Fiesta Patronal Pompeya 2012

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Ha sido una semana maravillosa: llena de Dios y de participación comunitaria como hace rato no veía. Y por eso, mientras suenan los acordes del Cuarteto Gigante (ya les voy a subir el video) y preparo los bolsos para partir a España, quiero contarles todo lo vivido.

Todo comenzó con la semana patronal el día lunes. En realidad la novena había comenzado el jueves 4 con la adoración al Santísimo desde las 8.00 hasta las 20.00 hs.. El sábado, en la Misa de la noche, pedimos especialmente por los aportantes y visitadores del 100×1. El domingo nos sumamos a la fiesta patronal de la ciudad y de la Arquidiócesis.

Ya el lunes comenzamos la semana patronal propiamente dicha. Ese día una de las vocaciones consagradas de la parroquia, el Padre Diego Murador, presidió la Misa en la cual se oró por todos los difuntos de la comunidad, especialmente por aquellos que construyeron el tempo de la capilla vieja. Estas fiestas patronales son muy especiales para nosotros porque se cumplen los cincuenta años de existencia de esta comunidad.

El martes el Padre Luciano Murador, primo del anterior, celebró la Misa en la cual se bendijeron las llaves de las casas de quienes viven actualmente en el ámbito parroquial.

El miércoles se rezó por las familias y 16 matrimonios de la comunidad renovaron sus promesas matrimoniales. La Eucaristía la presidió el Padre Javier Murador, hermano del primero.

El jueves hicimos la Misa pidiendo por los enfermos y dimos la unción a más de 20 entre ancianos y enfermos. Yo presidí la Eucaristía.

El viernes fue el turno de los Jóvenes en la Misa presidida por el Padre Ignacio Patat. Luego los chicos, de iniciativa y organización total de ellos, se mandaron un fogón del que participaron cuatro bandas. Se quedaron cortos con las tortas fritas… pero quedamos todos muy contentos y ellos con muchas ganas de volver a organizarlo el año que viene.

Mientras tanto, de manera paralela a estas celebraciones, un movimiento muy grande de gente, cada uno en lo suyo aportando su granito de arena, para distintas actividades que se venían. La Secre, hace un mes, me dijo que tenía ganas de poner banderines. Le dije que mandara pata y ella me dijo que le pediría ayuda a unas diez personas mayores que no pueden salir de sus casas para que los confeccionen. ¡Se hicieron 900 metros de banderines!!! Desde el jueves lo pusieron en el patio y frente de la parroquia y en la calle que transitaría la procesión.

El Toli, Gallinger (alias el Ñato, pero no se porqué) y Cacho estaban en el bunker cerca de Oro Verde preparando el asado con cuero y los chorizos para el almuerzo. Desde el martes me comenzaron a acosar para que pidiéramos la escuela pública que tenemos enfrente para hacer allí el almuerzo (hasta el lunes había llovido y el piso de nuestro tinglado es de tierra… con barro…). Pero yo resistía, porque había consultado el servicio meteorológico que decía que desde el miércoles se venía el sol. Al final, les gané la pulseada… Esta gente sin fe debe agradecer que tiene un cura que si tiene fe… 😀

El sábado fue una movida genial. Las “Chicas” llegaron a pelar papas. Otro terminaba de cortar el pasto mientras con un joven lo juntábamos y lo desparramábamos en la parte barrosa del tinglado. El Padre Ignacio, con las catequistas y los jóvenes de la ACA se largaron por las calles del barrio en la bicicleteada parroquial (la foto es de una de las tantas catequistas que se habían disfrazado de payasas). Al final largaron globos con una imagen de la Virgen. Antes de la Misa nos avisaron que llegó a un campo a 70 km al sur de Rosario: la familia estaba muy emocionada porque una cola de tornado hace un tiempito le había destrozado muchas pertenencias.

