El pecado de la avaricia

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“La avaricia es uno de los pecados que Dios más castiga”. Así caratuló el jueves la Presidente de los argentinos a los chacareros que le han parado el interior del país. Me alegra que la Jefa se haya puesto teológica en su análisis de la realidad. Pero, también, me quedé pensando: ¿sabrá ella lo que es la avaricia? ¿Recordaremos nosotros lo que es la avaricia?

Entonces me fui a la Suma de Teología de mi amigo Tomás de Aquino. Desde allí extraje algunos conceptos suyo que se los quiero compartir. Pertenecen a la cuestión 118 de la Segunda Parte del Segundo Tomo (II-II,118). Es su manera de escribir plantear un problema a través de una pregunta, presentar objeciones a la misma, reflexionar sobre el tema y responder luego a las objeciones. Veamos las preguntas y sus respuestas. Van casi sin comentarios porque son muy claras y no necesitan más que pensemos en nuestra realidad actual para actualizarlas.

Comienza con el planteo que preocupa a la Presidente: ¿La avaricia es pecado?

“El bien consiste siempre en la medida justa; de ahí que el mal surge necesariamente por exceso o por defecto de tal medida. Pero en todo lo que dice orden a un fin, el bien radica en una cierta medida, pues los medios deben estar adaptados al fin… Ahora bien: los bienes exteriores son medios útiles para el fin, como hemos visto. Por tanto, se requiere que el bien del hombre en estos bienes exteriores guarde una cierta medida, es decir, que el hombre busque las riquezas exteriores manteniendo cierta proporción, en cuanto son necesarios para la vida según su condición. Y, por consiguiente, el pecado se da en el exceso de esta medida, cuando se quieren adquirir y retener las riquezas sobrepasando la debida moderación. Esto es lo propio de la avaricia, que se define como el deseo desmedido de poseer. Por tanto, es claro que la avaricia es pecado .”

En su respuesta a la segunda objeción aclara que “la avaricia puede implicar inmoderación en los bienes exteriores de dos modos. Uno, inmediato, referido a la adquisición y retención de los mismos, y se da cuando uno los adquiere y retiene más de lo debido. En este aspecto, la avaricia es pecado directamente contra el prójimo, porque uno no puede nadar en la abundancia de riquezas exteriores sin que otro pase necesidad, pues los bienes temporales no pueden ser poseídos a la vez por muchos. En un segundo modo, la avaricia puede importar inmoderación en el afecto interior que se tiene a las riquezas; por ejemplo, si se las ama o desea gozar de ellas desmedidamente. Entonces la avaricia es pecado contra uno mismo, por lo que implica de desorden, no del cuerpo, como en los pecados carnales, sino de los afectos. Como consecuencia lógica, es pecado contra Dios, como todos los pecados mortales, en cuanto se desprecia el bien eterno por un bien temporal.”

Luego continúa con otro planteo: ¿Es pecado especial?

“Los pecados se especifican por sus objetos, como hemos visto. Pero el objeto del pecado es aquel bien al que tiende el apetito desordenado. Por tanto, donde haya una razón especial de bien apetecido desordenadamente, allí tendrá que darse una razón especial de pecado. Pero una cosa es la razón de bien útil y otra distinta la del bien deleitable. Las riquezas tienen de suyo razón de bien útil, pues se desean porque sirven para utilidad del hombre. Por tanto, la avaricia es un pecado especial, porque es el amor desordenado de tener riquezas, que designamos con el nombre de «dinero», del cual proviene la palabra «avaricia».”

Como Tomás presenta al hombre el ideal de una vida virtuosa, desde allí su planteo: ¿A qué virtud se opone?

“La avaricia supone cierta inmoderación con relación a las riquezas en un doble sentido. Primero, inmediatamente respecto a su misma adquisición y conservación, o sea, cuando se adquiere el dinero injustamente sustrayendo o reteniendo lo ajeno. Entonces se opone a la justicia. En este sentido se entiende la avaricia en Ez 22,27, cuando se dice: Sus príncipes son como lobos que despedazan la presa derramando sangre para dar pábulo a su avaricia.
En un segundo sentido implica inmoderación de los afectos interiores a las riquezas: por ejemplo, cuando se las ama o desea o se goza en ellas excesivamente, aunque no se quiera sustraer lo ajeno. En este aspecto, la avaricia se opone a la liberalidad, que modera tales afectos”

La gran pregunta: ¿Es pecado mortal?

“La avaricia puede entenderse de dos modos: Uno, en cuanto se opone a la justicia. Entonces es pecado mortal por su naturaleza: puesta esta avaricia, respondería a tomar o retener injustamente los bienes ajenos, lo cual es propio de la rapiña o del hurto, que son pecados mortales según lo antedicho. Sin embargo, en este género de avaricia puede que se dé pecado venial por la imperfección del acto, como hemos explicado al hablar del hurto.
Otro modo de entender la avaricia es en cuanto opuesta a la liberalidad. En este caso implica amor desordenado de las riquezas. En consecuencia, si el amor a las riquezas es tan intenso que uno no tiene reparo por tal amor en obrar contra la caridad de Dios y del prójimo, entonces la avaricia es pecado mortal. Pero si el desorden de ese amor no llega a tanto, es decir, si el hombre, aunque ame superfluamente las riquezas, no antepone este amor al amor de Dios, de forma que por las riquezas obre contra Dios y el prójimo, entonces la avaricia es pecado venial.

1 Comentario

  1. avaricia… tal vez haya una forma muy clara de presentar este pecado… y es, precisamente… no pagar impuestos… si la persona que posee bienes en cantidad, se niega a compartir su exceso con los que lo necesitan, está pecando. son como el hombre rico y lázaro… no querer compartir, p.e. con la asignación universal por hijo o el plan pro gre sar con los hermanos menos favorecidos para que puedan avanzar en la vida y proporcionar a sus hijos un mejor porvenir, ayudando a los que no podrían hacerlo, a estudiar y mejorar en sus destinos. o, defraudar al estado y, sin embargo, llevado por la ira, en una turba violenta, pretender linchar a una persona, que, aunque sea un delincuente y merezca ser corregido por ello, ya se sabe que tiene un promedio de vida de 30 años, y que, morirá acuchillado o en manos de la policía, o en la carcel… sería bueno preguntarse qué diría jesús de ese concepto… cuando él mismo explicitara, al césar lo que es del césar y a dios lo que es de dios…

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