Extraordinario aumento del número de ateos en la Argentina

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Esos son los resultados que arroja el “Índice global sobre religión y ateísmo (2012)” de Gallup. Debo reconocer que me sorprendieron muchísimo las cifras: nunca pensé que serían así cuando busqué los porcentajes de la Argentina. Pueden bajar el informa completo desde este link (.pdf en inglés).

 

Los datos

El informe presenta estas cifras globales sobre la situación mundial (57 países): el 59% de todo el mundo dijo que ellos se piensan a sí mismos como personas religiosas; el 23% se consideran no religiosos; mientras que el 13% se piensan a sí mismos como ateos convencidos.

En este contexto la situación de la Argentina, con respecto a la religión, es alentadora. Un 72% nos consideramos religiosos; un 19% no religiosos y un 7% ateos (el 1% restante no conoce o no responde).

Pero… el llamado de atención que tenemos es cuando se comparan, en el mismo informe, estas cifras con las del informe de 2005. Allí se nos dice que el porcentaje de religiosos bajó del 80% (2005) al 72% (2012). Como contrapartida aumentó el número de ateos del 2% (2005) al 7%(2012). Aunque no lo consigna el informe, supongo que el 3% restante de la pérdida del sentido religioso ha ido a engrosar el número del que considerados como no religiosos.

El llamado de atención es doble cuando comparamos las cifras actuales de Latinoamérica como región: un 84% de religiosos, un 13% de no religiosos y un 2% de ateos.

 

Las tentaciones de ciertas interpretaciones

Frente a esto, podemos caer en dos tentaciones.

La primera desestimar las cifras cuando vemos que la encuesta en nuestro país la realizó Ibope Inteligencia S.A. No porque la haya hecho esta empresa, sino porque se informa que la consulta fue a 1002 casos, realizada de manera telefónica y sobre habitantes urbanos (es decir, grandes ciudades… o, lo más probable, Gran Buenos Aires). Esto hace que quede fuera de la consulta un porcentaje no menor de gente sin teléfono de las ciudades (normalmente el “barroco pueblo” pobre es mucho más religioso que el “ilustrado” ciudadano) o de habitantes del interior del país (que somos tradicionalmente mucho más religiosos que los porteños). No caigamos en la tentación de esconder un serio problema para la evangelización: aumentó el porcentaje de ateos en una Argentina que cada vez es más urbana.

La segunda es que, como el período de aumento coincide con un gobierno que se ha manifestado de manera sistemática con sus políticas de “derechos humanos” contra todo lo religioso, caigamos en la tentación de adjudicarle al poder K esta “victoria”. De estas cifras debemos hacernos cargo nosotros, los católicos: echarle la culpa a otro es escondernos del “problema”.

 

Para ubicarnos en el problema

Creo que es muy bueno recordar las enseñanzas de la Iglesia sobre el ateísmo. De paso desempolvamos del Concilio Vaticano II un tema que creíamos que era del pasado. En la Constitución Pastoral Gaudium et Spes, en su número 19, se analizan las formas y raíces del ateísmo. Esta es la descripción del fenómeno:

“La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creó, y por el amor de Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador. Muchos son, sin embargo, los que hoy día se desentienden del todo de esta íntima y vital unión con Dios o la niegan en forma explícita. Es este ateísmo uno de los fenómenos más graves de nuestro tiempo. Y debe ser examinado con toda atención.

La palabra “ateísmo” designa realidades muy diversas.

Unos niegan a Dios expresamente.
Otros afirman que nada puede decirse acerca de Dios.
Los hay que someten la cuestión teológica a un análisis metodológico tal, que reputa como inútil el propio planteamiento de la cuestión.
Muchos, rebasando indebidamente los límites sobre esta base puramente científica o, por el contrario, rechazan sin excepción toda verdad absoluta.
Hay quienes exaltan tanto al hombre, que dejan sin contenido la fe en Dios, ya que les interesa más, a lo que parece, la afirmación del hombre que la negación de Dios.
Hay quienes imaginan un Dios por ellos rechazado, que nada tiene que ver con el Dios del Evangelio.
Otros ni siquiera se plantean la cuestión de la existencia de Dios, porque, al parecer, no sienten inquietud religiosa alguna y no perciben el motivo de preocuparse por el hecho religioso.
Además, el ateísmo nace a veces como violenta protesta contra la existencia del mal en el mundo o como adjudicación indebida del carácter absoluto a ciertos bienes humanos que son considerados prácticamente como sucedáneos de Dios. La misma civilización actual, no en sí misma, pero sí por su sobrecarga de apego a la tierra, puede dificultar en grado notable el acceso del hombre a Dios.”