De manera paralela la gente mayor armaba bajo el tinglado todo lo que se necesitaba para las kermeses al final de la Misa. En el Consejo Pastoral se dijo que así se juntaba plata antes y muchos tenían ganas de que se volvieran a hacer. ¡Y se hicieron nomás!

Otra gente estaba en el Templo adornándolo y preparando la Imagen para las celebraciones.

Por la tarde, a las 7.00, sacamos en caravana de autos a María por los barrios más alejados. Es impresionante la devoción popular. Dos de cada tres autos que se nos cruzaban de frente se persignaban; la gente salía de sus casas a saludar, en una verdulería una señora sacó a sus dos hijitas y les dio dos imágenes y, al pasar, me pidió que las bendijera; en el barrio Mosconi II los chicos nos seguían corriendo junto a la imagen (nos reímos con el chofer cuando uno que andaba en bici le dijo a otro con el mismo vehículo: “¡Che, #$&$ (mala palabra), al menos persígnate!”.

Llegamos a la esquina en la cual nos esperaba el obispo y la comunidad y seguimos con la procesión a pié, bajo los banderines y los estruendos de las bombas. Al llegar al tempo, antes de ingresar, descubrimos una placa que recuerda los cincuenta años de vida de esta comunidad. Luego la Misa con una predicación sobre la Virgen muy buena de nuestro Arzobispo, Mons. Puiggari. Antes de la bendición final, bendijo y envió a varios misioneros que llevarán la Virgen casa por casa en el barrio hasta el 8 de diciembre.

Terminada la Misa, en el mismo Templo, vimos el documental que se preparó, con fotos y testimonios, con la historia de vida de esta comunidad. Muy bueno. Ya se los compartiré por aquí cuando lo suban al Youtube. Después terminó la jornada con las kermeses: nos sorprendió la cantidad de gente que se quedó y la alegría que reinaba. Sin dudas la volveremos a repetir el año que viene la repetiremos. Aquí se quedaron cortos con los choripanes.

Hoy a las 6 de la mañana las chicas se juntaron a para hervir las papas y zanahorias y preparar las ensaladas. Por otra parte, a esa misma hora, se estaba llevando el asado con cuero a los hornos de una panadería. Y comenzó el movimiento de gente para trabajar aprontando todo alrededor de las 9.00. A las 11.00 celebramos la Misa, presidida por el padre Luis Anaya, y luego comenzó el almuerzo patronal. No voy a nombrar gente, pero es impresionante el trabajo de muchos y la alegría que hay.

Yo me escapé a escribir esto porque me parece muy bueno compartirlo. Ustedes saben los problemas que hay en la Arquidiócesis, algo que nos avergüenza y duele, pero la vida de la Iglesia está mucho más allá de todo eso. Los medios de comunicación se las han arreglado para mantenerlo en tapa (avalado por quienes los sostienen económicamente… que todos sabemos quienes son) y nos pueden hacer pensar (bah… quieren que nosotros solamente pensemos en eso) que toda nuestra vida eclesial pasa por eso y nada más que eso. Fue impresionante como el viernes ignoraron completamente el Congreso Arquiciocesano de Educación Católica: más de 900 educadores se reunieron para pensar la educación de jóvenes y niños en busca de su desarrollo personal y comunitario (¿lo leyeron en alguna parte?).

De la misma manera, no saldrá en ninguna parte la publicación de lo que ocurrió en esta comunidad. Pero eso no nos importa, porque celebramos nuestra fe como Iglesia: con la oración, la contemplación, la Misa, las kermeses, la comida, el baile… La vida sigue… la Iglesia de Pedro, comandada en nuestra Iglesia Particular por Mons. Puiggari, tampoco se detiene: los creyentes sabemos que hay pecado por parte de las débiles creaturas que somos nosotros, pero hay santidad de vida de muchos y, sobre todo, mucha acción del Espíritu Santo. Todo esto les quería compartir antes de partir a España.

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