El ¿consuelo? de la riqueza

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El Evangelio de Hoy: Lucas 6,20-26

Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: «¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece! ¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán! ¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre! ¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas!

Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas! ¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!»

Una reflexión en video

 

1 Comentario

  1. El debate sobre la pobreza evangélica que nos recuerdan estas bienaventuranzas es tan antiguo y tan reciente que debemos reflexionar hoy más si cabe con las grandes diferencias que observamos en nuestras calles, muchas veces cuando veo rebuscar en la basura a los mendigos, pienso que que las diferencias entre ricos y pobres lejos de aminorar, se incrementan. ¿Qué debemos, hacer socorrer a todos los pobres?.. no podemos, ¿cual es nuestra actitud cuando observamos que estos pobres para salir adelante recurren a la delincuencia, el robo, la violencia, la prostitución, la mendicidad, la picaresca?..nos produce miedo y tendemos a protegernos frente a esos grupos a los que marginamos. ¿Tratamos de remediar las causas que llevan a que cada día más y más personas caigan en el umbral de la pobreza?.
    Sufrimos un incremento mundial de las desigualdades sociales ,debido a un régimen económico de mercado en el que el coste de la mano de obra es un input más y se considera que se debe reducir para optimizar los beneficios, aunque se lleguen a límites inhumanos que en ciertos países conocen muy bien. ¿Qué hacemos? no podemos cambiar el modelo de sociedad ¿o tal vez sí?.
    Formo parte de una parroquia donde participamos en un grupo de estudio de pastoral obrera y las conclusiones acerca del sistema económico en el que estamos es bastante desolador….¿la doctrina social de la Iglesia?, ¿quién la predica, quien lucha por ella?, hay respuestas que dicen que la Iglesia no deben participar en la lucha de clases o en la acción social reivindicativa, tal vez tengan razón, pero recordemos las palabras del Evangelio Lucas 4, 18″El Espíritu del Señor..me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, ..a poner en libertad a los oprimidos..”, en muchos países pobres e incluso en los ricos los pobres viven oprimidos en ghettos, rodeados de miseria y en un sistema de explotación inhumana (pienso en la gente que se muere en el trabajo en Thailancia, las fabricas textiles de Bangladesh, las minas del Congo…).
    Reflexionemos que modelo de sociedad cristiana queremos, si no queremos ni oir hablar de acción social porque pensamos que la misión de la Iglesia es espiritual.. o tal vez como creo que debe haber un equilibrio entre la acción social y el plano espiriritual.

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