La descripción del fenómeno lleva a preguntarse del origen del mismo (las negrillas son mías, a manera de comentario del texto):

“Quienes voluntariamente pretenden apartar de su corazón a Dios y soslayar las cuestiones religiosas, desoyen el dictamen de su conciencia y, por tanto, no carecen de culpa. Sin embargo, también los creyentes tienen en esto su parte de responsabilidad. Porque el ateísmo, considerado en su total integridad, no es un fenómeno originario, sino un fenómeno derivado de varias causas, entre las que se debe contar también la reacción crítica contra las religiones, y, ciertamente en algunas zonas del mundo, sobre todo contra la religión cristiana. Por lo cual, en esta génesis del ateísmo pueden tener parte no pequeña los propios creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión.”

Un nuevo llamado, en definitiva, a la conversión pastoral de nuestras comunidades y a la personal de cada uno de nosotros. Es evidente que no debemos dejar de ver en esto un signo de Dios en orden a la Nueva Evangelización… tan declamada y tan demorada en su puesta en práctica.

1 Comentario

  1. Gracias padre Fabian. Su comentario nos invita a un profundo examen de conciencia. Cuanto y como testimoniamos nuestra creencia, nuestra fe, nuestra gracia por haber recibidido el don y no haberlo hecho fructificar. Es verdad que la gente se aprieta en los grandes centros y emergen nuevas generaciones pero cuanto nos dedicamos para que el suelo donde debe caer la semilla se convierta en suelo fértil?

  2. Padre Fabian, nuestra responsabilidad como miembros de la Iglesia en esta desgraciada tendencia es grande. El ateismo es una posición filosoficamente absurda, uno puede entender el agnosticismo y la indifeencia religiosa pero el ateismo es una contradicción de terminos en si mismo(un “oximoron” como esta de moda llamarlo ahora que somos navegantes de la web). No se explica esta difusión de una posición tan ilógica cuando un gran porcentaje de los jóvenes argentinos estudio en instituciones católicas. O tal vez si cuando sabemos que en ellas ya no se explica el catecismo y la palabra apologética ha sido prohibida.

  3. Tal vez aqui empiece a ver la respuesta a tanta apostasia. Y no lo lamentable que estan dejando cierto clero las Iglesias, parroquias y grupos.

  4. Yo más que de los ateos, me preocuparía de qué es lo que creemos los católicos. ¿Cuánto sabemos del Catecismo y de las Escrituras?. ¿Cuánto del basamento filosófico de la Fe?.
    Hoy tuve la desgracia de escuchar un Sermón lamentable, en el que un anciano sacerdote definió que “Pecado Mortal no es algo objetivo. Pecado Mortal hay sí y sólo sí el pecador tiene una intención deliberada y maliciosa de pelearse con Dios. Si en cambio, lo que quiere es satisfacer meras pasiones humanas, no hay pecado mortal.”
    Yo sé que el corazón de los hombres sólo lo juzga Dios. Pero yo, que sólo veo lo externo, sólo puedo juzgar del hecho externo. Y un hecho dado, o es Pecado Mortal, o no lo es.
    Si a personas con semejante confusión las contamos entre los creyentes, estamos al horno con fritas.

