Feliz navidad, Barioná

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Barioná es una obra de teatro navideña de Sartre, un filosofo existencialista ateo. Con este trozo (de la obra que me pasara digitalizada Tomás) con las palabras de Baltasar a Barioná les quiero desear una feliz navidad a todos.

“Escucha: El Cristo sufrirá en la carne porque es hombre. Pero es también Dios y toda su divinidad está más allá del sufrimiento. Y nosotros, los hombres, hechos a la imagen de Dios, estamos también más allá de nuestros sufrimientos en la medida en que nos parecemos a Dios. ¿Ves?, hasta esta noche el hombre tenía los ojos cegados por el sufrimiento como Tobías por el excremento de los pájaros. No veía más allá de él y se tenía por un animal herido y loco de dolor que galopa a través de los bosques para huir de su herida y que lleva su dolor con él a todas partes.

Y tú, Barioná, tú eres el hombre de la antigua ley. Has considerado tu dolor con amargura diciéndote: estoy herido de muerte. Y querías tumbarte sobre tu costado y consumir el resto de tu vida en la meditación de la injusticia que se te había hecho.

Pero hoy, el Cristo ha venido para redimirnos; ha venido para sufrir y para enseñarnos como hay que tratar al sufrimiento. Porque no hay que rumiarlo, ni poner el honor en sufrir más que los demás, ni tampoco resignarse a él. El sufrimiento es una cosa completamente natural y corriente y conviene aceptarla como algo que nos fuese debido. Es malsano hablar demasiado de él, aunque sea con uno mismo. Ponte en regla con él lo antes posible; instalálo cálidamente en el hueco de tu corazón, como un perro tumbado junto al hogar. No pienses nada sobre él, sino que está ahí, como esta piedra está en el camino, como la noche está ahí, alrededor de nosotros.

Entonces descubrirás esta verdad que el Cristo ha venido a enseñarte y que tú ya sabías: tú no eres tu sufrimiento. Hagas lo que hagas y lo afrontes como lo afrontes, le sobrepasas infinitamente, porque no puede ser más que lo que tú quieras que sea. Tanto si le arropas con tu cuerpo, como una madre que se acuesta sobre el cuerpo helado de su niño para calentarlo, como si, al contrario, le das la espalda con indiferencia, eres tú quien le da su sentido y le haces ser lo que es. Porque, en sí mismo, no es nada sino materia humana.

Y el Cristo ha venido a enseñarte que eres responsable ante ti mismo de tu sufrimiento. Es de la naturaleza de las piedras y de las raíces, de todo aquello que tiene gravidez y que tiende naturalmente hacia abajo. Es él el que te enraíza en la tierra, es por él por el que te aplastas pesadamente sobre el camino y presionas el suelo con la planta de tus pies. Pero tú, que estás más allá de tu propio sufrimiento y que le das forma a tu voluntad, tú eres ligero, Barioná. ¡Ah!, si supieras cuan ligero es el hombre. Y si aceptases tu ración de sufrimiento como el pan de cada día, entonces estarías más allá. Y todo lo que está más allá de tu dote de sufrimiento y más allá de tus preocupaciones, todo eso, te pertenece. Todo. Todo lo que es ligero, es decir, el mundo entero. El mundo y tú mismo, Barioná, porque todo tú eres un don gratuito a perpetuidad. Sufres, y no tengo ninguna compasión de tu sufrimiento: ¿por qué debieras no sufrir? Pero tienes alrededor tuyo esta bella noche de tinta y tienes esos cantos en el establo y tienes este frío seco y duro, hermoso, implacable como la virtud. Y todo esto te pertenece.

Esta bella noche henchida de tinieblas y de fuegos que la atraviesan como los peces hienden el mar, te está esperando. Te espera al borde del camino, tímida y tiernamente, porque el Cristo ha venido para regalártela. Lánzate hacia el cielo y serás libre —¡oh! criatura superflua entre todas las criaturas superfluas— libre y palpitante, asombrada de existir en pleno corazón de Dios, en el reino de Dios, que está en el Cielo y también en la tierra.”

1 Comentario

  1. Jóse: la imagen es del Monasterio Benedictino de Los Toldos (Argentina). Allí pasé la última Navidad y el Padre Abad hizo una muy interesante explicación sobre la base de este pesegre, sobre todo del niño que aparece amortajado: “nació para morir”

  2. Marta: sigo el blog en castellano (traducido por alguien) de ese hombre. Del italiano solamente sé pronunciar mi apellido: Castro (si, soy descendiente de sicilianos y no de españoles… para tu tranquilidad… jaja).

  3. Al leer esta nota, sentí que Baltasar me hablaba de mi vida, de las conclusiones experimentales a las que llegué (59 años). Yo también puedo decir y decir a quien quiera escuchar: “lánzate hacia el cielo y serás libre !oh! criatura superflua entre todas las criaturas superfluas- libre y palpitante ,asombrada de existir en pleno corazón de Dios, que está en el cielo y también en la tierra.” Yo no soy el sufrimiento, porque el Cristo, me ha enseñado con su ejemplo, a aceptar mi ración… para que todo me pertenezca. Todo. Todo lo que es ligero… el mundo entero… el mundo entero y yo misma porque soy un don gratuito a perpetuidad… somos dones gratuitos y amados a perpetuidad. Feliz navidad padre Fabián. Gracias.

  4. QUE HERMOSO PADRE, ANOCHE ESTUVE EN MISA CON EL PADRE HECTOR, LA CELEBRACIÓN HERMOSA COMO SIEMPRE, LA PREDICA DEL EVANGELIO ME EMOCIONO HASTA LAS LAGRIMAS. REZAMOS POR USTED. LO EXTRAÑAMOS. FELIZ NAVIDAD!!!. UN ABRAZO CON EL CORAZÓN LLENO DE AMOR EN LA SAGRADA FAMILIA.

  5. Padre Fabian qué bueno lo tuyo, no sabés cómo llegan estas palabras a mi vida hoy, que estoy protestando por el sufrimiento, es el Espíritu que me habla por tu blog y a traves de esta obra, bello, bello. Gracias, me hace mucho bien, bendiciones, buen año, gracia y paz.

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