situar al lector desde los mitos populares, para darle así veracidad de noticia (nunca se dice que es una mera opinión de la autora) a lo que se dijo con potenciales:

“… una operación financiera del IOR, que se beneficia de la extraterritorialidad, ya que se encuentra en la Ciudad del Vaticano…

miembro del Opus Dei

para darles transparencia a las cuestionadas finanzas del Vaticano…

La investigación se conoció en momentos en que el Vaticano sigue luchando para recuperarse del escándalo provocado por las revelaciones de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia…

la Santa Sede, se vio implicado en 1982 en el escándalo por la bancarrota fraudulenta del Banco Ambrosiano

Su presidente, Roberto Calvi, fue hallado ahorcado bajo el puente Blackfriars, en Londres, ese mismo año. Varias investigaciones jamás lograron determinar si Calvi, “el banquero de Dios”, se suicidó o fue asesinado…”

El remate lo da con la cita de palabras o expresiones sueltas del comunicado de prensa de la Santa Sede, en un contexto de interpretación personal y subjetiva propias de la corresponsal  (las comillas son de ella, las negrillas mías):

“Ayer, no bien trascendió que el “nuevo banquero” del Papa estaba siendo investigado, la Santa Sede manifestó su “sorpresa” y “perplejidad” ante la iniciativa de la fiscalía de Roma en un comunicado de la Secretaría de Estado, que dirige el cardenal Tarsicio Bertone. En el documento, el Vaticano también expresó su “máxima confianza” en los directivos del IOR.

Además, recordó “la clara voluntad más de una vez manifestada de parte de las autoridades de la Santa Sede de transparencia absoluta en lo que respecta a las operaciones financieras del IOR”.

“Esto exige que se pongan en acto todos los procedimientos que tienen como fin prevenir el terrorismo y el reciclaje de capitales”, agregó.

La nota también destacó que las autoridades del IOR “desde hace tiempo” trabajan, tanto con el Banco de Italia como con los organismos internacionales competentes -Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Grupo de Acción Financiera Internacional contra el reciclaje internacional (GAFI)-, para la “inserción de la Santa Sede” en la denominada Lista Blanca, la lista de los países que no son considerados paraísos fiscales. Según informó ayer el Vaticano, los datos necesarios sobre la operación están disponibles en la oficina competente del Banco de Italia.”

Podemos ver el verdadero contexto leyendo directamente el comunicado en la página del VIS. Allí pongo en negrillas el dato más importante en orden a brindar la información. Notemos que la Santa Sede aclara brindando datos que, de ser cierto el hecho primero denunciado, la implicaría en muchísimos más delitos. Si lo dice es porque no ve en esto un delito propiamente dicho. De paso, fijémonos porque se manifiesta que se tiene “perplejidad y asombro” y comparémoslo con el contexto en el cual la periodista sitúa esas palabras. Leamos:

“Las autoridades de la Santa Sede han reafirmado en numerosas ocasiones su voluntad de ofrecer transparencia total en las operaciones financieras del Instituto para las Obras de Religión (IOR). Esta reiterada voluntad requiere que se apliquen todos los procedimientos destinados a prevenir el terrorismo y el blanqueo de capitales. Por esta razón, desde hace tiempo, las autoridades del IOR han establecido los necesarios contactos y reuniones tanto con el Banco de Italia como con los organismos internacionales competentes -la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE) y el Grupo de Acción Financiera Internacional contra el blanqueo de capitales (GAFI)- para la inclusión de la Santa Sede en la denominada “White List” (Lista Blanca).

La Santa Sede manifiesta, por lo tanto, su perplejidad y asombro por la iniciativa de la Fiscalía de Roma, dado que los datos informativos necesarios ya están disponibles en la oficina competente del Banco de Italia y otras operaciones análogas están teniendo lugar con otros institutos de crédito italiano.

Por cuanto respecta a los importes citados, se hace presente que se trata de transacciones por tesorería hacia instituciones de crédito no italianas, cuyo destinatario es el propio IOR.

La Santa Sede expresa por ello la máxima confianza en el presidente y en el director general del IOR”.

¿Qué hay detrás de todo esto? No sé. Pero confío más en la aclaración de la Santa Sede que en las versiones periodísticas que están circulando. Lo que me gustaría es que, si los periodistas se equivocan, que lo admitan. Sobre todo esta señora Elisabetta Piqué que suele decir pestes de la Santa Sede (no recuerdo que haya informado de alguna cosa que no sea escandalosa… supuestamente escandalosa). Pero no me ilusiono. Con toda certeza pasará lo mismo que con el juicio que le hicieron a Mons. Baseotto por parte del gobierno argentino: cuando los jueces sentenciaron a favor del Obispo… los medios de comunicación estaban en otra cosa y ni nos enteramos.