  5. Estimado, no sé exactamente lo que dijo ese “anciano sacerdote”. Simplemente voy a comentar sobre tu percepción de las palabras (que no dudo que sean verdad).
    El catecismo (1854-1864), para hablar del pecado mortal, pone como condición un hecho objetivo al que denomina “materia grave”. Pero, a continuación y relacionado de manera íntima con el primero, dos hechos “subjetivos” a los que denomina “pleno conocimiento” y “deliberado consentimiento”. Por esto no basta juzgar los hechos externos, como decís, para “decretar” absolutamente que una acción es pecado mortal. Supongo que, en aras del basamento filosófico de la fe que pides y supongo que posees, con esto que he dicho no necesito explicarte más.
    El viejo Tomás de Aquino decía que “El pecado mortal y el venial difieren infinitamente por razón de la aversión, no por razón de la conversión (a las criaturas), por la que tienden al objeto de donde el pecado recibe su especificación” (http://hjg.com.ar/sumat/b/c72.html#a5) ¿te suena esto comparándolo con lo que dice este “anciano sacerdote” en eso de que “hay sí y solo sí…”. De nuevo, supongo que no necesitas que detalle más el tema.
    Pero, lo más importante: el número de ateos no aumenta por una mala homilía sino por el mal testimonio de fe que damos los católicos en el día a día. Y de esto debemos hacernos cargo vos y yo.

  6. Padre Fabián,

    para que no parezca que el tema es excesivamente teórico, lo que dijo el Padre hoy en el sermón -(lo de “anciano sacerdote” lo dije con todo respeto. Es anciano, y bastante docto)- fue en referencia al espinoso tema de los divorciados que se han vuelto a casar (de hecho o por civil). A raíz del fallecimiento del Card. Martini, el Padre dijo que coincidía con la postura de este, y no con la de la Iglesia. El consideraba que a los divorciados y vueltos a casar se les debía dar la comunión, dado que ellos, al vivir en un concubinato objetivo, no intentaban hacer ningún daño contra Dios, sino rehacer sus vidas. Yo entiendo que esto es así. Pero en realidad, pocas veces pecamos intentando dañar a Dios con nuestras acciones. Si yo pago una prostituta, no estoy intentando hacer daño a Dios. Quiero un placer venéreo, y punto. Y a lo mejor, en el fondo de mi corazón, que sólo Dios ve, no estoy pecando, y eso que hice no es pecado.
    Pero me parece que en un católico divorciado y vuelto a casar, no se puede alegar ligeramente que haya falta de conocimiento o de consentimiento. Es una situación por demás desgraciada. Y a la desgracia que esa persona vive, añadirle el hecho de informarle que está en pecado mortal, y que no puede comulgar, es por demás antipático, y hasta podía bordear el sadismo. Pero yo entiendo que ahí hay pecado mortal. Y eso pone -potencialmente- en juego la vida eterna. Es muy cruel decirle a un diabético que no debe comer dulces. Pero es más cruel no decírselo. Y creo que predicar un sermón que dice que allí no hay pecado mortal -nunca- , es hacer demagogia con los sacramentos.
    Y Padre, me hago cargo del mal testimonio que yo pueda dar, y que aleje a la gente de Dios. Pero creo que hay causas más profundas para el ateísmo. Toda la gente que me rodea en el trabajo es profunda y toscamente materialista (y son buenas personas). No conciben una realidad más allá de la materia. Les parece un concepto absolutamente risible. Creen que hay lo que hay, lo que miden los instrumentos. Y que cuando se mueren, se acabó el único que ticket que tenían. Y mientras respiren, lo piensan aprovechar. Y no creo que mi mal ejemplo sea el culpable de que tengan esta cosmovisión. La tienen porque es la única información que se les suministra. Aunque un modelo materialista no pueda, por ejemplo, explicar el libre albedrío. Pero no tienen a mano otro modelo.
    Y Padre, yo carezco de todo basamento filosófico. Nunca me lo dieron ni lo supe pedir. Recién ahora estoy tratando de procurármelo leyendo libritos de filosofía.

