El infierno

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Puesto que “Dios es amor”, el destino final de todo hombre es el amor. Amor eterno. Pero esto que es un premio, también puede ser una condena, la más trágica que puedo imaginar: destinado a vivir amando toda la eternidad, no me he capacitado radicalmente para hacerlo. Así el infierno no son solamente los otros, sino sobre todo el amor de los otros que no puedo corresponder. Y se transforma en mí en odio y adversión, como los polos de un imán que se repelen. ¡Que tristeza eterna!

1 Comentario

  1. 1. sylvi – Abril 15, 2007
    no entiendo que quiere decir como puede el amor de los otros convertirse en odio?

    2. liliana – Abril 18, 2007
    no entiendo. como no podemos amar a quien nos ama. Seguramente no amamos a los demás igual.tal vez más o menos. pero odiar no entiendo.

    3. Mariela – Abril 18, 2007
    Puedo entender que podemos amar o no a quien nos ama, pero de ahí a llegar al odio no lo entiendo.
    Me puede dar un ejemplo concreto Padre para ver si este odio puede tener un justificativo. Discúlpeme por mi ignorancia.

    4. Grisel – Abril 20, 2007
    Padre antes de nada muy buena esta iniciativa felicitaciones por este espacio para poder opinar y debatir. Fui leyendo algunas de sus post publicados me gustaron porque escribe sobre temas actuales desde la óptica del Evangelio.
    Pero coincido con los anteriores comentarios sobre este post El Infierno, no entiendo lo que quiso decir. Sentir amor es un sentimiento tan puro que no puedo imaginar como se siente la otra persona que da amor y recibe odio, si esta es una situación real coincido con usted en la tristeza eterna, para las dos partes sin lugar a dudas. Hasta pronto.

    5. Fabián – Abril 20, 2007
    Estimadas: estuve toda la semana de retiro espiritual, motivo por el cual no les he contestado antes. Uno de los sacerdotes que vive conmigo me comentó que gente de la parroquia que había leído este post tampoco lo había entendido y que él, luego de leerlo, tampoco. Esto me lleva a sacar dos posibles conclusiones: o son todos cortos mentales que no entienden nada o yo fui un desastre para redactar la idea. Me gustaría pensar lo primero (para salvar mi ego), pero humildemente debo reconocer que es lo segundo la explicación.
    Este textito no es nuevo, es parte de mis apuntes de quince años atrás, cuando todavía estaba en el Seminario formándome. Un día me puse a meditar en el infierno: que era y como explicarlo a la luz de otra verdad: la misericordia de Dios.
    Lo primero que descarté son las imágenes que se usan para dar una idea: el fuego, la gehena (que era el basural de Jerusalén al cual se le prendía fuego para que se consumiera…).
    Lo segundo que descarté es que el que sea un lugar, por la sencilla razón de que Dios no está sino que es (espero que se entienda esto, porque sino voy a tener que derramar ríos de bits para explicarme).
    Lo tercero que comprendí es que junto a la misericordia del Dios que ama y perdona está también su justicia y el respeto a la libertad de la criatura (Mt 25).
    Frente a todo esto, cómo entender el infierno.
    Partí de la “definición” que da San Juan: “Dios es amor”. Si nosotros fuimos creados a su imagen y semejanza, somos llamados a vivir en el amor con él y entre nosotros, eternamente. Con esta luz pensé en el infierno: si la vida eterna (o el cielo) es estar en comunión con Él, la muerte eterna (o el infierno) es estar separados de él, por lo tanto, no vivir en el amor. ¿Es que Dios dejará de amarnos? No. El nos ama eternamente y para que estemos con él es todo lo que celebramos en las fiestas pascuales (el “eros loco”, como diría Benedicto). Entonces el infierno no es que Dios no esté con nosotros sino que nosotros no podemos estar con él y, por ende, con los demás seres humanos. ¿Como puede ser que esto ocurra? Lo comprendí a través de la experiencia humana, personal y de cualquiera. ¿Nunca les ha pasado que se enojan feo con una persona, hasta el punto de que sólo verla o escuchar su voz a lo lejos les revuelve el estómago? Cuando la otra persona siente lo mismo por nosotros este ¿odio? está nivelado en un ida y vuelta. Pero cuando la otra persona no tiene para con nosotros nuestros sentimientos y, al contrario, nos trata con dulzura, delicadeza, afecto… (y supongamos que esto no nos mueve ni un pelo hacia el cambio de actitud nuestra hacia ella) esa conducta de ella hacia mí, más que serenarme y darme paz, me cierra el corazón y hace crecer los sentimientos de encono que yo tengo: esto es el infierno. Frente al amor de Dios, porque yo lo he rechazado antes, persevero en ese rechazo eternamente y lo que debería ser el cielo de la comunión se transforma en el infierno de la desesperación eterna. Sus gestos de amor, y los gestos de amor de todos los seres humanos, se transforman para mí en un fuego que me consume y me envuelve, paradójicamente, en una eterna oscuridad.
    Por supuesto, debo aclarar que esto no es doctrina de la Iglesia sino meditaciones personales mías que me ayudan a comprender el dato revelado.
    Espero haber sido claro y también espero comentarios.

