El octavo día

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Los relatos de la resurrección de Jesús suelen tener esta ubicación en el tiempo: “a los ocho días”. No es un dato ni menor ni meramente anecdótico. Más allá del momento concreto, hace referencia a un dato teológico relacionado con el primer libro de la Biblia: el génesis.

En los apuntes sobre sus tres primeros capítulos explicaba el sentido de los días y las obras realizadas en ese momento. Al hablar del séptimo día Biblia recuerda el momento culminante de la creación: nuestro tiempo presente. En este contexto, el 8 significa 7 + 1: el comienzo de una época o, más bien, de nuevos tiempos. La resurrección inaugura así la plenitud a la cual estamos llamados. Así lo explica el Catecismo de la Iglesia Católica (2174):

Jesús resucitó de entre los muertos “el primer día de la semana” (Mt 28, 1; Mc 16, 2; Lc 24, 1; Jn 20, 1). En cuanto es el “primer día”, el día de la Resurrección de Cristo recuerda la primera creación. En cuanto es el “octavo día”, que sigue al sábado (cf Mc 16, 1; Mt 28, 1), significa la nueva creación inaugurada con la resurrección de Cristo. Para los cristianos vino a ser el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor (Hè kyriakè hèmera, dies dominica), el “domingo”:

«Nos reunimos todos el día del sol porque es el primer día [después del sábado judío, pero también el primer día], en que Dios, sacando la materia de las tinieblas, creó al mundo; ese mismo día, Jesucristo nuestro Salvador resucitó de entre los muertos» (San Justino, Apologia, 1,67).

Hace un tiempo, acompañando a un amigo en el entierro de su papá, vi este panteón:

Me llamó la atención que no tenía puertas y se entraba desde el subsuelo por la pequeña casita que está adelante. Luego me hicieron notar que tenía forma de octógono. La muerte significa entrar en las entrañas de la tierra: es la única puerta que sabemos que algún día cruzaremos. Pero la esperanza cristiana está fundada en el octavo día: con Cristo, por Él y en Él tendremos vida eterna. Ya por el bautismo pero en plenitud luego de la muerte.

(Hace un tiempo les conté que mi estola de ordenación tenía dos octógonos. Uno de ellos contenía un círculo roto desde su mismo centro por la cruz que lo trascendía. Espero poder transformarlo en un logo que esté en la cabecera de mi blog.)

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