    Le mando un saludo,

    Javier

  7. Con respecto a lo primero, estoy totalmente de acuerdo con lo que vos decís. No porque vos lo decís o porque opino yo así sino porque lo enseña la Iglesia, que ha sido muy clara al afirmar la imposibilidad de acercarse a la comunión sacramental por parte de quien está divorciado y ha formado nueva pareja (divorciado se enciente aquí con un anterior matrimonio sacramental, pero lo mismo es para quién está solamente conviviendo sin sacramento del matrimonio). Es que en este caso hay materia grave. Y si no hay pleno conocimiento de que están en pecado es tarea del sacerdote o de los laicos que lo conozcan el hacerle saber de su pecado y no permitirle acercarse a la comunión (evitando una situación escandalosa e incómoda, se entiende).
    Yo enseño Homilética en el Seminario y lo primero que hago es decirle a los seminaristas que no deben predicar opiniones teológicas sino que su tarea es un ministerio que ejercen en nombre de la Iglesia docente y por eso deben, por lo menos, reflejar lo que dice el Catecismo. Tal vez deberías hacer un pequeño gasto y regalarle uno a dicho sacerdote.
    Por otra parte, el testimonio no es mágico. Simplemente despierta la pregunta del ¿porque este vive así? No se quién sos y por eso no puedo juzgar tus actitudes (y no soy quién para hacerlo). Así que lo que dije es simplemente un principio general. Pero es la manera como la fe se difunde. El testimonio de coherencia de vida, de honradez en lo cotidiano, en algún momento impacta: todos le buscamos sentido a nuestra vida y el ansia por lo absoluto es muy difícil de ahogar… para todos es así. Llegará el momento en el cual tu testimonio despierte la pregunta y, entonces, la sencilla respuesta de que le da sentido a tu vida puede abrir horizontes de eternidad para ellos.
    Mientras tanto… vivir en honradez… ¡y rezar! San Agustín decía “cuando no puedas hablar a los hombres de Dios ¡hablale a Dios de los hombres!!!”
    Y me encanta que te formes: la iglesia necesita, hoy más que nunca, de laicos que “sepan dar razón de su esperanza a aquellos que se lo pidan”… como diría el viejo pescador Pedro en una de sus cartas.

  8. Padre Fabián,

    en primer lugar, quiero agradecerle su cálida respuesta.
    Respecto de la idea de regalarle a este sacerdote un Catecismo, no es mala. Sin embargo, no creo que sea de aplicación en este caso. La homilía la escuché -sin entrar en mayores detalles- en la Catedral de una diócesis importante del Gran Buenos Aires. No por el Obispo o el Párroco (afortunadamente), sino por uno de los sacerdotes de la Catedral. Tengo que asumir que allí tiene acceso al Catecismo. Y no es un sacerdote que no tenga formación o cultura. Hace poco lo escuché mencionar a Lacordaire en una homilía.
    Con respecto al testimonio, y tal vez por el medio en que me muevo (una empresa en el microcentro porteño), encuentro que la gente no es mala, pero que tiene un profunda caparazón de cinismo y desencanto, y está absolutamente embebida de una visión materialista-positivista decimonónica del universo. Alguna angustia hay, que se percibe en la búsqueda permanente de diversión y ruido. De salidas. De sexo. Parecería que el silencio es algo temible.
    Y en ese contexto, de ateos o católicos nominales, me encuentro en general con dos tipos: aquellos que no tienen la menor inquietud intelectual o espiritual y viven para el día a día, y aquellos que dentro del ateísmo en que están sumergidos, buscan algo, pero no saben qué. Los del primer tipo me parece que son terreno árido para cualquier tipo de testimonio, de no mediar un acto directo de la Gracia.
    En los del segundo tipo, creo que antes de que se pueda testimoniar nada, es necesaria una tarea de demolición. Y acá es donde entra la filosofía. Porque viven inmersos en un sistema al que consideran el “default”, el cero de los ejes cartesianos. Y no hay tal cosa. Todo sistema parte de algunas premisas que se asumen. Entonces la demolición inicial podría ser: “¿Así qué sólo crees en las cosas que se pueden demostrar científicamente?. Bien. Y cómo demostrás científicamente que hay un Universo fuera de tu mente. O, ¿cómo demostrás que yo soy conciente, y que no soy una máquina biológica sin conciencia?”. O bien, “¿Vos crees que sos un ser libre?. Bien. Y si los pensamientos son sólo el subproducto del cerebro, que es un mecanismo material, y por tanto determinístico -o probabilístico- cómo pueden ser libres los pensamientos?. ¿Cómo puede haber bien y mal?”. Esto en general los deja pensando. Pensando en que a lo mejor el sistema en que están instalados no cierra tan bien como pensaban. De ahí en más, a lo mejor la cosa avance. (Seguramente los ejemplos de preguntas que pongo son filosóficamente triviales, pero son a los que he podido llegar hasta ahora).
    Y después hay casos sui generis, como esa chica a la que le escuché decir: “Yo soy católica, pero obvio que no creo nada de eso del Hijo de Dios, ni de la Resurrección” (sic).