    6. liliana – Abril 20, 2007
    Padre Fabián: gracias por la aclaración. Pero de verdad siento pena por Ud. y las otras personas que viven esa situación. que Díos los bendiga.

    7. Fabián – Abril 20, 2007
    Jajajaja! Liliana, yo no estoy viviendo esa situación. Alguna vez me pasó, y desde ahí hablo. Creo que mi corazón está sano de rencores y mucho más de odios. Bendiciones.

    8. Grisel – Abril 21, 2007
    Padre tengo algunos años más que usted seguramente, y la experiencia que la vida me ha dado me lleva a no creer del todo en que este texto publicado no ha sido en un momento que usted o alguien cercano a usted este viviendo. Le vuelvo a decir que me gusto mucha su página, y éste en particular me dio la sensación que esta dirigido a una o varias personas en especial. Discúlpeme si me equivoco, pero si no es así, ¿la respuesta la tienen los involucrados únicamente no? Bendiciones. Y sin duda volveré a visitar su página.

    9. Fabián – Abril 21, 2007
    Grisel: la verdad es que no escribí pensando en nadie en particular. Haciendo memoria de lo que pudo haber hecho surgir esta meditación hace quince años atrás, tal vez el disparador fue un texto de Sartre. Por esa época hacíamos Seminarios de Filosofía y alguien hizo una monografía sobre una obra teatral de este autor. Creo que se llamaba precisamente “el infierno” (u otro nombre parecido, la verdad que no me acuerdo bien). Lo que recuerdo es que, en algún momento este autor dijo que el infierno era mirar a los ojos del otro, o algo por el estilo, palabras más o palabras menos. Tal vez fue eso… no sé. También dije que tuve alguna situación parecida, en mis años mozos. Pero eso está superado hace mucho también.
    Creo que el ser humano ha sido por el Amor para amar. Por esto quise meditar sobre cómo sería esa situación en la cual no se puede vivir en comunión con el Amor Eterno. ¿Alguien me tiraría alguna idea distinta?

    10. Lala – Abril 22, 2007
    Mis queridos hermanos mi aporte es que no es facil discutir este tema del infierno.
    Si queremos saber lo que dice la Iglesia vayamos al Catecismo de la Iglesia Católica a los Nº 1034-1037, donde deja bien claro : “Las afirmaciones de la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia a propósito del infierno son un llamamiento a la RESPONSABILIDAD con la que el HOMBRE debe usar su LIBERTAD en relación con su destino eterno”.
    Pero mis queridos , no es fácil. Para comprender la justicia divina tenemos que ponernos en el punto de vista de los santos que describe el Apocalisis. Y para eso tenemos que acercarnos más a Dios, mirarlo a los ojos, sentir Su mirada que nos penetra y nos enciende de amor, vivenciar ese gran amor.
    Dios es Dios pero es una Persona real con la que tenemos que intimar para entender y sino mejor callemos.
    Pero me duele que se piense que un sacerdote, cual fuera de ellos, que tiene un espacio para ayudarnos a crecer y aceptar nuestro aporte para crecer tambien el, queiera utilizarlo para descargar su bronca o como se llame.
    La palabra escrita …escrita está…y esto es evangélico, por lo tanto hay que discernir antes de escribir algunas cosas.
    Que el Señor Dios que es todo misericordia y sabiduria nos ayude a amar y entender desde la vivencia quien es EL.

    11. juan carlos – Abril 24, 2007
    creo que el sacerdote es un ser humano. y al igual que los demás esta recorriendo el camino para llegar a El. y por lo tanto se puede equivocar como cualquiera. el scaerdote no es Díos y no hay que ponerlo en el altar, porque asi es como le hacemos un mal a ellos y nos hacemos nosotros también.

    12. Lala – Abril 24, 2007
    Tenés razón Juan Carlos, los sacerdotes SE EQUIVOCAN y MUCHO, pero una cosa es equivocarse y otra pensar que utilizaría este medio para decirle a alguno de sus feligreses que le tiene bronca. Porque eso es de una bajeza tremenda, al menos yo no lo tolero ni de un sacerdote ni de cualquiera de nosotros.
    Porque en primer lugar tenemos que perdonar y si no, no recemos el padrenuestro y en segundo lugar porque Jesús mismo nos manda a hablar de frente con quien tengamos alguna diferencia. Yo al menos cuando le he tenido que decir al sacerdote que se equivocó lo he hecho y no soy perfecta me equivoco mas que nadie seguramente.
    A lo que yo iba era al respeto que nos debemos como seres humanos, hijos de Dios. Que el Señor te bendiga mucho

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