¿Dónde está tu Dios?

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Lo que sigue es un trozo del documento “¿Dónde está tu Dios? La fe cristiana ante la increencia religiosa”. Son las conclusiones de la Asamblea Plenaria 2004 del Pontificio Consejo para la cultura. Lo que transcribo es el resultado de una encuesta que se hizo a nivel mundial y que sirvió de base para el trabajo de dicha asamblea y sus conclusiones. Mas adelante trascribiré algunos trozos interesantes del resto del documento. Se lo puede consultar completo en la página del Vaticano.

1. Globalmente hablando, la increencia no aumenta en el mundo. Este fenómeno se da sobre todo en el mundo occidental. Pero el modelo cultural que éste propone se difunde a través de la globalización en todo el mundo, con un impacto real sobre las diversas culturas, debilitando su sentimiento religioso popular.

2. El ateísmo militante, en franco retroceso, no ejerce ya un influjo determinante sobre la vida pública, excepto en los regímenes donde sigue en vigor un régimen ateo. En cambio, especialmente a través de los medios de comunicación, se difunde una cierta hostilidad cultural hacia las religiones, sobre todo el cristianismo y concretamente el catolicismo, compartida por los ambientes francmasones activos en diferentes organizaciones.

3. El ateísmo y la increencia, que se presentaban hasta hace poco como fenómenos más bien masculinos y urbanos, especialmente entre personas de un cierto nivel cultural superior a la media, han cambiado aspecto. Hoy, el fenómeno parece más bien vinculado a un cierto estilo de vida, en el que la distinción entre hombres y mujeres no es significativa. De hecho, entre las mujeres que trabajan fuera de casa, la increencia aumenta y alcanza niveles prácticamente iguales a los de sus colegas masculinos.

4. La indiferencia religiosa o ateísmo práctico está en pleno auge, y el agnosticismo se mantiene. Una parte importante de las sociedades secularizadas vive de hecho sin referencia a los valores y las instancias religiosas. Para el homo indifferens «puede que Dios no exista, pero carece de importancia y, en cualquier caso, no sentimos su ausencia». El bienestar y la cultura de la secularización provocan en las conciencias un eclipse de la necesidad y el deseo de todo lo que no es inmediato. Reducen la aspiración del hombre hacia lo trascendente a una simple necesidad subjetiva de espiritualidad y la felicidad, al bienestar material y a la satisfacción de las pulsiones sexuales.

5. En el conjunto de las sociedades secularizadas aparece una importante disminución del número de personas que asisten regularmente a la iglesia. Este dato indudablemente preocupante no comporta, sin embargo, un aumento de la increencia como tal, sino una forma degradada de creencia: creer sin pertenecer. Es él fenómeno de la «desconfesionalización» del homo religiosus, que rechaza toda forma de pertenencia confesional obligatoria y conjuga en una permanente reelaboración elementos de procedencia heterogénea. Numerosas personas que declaran no pertenecer a ninguna religión o confesión religiosa, se declaran al mismo tiempo religiosas. Mientras continúa el «éxodo silencioso» de numerosos católicos hacia las sectas y los nuevos movimientos religiosos, especialmente en América Latina y en África Subsahariana.

6. Una nueva búsqueda, más espiritual que religiosa, que no coincide sin más con el regreso a las prácticas religiosas tradicionales, se desarrolla en el mundo occidental, donde la ciencia y la tecnología moderna no han suprimido el sentido religioso ni lo han logrado colmar. Se busca con ello nuevas maneras de vivir y de expresar el deseo de religiosidad ínsito en el corazón del hombre. En la mayor parte de los casos, el despertar espiritual se desarrolla de forma autónoma, sin relación con los contenidos de la fe y la moral transmitidas por la Iglesia.

7. En definitiva, al alba del nuevo milenio se va afianzando una desafección, tanto por lo que respecta al ateísmo militante, como a la fe tradicional en las culturas del Occidente secularizado, presa del rechazo, o más simplemente, del abandono de las creencias tradicionales, ya sea en lo que concierne a la práctica religiosa, como en la adhesión a los contenidos doctrinales y morales. El hombre que hemos denominado homo indifferens, no deja por ello de ser homo religiosus en busca de una nueva religiosidad perpetuamente cambiante. El análisis de este fenómeno descubre una situación caleidoscópica, donde se da donde se da a la vez todo y lo contrario de todo: por una parte, los que creen sin pertenecer y, por otra, los que pertenecen sin por ello creer íntegramente el contenido de la fe y sobre todo los que no tienen intención de asumir la dimensión ética de la fe. Verdaderamente, sólo Dios conoce el fondo de los corazones, donde su gracia trabaja en lo escondido. La Iglesia no cesa de recorrer caminos nuevos para hacer llegar a todos el mensaje de amor del que es depositaria.

Para pensar, ¿no?

1 Comentario

  1. 1. german diaz – Enero 3, 2007[Edit]

    quien me dice donde esta dios con clarida .

    por que dios con clarida

  2. Dios esta en todos y cada uno de los seres vivos de ese mundo, en cada ser humano, en los animales, en los pájaros, en las plantas y en todo lo que vemos y sentimos y dichosas somos las personas que lo sentimos todo el tiempo vivo en nuestro corazón.

  3. El Vaticano dice que dentro del ADN se encuentra "la Santísima Trinidad"

    El cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Salud, lo que podría calificarse como el Ministro de Sanidad del Vaticano, asegura que en el ADN "podemos encontrar la Santísima Trinidad", porque se trata de un ácido basado en la "complementariedad mutua".

    El cardenal Lozano hizo estas consideraciones en la apertura, este jueves, de una conferencia de dos días sobre el genoma humano organizada por el Vaticano, a la que asisten 700 participantes de 81 países con el objetivo de crear un "diálogo interdisciplinar" sobre la cuestión.

    En una reflexión de corte filosófico y teológico, el purpurado mexicano recordó que el sistema de doble hélice del genoma "supone una oposición no excluyente de dos términos" que, sin embargo, se complementan.

    "Si la oposición significa por una parte carencia y por la otra posesión, la mejor oposición sería aquella en la que estos términos fuesen sólo relativos, y precisamente ésta es la vida trinitaria", dijo.

    El "ministro de Sanidad" de la Santa Sede agregó que la vida "es un movimiento orgánico de complementariedad mutua", en la que el ADN significa "capacidad primordial para ser y actuar, un movimiento que sirve para complementar, una necesidad, no una supremacía del más fuerte".

    Fuente: Telecinco/Agencias

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