    Le mando un saludo,

    Javier

  9. Seremos cada día más y más ateos , por el bien de la humanidad.
    Debemos dejar de buscar las respuestas en los cielos , la respuesta está mirando a los ojos de mis hermanos, amando a mi prójimo como a mi mismo, sin intermediarios rescatados de libros de la era de bronce.
    Es inevitable la caída de las religiones , lástima que han durado tanto.

  10. Guido, interesante respuesta de un miembro de las minorías ilustradas. Porque no debés olvidar que el porcentaje de ateos argentinos (urbanos) es del 7 %. Eso quiere decir que el 93% de los argentinos se considera religioso…
    Que aumente un poquito el número de ateos no quiere decir que se viene la “inevitable caída de las religiones”… Creo que deberías crecer en humildad y respeto frente a quienes no piensan como vos.

  11. he leído con mucho interés tanto la nota como los comentarios. que tienen el valor de lo pensado y meditado. pero, creo que nos estamos olvidando de algo muy importante, que, tal vez, pueda aportar desde mi visión en el llano y colaboradora de la iglesia, pero, como laica que habla con muchas personas de distintas visiones. creo que, éste es un proceso que no es reciente. ni tampoco obra de un gobierno, sino de una serie de circunstancias, históricas y eclesiales que se conjugaron para que muchos hombres de hoy sean descreídos. en primer lugar, la familia, la pérdida de valores que hace que el hombre crea que puede hacer lo quiere, cuando quiere y como quiere, por lo que, le conviene desplazar un dios “molesto” que, tal vez, pueda cuestionar sus acciones. se cambia el “yo” por dios. “yo” soy el centro de mi vida. “yo” hago lo que me parece. “yo” no respeto a nadie porque total, nadie me respeta a mí. y así se forma una muchedumbre de personas que marchan solas por la vida. lo que les trae vacío y soledad, y, allí, se quejan: “si de veras existiera un dios, esto no me pasaría a mí” por lo que justifican su descreimiento. además, en las familias, en general, se ha perdido la costumbre de hablarle a los niños de dios y enseñarles a rezar. son pocos los que concurren a las iglesias, y, todo eso se ve condimentado por las malas acciones de muchos eclesiásticos, en el aspecto moral, político, etc. etc. el domingo se ha convertido en el día de “lavar el auto”. la navidad es santa claus y así, podríamos seguir enumerando… no hay ejemplos ni líderes que puedan canalizar las necesidades positivas de las personas… que están como adormiladas en sus vicios (la mayoría). pero, creo que la presencia de nuestro papa, abrirá ventanas para que entre aire fresco. todos estamos deseosos de cambio y él simboliza lo que el pueblo necesita. jesus se cansó y puso a quien viene preparando para que haya un nuevo reverdecer en la iglesia, como profetizaba juan pablo segundo. algunos, quedarán por el camino, pero otros, muchos, volverán al redil. no olvidemos que el señor dijo que estará con nosotros hasta el fin de los tiempos

  12. Hola Fabián , siempre han sido minoría las clases ilustradas … o no ?
    Que exista un mayor número de personas que crean algo, no lo hace cierto, ni siquiera lo hace bueno.
    Tu forma de pedir humildad es un tanto soberbia , empezando por encasillarme en la minoría ilustrada… cómo sabés que pertenezco a esa minoría ? Por ser ateo ? No es un razonamiento muy chato ? Los creyentes no son ilustrados ?…..

