El cebador de mate

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Cebar un buen mate es todo un arte. De acuerdo a la región en que se vive hay un tipo de mate que predomina. La Argentina tiene para todos los gustos y paladares: dulce o amargo; dulce con azúcar blanca o con azúcar quemada o mordisqueando un trocito de un pan de azúcar; solamente con yerba o con yuyitos o cáscara de naranjas tostadas; agua media tibia, medio caliente, caliente o hirviendo… Los gustos varían de acuerdo al paladar de la región y del individuo.

En mi caso un verdadero mate, estilo entrerriano (y por algo nos dicen “panza verdes”) es así: agua a temperatura no mayor de 72 grados centígrados (para saber no se necesita termómetro, solamente abrir la pava y apagarla cuando comience el burbujeo blanquecino… cuando aparecieron las burbujas de un milímetro o más… hay que tirar el agua y comenzar de nuevo) en un termo bueno (diría Lumilagro, pero no me sponsorean el blog, así que uno cualquiera está bien). El mate tiene que ser de calabaza (no digo el tipo porque entre nosotros ese nombre tiene doble sentido) previamente curado durante tres días con yerba usada y agua. La yerba de buena calidad (de nuevo, no digo Rosamonte porque no me pasan un mango por la promoción). El proceso de elaboración artesanal es sumamente sencillo: se pone la yerba en el mate; se hace un hueco en un costado y se coloca la bombilla apoyada sobre la yerba; se moja la yerba en el hueco creado y se espera que absorba el agua; se hace palanca con la bombilla y se la deja en su legítimo lugar (de aquí en más no se debe tocar y si alguien la mueve… no se le debe dar más mates); se ceba el primer mate, teniendo cuidado de no llegar al borde de la yerba (que deberá permanecer seca hasta que se termine el termo: allí se juega la dignidad del cebador); se deja descansar un minuto y medio; se vuelve a cebar: ese primer mate es el privilegio exclusivo del cebador (es tonto el que lo comparte).

El mate da para todo. Pero nunca pensé leer un texto tan ameno e instructivo como el que publicó Miguel Espeche en La Nación. Allí rescata la figura del cebador. Muy interesante. Lo pueden leer completo aquí. Les comparto este trocito:

No todos los países tienen el lujo de contar con una figura como la del cebador, tan prestigiada en lo que a autoridad respecta. Son pocas las naciones que saben del cumplimiento de reglas solidarias y del respeto a la autoridad cebadora como se sabe por la zona del Río de la Plata y sus alrededores.

Por eso, mientras haya yerba, habrá esperanza. El cebador estará allí, ordenando el juego con el mejor arbitrio posible mientras cumple con su función, respetando el espíritu del encuentro, sin el cual los reglamentos, las normas y las leyes pierden todo sentido y razón de ser, algo que lejos está de ocurrir cuando se pone el agua al fuego y se prepara mate, yerba y bombilla para una ceremonia fraterna que muestra la verdad más verdadera de lo que somos, aunque no nos demos cuenta.

Esta es la conclusión. Para entenderla deberán leer el texto completo.

¿Algún matero/a que quiera compartir alguna experiencia? Para eso, al final pueden dejar sus comentarios. Son bienvenidos.

(Aclaro que el de la foto no soy yo)

1 Comentario

  1. nuevamente leo y se me dibuja la sonrisa en mi rostro. estas cosas simples de la vida…
    yo lo q quiero compartir es esta sensacion de que somos privilegiados por tener una costumbre como la del mate, elemento q une en ronda para compartir entre amigos y familia un momento fraterno.
    yo no me preparo el mate si estoy sola, es decir, durante la semana no tomo mate, muy rara vez. pero, cuando llega uno de mis hermanos, o amigos es lo primero q hago, “¿hago mate?”. sola no le veo el sentido.
    tambien es lindo cuando uno esta medio desorientado en una reunion o la casa de alguien a la que nunca fue, y se acerca el dueño de casa y le dice a uno, toma un mate, y te lo alcanza, ya uno ahi parece q no esta fuera del todo, podria decirse q el mate es un rompe hielos, abridor de amistades, y que acerca a la ronda hasta a la persona mas timida.
    el mate acompaña tanto las alegrias como las tristezas. cuando no hay palabras para decirle al amigo q esta pasando por una mala situacion, sentarse al lado y cebarle unos mates en silencio, es muy reparador, es estar Con el otro

  2. Muy bueno, aporto por si sirve agrear algo, yo despues de poner la yerba, tapo el mate con la palma de la mano, lo doy vuelta y lo sacudo, para que caiga todo el polvillo, y después sigo tal como lo contaron.
    En cuanto al yuyito, depende el momento, si es de hojas, clavo un tronquito con ellas y dejo que asomen algunas, si es de cascara, la ubico, mitad dentro de la yerba, y mitad arriba.
    Gracias

  3. Mate …mate… y bien amargo , con amigos, familia , etc o SOLA nunca me falta ….me acompaña en la mañana de la pieza al comedor, como dice el juego …pero voy por toda la casa con el termo y el mate, no se a mi me gusta.
    Te faltaron dos especialeidades de mate dulce que hace mi hermana mayor con limón y con cafe….a mi son los dos mates dulces que acepto algunos …porque el mate mate para mi es amargo.
    Bueno Padre aca vas a tener que preparlo vos cuando vengas ..jajaja…porque sos testigo de mis desastrozos mates.

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