Inmersos en la voluntad de Dios

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“Inmediatamente después de la confesión de Pedro, Jesús anuncia su pasión y resurrección y hace seguir a este anuncio una enseñanza en relación al camino de los discípulos, que es un seguirlo a Él, el Crucificado, seguirlo por el camino de la cruz. Y agrega después -con una expresión paradójica – que ser discípulos significa “perderse a si mismo”, pero para reencontrarse plenamente a uno mismo (Cfr. Lc 9,22-24).

¿Qué significa esto para cada cristiano, pero sobre todo qué significa para un sacerdote?

El seguimiento, pero podríamos tranquilamente decir: el sacerdocio, no puede jamás representar un modo par alcanzar seguridad en la vida o para conquistar una posición social. El que aspira al sacerdocio para un aumento del propio prestigio personal y el propio poder entiende mal en su raíz el sentido de este ministerio. Quien quiere ante todo realizar una ambición propia, alcanzar éxito propio será siempre esclavo de si mismo y de la opinión pública. Para ser considerado deberá adular; deberá decir aquello que agrada a la gente; deberá adaptarse al cambio de las modas y de las opiniones y, así, se privará de la relación vital con la verdad, reduciéndose a condenar mañana aquello que había alabado hoy. Un hombre que plantee así su vida, un sacerdote que vea en estos términos su propio ministerio, no ama verdaderamente a Dios y a los demás, sino solo a si mismo y, paradójicamente, termina por perderse a si mismo.

El sacerdocio -recordémoslo siempre- se funda sobre el coraje de decir sí a otra voluntad, con la conciencia, que debe crecer cada día, de que precisamente conformándose a la voluntad de Dios, “inmersos” en esta voluntad, no solo no será cancelada nuestra originalidad, sino, al contrario, entraremos cada vez más en la verdad de nuestro ser y de nuestro ministerio.”

Benedicto XVI en la homilía de ordenación de 14 diáconos.

Sin comentarios. Simplemente pedir oraciones para que esto sea realidad en cada uno de nosotros, los sacerdotes.

1 Comentario

  1. Mis oraciones están diariamente por ustedes santos varones incomprendidos por este mundo de hoy…..pero tambien ovejas descarriadas o mejor pastores que abandonan a sus ovejas por caminos mas faciles o retorcidos.
    Si todos unieramos nuestra voluntad a la voluntad de Dios todo sería distinto, pero de verdad un sacerdote no puede prescindir de eso ,es por esos hermanos nuestros ministros de Dios que debemos rezar mucho …no sólo por ellos mismos …sino porque los necesitamos…sin ellos no hay absolución, no hay consagración…que tristeza no poder recibir a Jesús Eucaristía.
    Pero la Fe y la Esperanza me alegra el corazón , la Misericordia de Dios es infinita y nos AMA. ¡¡¡ QUE DIOS TE BENDIGA MUCHO Y SEAS UN SANTO SACERDOTE , QUE ACERQUE MUCHAS ALMAS A DIOS !!

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