  13. El término “minoría ilustrada” lo había reflexionado en la época de la escritura de esa entrada (que es vieja) en otro artículo (que está ya perdido entre los más de mil que hay en el blog) haciendo referencia a la reflexión de varios intelectuales latinoamericanos que analizan el proyecto “politico” de la “ilustración” y del “barroco” en la configuración primigenia de nuestra Patria Grande. Tensión de perspectivas que se continuan en el presente. En fin… no es lugar este espacio de comentarios para volver a decir lo mismo.
    No confundo “minoría ilustrada” con “minoría escolarizada universitaria”. Es más, yo pertenezco a esta última ya que tengo casi 10 años de estudios superiores…

    Me calificas de soberbio, pero te pusiste sobre una tarima para mirarnos desde arriba a los creyentes… y con desprecio: “Seremos cada día más y más ateos , por el bien de la humanidad“… “intermediarios rescatados de libros de la era de bronce“… “lástima que han durado tanto“… Por lo menos, esa no es una manera de comenzar un dialogo. Amén de que el artículo no tenía la intención de polemizar con ateos o iniciar una caza de brujas.

  14. Es cierto que los ateos somos cada vez más numerosos, pero los números a veces no dicen mucho en realidad. Un ateo que lo es por convicción y que repite argumentos ya dados sin haber meditado en lo que sostiene, es como un creyente que cree por convicción. Mucho hay de herencia de culto y de moda entre creyentes y no creyentes. Lo que las estadísticas nunca van a reflejar es cuántas personas hacen uso de su tiempo y sus facultades mentales para creer o no creer. A la mayoría le basta con seguir la corriente y asimilar lo que les resulte más cómodo. Yo tampoco era ajeno a esa mayoría. Dudas tuve siempre, pero en un entorno cristiano era más fácil creer que no creer, sobre todo porque uno se sabe discriminado. Todavía hoy me pasa. Cristianos que piensan muy bien de mí, al saber que soy ateo reaccionan diferente, como desencantados.
    Leyendo las palabras que Ud. cita y los comentarios, es evidente que el ateísmo resulta bastante misterioso para los creyentes. Lo mismo ocurre a la inversa, con quienes nunca fueron creyentes. Yo lo fui y puedo decir que estando en una postura, la antagónica resulta inconcebible. Se puede hacer el ejercicio de “no creer” para el creyente, o de “creer” para el ateo, pero la premisa dominante sitúa la postura opuesta en el absurdo, irremediablemente.
    Quiero hacer una distinción entre los “tipos” de ateo. Las diferencias están dadas mayormente entre los llamados “agnósticos”, y son de caracter meramente formal. Incluso no es errado decir que son idecisos. No poder “afirmar o negar” algo es querer aplicar el método científico donde éste no cabe, pues no se puede contrastar por experiencia u observación la existencia de Dios. La existencia de Dios es un hecho, o es un hecho que Dios no existe. Punto. Hay gente que cree lo uno, y gente que cree lo otro, y por supuesto cada quién cree estar en lo correcto. No puede “quizá” existir Dios. Los agnósticos, todos ellos, son moderados que esperan resolver las cuestion de Dios de manera formal. Es decir que en el plano teórico prefieren ser reconocidos como “ateos”, pero o bien viven y piensan como ateos (la mayoría), ignorando premisas fundamentales de las religiones, o bien viven como creyentes que no lo quieren reconocer.
    Luego, están los ateos. Los que no creemos en la existencia de Dios. No es una cuestión de fe: si alguien se siente “ofendido” por un dios que no lo escucha, es un negador, pero no un ateo. No es “creer que Dios no existe”. Todo ateo va a afirmar que Dios no existe, como todo creyente o ateo afirmaría que no hay dragones durmiendo bajo los Alpes. Simplemente esa es la verdad para el ateo, ya sea que llegó a ella a través de la observacion, o que no tuvo con qué contrastar su visión del mundo y de la vida.
    Me parece muy saludable que se debata sobre el ateísmo, aún si se lo trata desde la Iglesia como un problema, pues sirve para pensar en cuestiones fundamentales. No sé qué piensa Ud. al respecto, pero considero que vale más una opinión bien fundada antes que una simple suscripción por simpatía o flojera, ya sea para creer, o para no creer. Números son sólo números. Y si eso esto le vale a la Iglesia menos fieles pero mejores, no me parece una pérdida para Uds. Sí me alarma ver tanto ateo por convicción que no representa al ateo serio y sólo muestra intolerancia injustificada. Malos ejemplos hay en todos lados. Mejor si contamos a la gente por bondandes antes que por credo.
    Un saludo.

  15. Señor Fabian.¿No entiendo la preocupacion por el crecimiento de ateos en Argentina. ¿No cree que la discusion de ideas podria fortalecer el pensamiento critico y el desarrollo de un nuevo paradigma acerca de las creencias? Me parece que el debate amplio es necesario para poner blanco sobre negro y que la gente decida.

  16. Señor Daniel, creo en el debate amplio. Por eso mantengo este blog que ya tiene más de 1.200 artículos en 10 años.

    La pregunta es: ¿usted cree en un “debate amplio”? Visité su blog y uno de sus 5 artículos está titulado “Las estupideces que dicen los creacionistas “. ¿Cree que así se propicia un “debate amplio”?

  17. El ateísmo, es la falta de creencia en dioses, a causa de falta de evidencia en la mayoría de los casos, refiriéndome a las causas del ateo a llevar esa ideología. Pero en ningún momento el ateo sostiene que dios no existe. Sí que se expresa, a efectos prácticos. Explícitamente, si sería correcto el término agnóstico, pero es poco práctico y no muy honesto.

    Hay moral, e incluso mayor que en la biblia, en el ateísmo. Creemos en la moral basada en el ser humano. No tenemos la carga de la culpa como el cristiano o creyente en general. Solamente porque no compramos la historia de que nacemos pecadores y necesitamos perdón. En la historia del jardín del edén, la cual, al parecer, fue perfectamente planeado el pecado original del hombre. Solo basta leerla.

    Fui creyente mucho tiempo, hasta que decidí leer la biblia. Con y sin ‘interpretación’, según lo veo, y muchos ateos también, la biblia es un compendio de crueldad, auto justificación, misoginia y perversidad. Un gran catálogo de insultos a la dignidad humana. Y bastante poesía.

    Esperemos que en estos tiempos en los que está empezando a asomar la razón, que podamos distinguir claramente una buena base para nuestra moral, sin que la venda de la religión nuble nuestro sentido de moral.

    Un abrazo grande, y sin ánimos de ofender.

    Saludos!

  18. Mucho odio en explicar las supuestas “dos tentaciones” que tienen los creyentes. Tremendo problema tiene usted y los creyentes en Dios – los ateos-. El problema es usted y sus fieles, no los ateos. Los ateos viven tranquilamente sin odiar ni atacar a los derechos humanos, o un gobierno “los K”. Lamentable que individos como ustedes ataquen de esa forma a ciudadanos que son minoría pero que los hay y bastante. Se supone que ustedes “religiosos y catolicos” profesan ante la palabra de dios que es Amor, paz y union. Echan culpas y es increíble.

  19. Estimado… tentaciones significa echarle la culpa a otro. Describo dos tentaciones que tenemos los católicos frente a este tema. Pero lo importante viene detrás. Sobre todo en la última cita del Concilio. Te quedaste en el espejismo y no descubriste la realidad del artículo… que no es cargar con los ateos sino invitar a los católicos a la conversión pastoral.

  20. Hermoso el tema Fabian; por supuesto que nos duele el ateo , porque es bueno que uno se sepa creyente y no Dios de uno mismo. Ahora , me gusta digo porque nos favorece en el plantéo de Evangelización ; por ahi nos falta un desarrollo mayor a los laicos sobre la parte pastoral que siempre nos preocupa pero es como que no encontramos nuestra función como tal ! No me siento especial pero cuando, me encuentro con un ateo me duele más que cuando me encuentro con un creyente en otras religiones. Dios sabrá pero yo le apuntaría por ahí ; echarle la culpa al otro sin pensar en que puedo hacer yo por el otro . Y me ajusto a pensar en lo pastoral ; que muchos pensamos que la pastoral es una obligación de los curas nada más sin pensar en la finalidad de la misión evangélica “hagan que los pueblos sean todos mis discípulos” falta pastoreo desde las periferias hasta el santísimo de nuestros hermanos.

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